domingo, 11 de enero de 2015

SPAM



Todas las mañanas, al encender su PC y acceder a Internet, Aldoux Coleman mantenía viva la esperanza de que la pantalla de su ordenador se llenase por completo de spam.
Sin embargo, desde hacía unas cuantas semanas nada de eso ocurría. El spam había desaparecido por completo. Para su desesperación, en su pantalla ya no aparecían esos llamativos y parpadeantes banners de casinos online, premios de sorteos en los que ni siquiera sabía que participaba, acceso a webcams de contenido pornográfico o políticos corruptos solicitando su voto.
A partir de aquí, confuso y ofuscado, Coleman accedía a la bandeja de entrada de su cuenta de correo electrónico con la esperanza de hallar toneladas de mensajes de correo basura o con remitente desconocido; pero, al no encontrar nada de eso, entraba en una profunda decepción.
Empujado por la desesperación, Coleman hizo sus averiguaciones. Consultó decenas de páginas en Internet que hablaban de este tema, e incluso probó a entrar en foros abiertos consultando la manera de volver a recibir spam. De este modo consiguió que, al cabo de unas semanas coronadas por la ansiedad, alguien le facilitase la dirección de un chat exclusivo con el que contactar con spammers.
Preso de la excitación –aunque sin pagar rescate por ello–, Aldoux Coleman entró en el citado chat.
¿Hola? Mi nombre es Aldoux Coleman. Soy un usuario de Internet –escribió.
Hola, Aldoux Coleman. ¿Cuál es su duda? –le respondió el spammer contactado.
Disculpe, ¿es usted spammer? –escribió Aldoux.
Señor Spammer, si no le importa. El respeto es muy bonito –obtuvo como respuesta.
Desde luego, tiene usted razón –escribió Coleman–. Le ruego que me disculpe, señor Spammer.
Eso está mejor. A ver, ¿qué desea Mr. Coleman? –escribió el señor Spammer.
Deseo spam.
¿Desea spam?
Sí. Deseo spam.
¿Está seguro que desea spam?
Absolutamente seguro. Deseo spam.
¿Por qué? Nadie quiere spam. Todo el mundo odia el spam.
Yo no –escribió Aldoux.
Bueno, vale. Todo el mundo odia el spam menos usted. Pero, ¿por qué? ¿Cuál es la razón? –escribió el señor Spammer.
Me gusta el spam. Adoro el spam. Necesito el spam. Ansío el spam. Joder, ni siquiera tengo un cortafuegos instalado en el ordenador. Ni antivirus. Ni filtros anti-spam. Por favor, se lo ruego, lléneme de spam, ínfleme a spam, sature mi equipo de spam. Lo pido, lo reclamo, lo solicito, lo imploro. Por favor, señor Spammer, ¡spanéeme!...

(El resto de la entrada estará próximamente disponible en formato e-book en un libro que recogerá una selección de las mejores piezas de este blog)


 

10 comentarios:

  1. Creo que entre todos podríamos organizar una colecta de spam para el Sr. Coleman, como regalo. ¡Sería un verdadero placer cederle el mío!! jajajajaja. Cierto que hay mucha gente rara por el mundo, y supongo que el spam puede hacer compañía en ocasiones :P

    Como siempre un divertido relato lleno de ocurrencias. Muy bueno!! :)

    Un abrazo y feliz comienzo de semana.

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    1. Hola, Julia. ¿Sabías que el término "spam" surgió a raíz de un legendario sketch de los Monty Python? Curioso. Lo de Coleman es de Juzgado de Guardia. Y yo que lo conozco personalmente te puedo confirmar que, efectivamente, es un tío raro de narices.
      Muchas gracias por tus visitas y tus elogiosos comentarios, Julia. Se agradecen. Te envío otro abrazo para ti.

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  2. Jejejejeje, y así el cielo está lleno de almas reformadas a última hora. Cuantos villanos celestiales deben pulular en las nubes. Y ya entiendo porque Mr. Coleman quiere spam jjejeje. Un bandidillo Aldoux. Muy bueno Pedro.
    Abrazos!!

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    1. Aquí en España hay un viejo dicho que reza: "Quien hizo la ley hizo la trampa". Con eso está todo dicho. Bueno, no; aún me queda agradecerte tu visita, tu comentario -elogioso como siempre-, y tu labor de difusión de este blog. Abrazos, Alejandra. Y gracias.

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    2. "Quien hizo la ley hizo la trampa". A mí me recuerda a eso que leí una vez en uno de los libros de Terry Pratchett que dice: "Hay dos clases de gente que se ríe de la ley: quienes la violan y quienes las escriben".

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    3. No conocía esta frase en concreto de Pratchett, pero me parece absolutamente genial. De él sólo tengo "El color de la magia", y admito que me dejó bastante frío cuando lo leí. Tendré que buscar más cosas de él.
      Gracias por pasarte y por comentar, Tomeu. Un abrazo.

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  3. Que me de la dirección y le reenvio yo el mio, jejeje
    Me has hecho reir, como de costumbre (y cabrearme un poco, con la cruda realidad de los politicos y chusmas similares)
    Saludos compañero!

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    1. Me temo, amigo Ramón, que la lista de voluntarios para traspasarle el spam a Coleman sería casi tan larga como la Gran Muralla China.
      Celebro haberte hecho reír. En estos tiempos tan adversos que nos ha tocado vivir, el mero hecho de poder reír lo considero un lujo -esto lo digo en voz baja no vaya a ser que a esos lumbreras que nos gobiernan se les ocurra aplicarnos un 21% de IVA por las risas-.
      Un abrazo, Ramón. Celebro verte por aquí.

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  4. Pero y si, aun pidiendo perdón a Dios, no tienen dolor de corazón (lo de propósito de enmienda lo obviamos porque la están palmando), ¿eh?

    Igual no les da tiempo nada más que pedir perdón y se quedan a medias... Jajajaja, sería un buen final para, ¿no crees? ;-)

    Buenísimo el texto, una vez más, Pedro. Mis felicitaciones :-)

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    1. ¿A santo de qué crees que inventaron la extremaunción? Analicemos la palabra: extrema y unción. Unción = untar. Untar de pasta, es decir, pagar en último "extremo" para evitar el Infierno. Pura lógica. "Elemental, querido Carter" (Kate West dixit) ; )
      Un beso, querida Ana.

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