sábado, 21 de febrero de 2015

SALA DE ESPERA



Detesto ir a la consulta del médico. Y no es porque el pobre hombre me haya hecho algo malo. Es cierto que no es muy simpático, ni muy cercano, y que su caligrafía recuerda en exceso a los garabatos de un niño de tres años. Si detesto ir a la consulta del médico no es por él, sino por la fauna que allí se congrega; en su mayoría gente mayor ociosa que acuden al médico a pasar el rato, a quejarse en público y a competir entre ellos por ver quién está peor de lo suyo.
Así que allí estaba yo, a mi pesar, en la sala de espera de mi médico de cabecera.
Siempre que voy a alguno de estos sitios me suelo comportar como un Terminator de andar por casa. Lo primero que suelo hacer es escanear al personal. Y en aquella ocasión en particular esto fue lo que me encontré:

SUJETO 1. Varón. 60-65 años. Gorra de jubilado, camisa de jubilado, jersey de jubilado, pantalón de jubilado, zapatillas de felpa de andar por casa de jubilado, bastón de jubilado, gafas de jubilado, audífono de jubilado, tos de jubilado. Le preguntaré para asegurarme.
Disculpe, ¿está usted jubilado?
¿Mande?
Digo que si está usted jubilado –repregunto alzando la voz.
Sí, señor, sí. Jubilado.
Confirmado. Se trata de un jubilado.



(El resto de la entrada estará próximamente disponible en formato e-book en un libro que recogerá una selección de las mejores piezas de este blog)


25 comentarios:

  1. Pedro, me he comido unos cuantos artículos tuyos y me han sentado muy bien. Eres un crack.

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    1. Muchas gracias, Cabrónidas. Te confieso que al leer la primera parte de tu comentario temí que mis textos te hubiesen causado indigestión. Menos mal que la cosa acabó bien. En cuanto a lo de que soy un crack, estoy totalmente de acuerdo contigo. Soy como el crack del 29. ; )
      Gracias por leer habitualmente mis textos. Por cierto, tu seudónimo sí que es de crack. Me gusta. Un abrazo.

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  2. Pues eso no es nada. Tendrías que pasarte por el ambulatori de mi pueblo. Eso sí que es traumático! ;)

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    1. ¿Y qué pasa en el ambulatorio de tu pueblo, Eva? Cuenta, cuenta... : )
      Un abrazo, chiquilla.

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  3. Esto de ir al médico de cabecera tiene sus horas como lo de publicar los post jaja Tienes que ir a las 8AM porque los jubilados no se han despertado aún o bien por la tarde a última hora. Por las tarde solo te encontrarás gente normal que sale de trabajar y no quiere hablar con nadie de enfermedades.
    Pedro, muy bien eso de gritar que se callaran todos.
    Que tengas muy buen finde!!

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    1. Tú sí que sabes, Erika. ; ) Realmente me estoy llevando una grata sorpresa a juzgar por vuestros comentarios. Creía que con la edad me estaba convirtiendo en un quisquilloso y un antisocial, pero veo que esto de sufrir las quejas ajenas en las consultas de los médicos es más común de lo que pensaba.
      Te deseo lo mismo, Erika. Me refiero a un finde magnífico, no a una jornada en la consulta del médico. Un abrazo. : )

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  4. Ostras Pedrín!!! Es buenísimo, estoy rota de risa. Cuántas veces también he querido gritar así...... Me encanta, vaya puntazo de entrada! Un besote genio

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    1. ¡¡Ana Líaaaaa!! Muchísimas gracias por tu comentario, guapa. Oye, contigo quería yo hablar. Que no te tomes en serio lo de Angus Young; que yo a veces soy un poco puñetero. Besotes, simpatiquísima.

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Ya nos llegará la hora! ¡Ya! en el que demos ese perfil quejica septuagenario, llenos de achaques y dolencias irreversibles.
    Pero tu Pedro.¿A qué vas a las consultas?, ¿A sacar ideas para tus entradas? ¿O a curar tu locura?...jajajaja. Me gustaría verte trabajando en un geriátrico, eso debe ser de muerte y ruleta rusa.
    Como siempre genial en lo que escribes: Terminator de ancianos indefensos.
    Un abrazo..

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    1. Cierto. Ya nos llegará la hora. Y ojalá para entonces siga conservando lo único que hace que aún no haya perdido la cabeza: mi capacidad para darle la vuelta a la realidad y deformarla hasta sacarle el humor. Yo, por si acaso, ya me voy entrenando. ¿Quieres que te haga una lista personal de quejas y achaques varios? Porque si quieres... ; )
      Gracias por pasarte por aquí, Francisco. Y gracias por tus amables palabras, siempre. Un abrazo.

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    2. ¡No por Dios! olvida la lista!
      Prefiero que escribas para quitarnos muchas dolencias del alma.
      Un placer.

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    3. Hecho. Seguiré escribiendo para curarnos mutuamente, vosotros y yo. Un abrazo, Francisco.

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  7. La, como siempre, amena lectura de tu historieta (si me permites calificarla así), me ha servido para:
    1) Alegrarme de que, a pesar de estar a las puertas de mi 65 cumpleaños, todavía estoy muy lejos (y que dure) de ser y parecerme a un abuelete, tanto en físico como en lo metal, y
    2) Acordarme que, en mis más que abundantes viajes en avión, yo también seguía la consigna del protagonista de El turista accidental (muy buena película, por cierto) y siempre me refugiaba detrás de un libro (en trayectos largos) o de un periódico (en el Puente Aéreo Barcelona-Madrid) para evitar a esos pesados parlanchines que, en más de una ocasión, me habían tocado como vecinos de viaje.
    Un gusto leerte y un abrazo.

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    1. Quien más quien menos, todos los que sobrepasamos cierta edad tenemos nuestros pequeños achaques. La cuestión estriba en que no todos tenemos la necesidad de regocigarnos en nuestra desgracia y ansiamos compartir nuestros infortunios con desconocidos, y menos aún competir con ellos por ver quién está más jodido de lo suyo. Yo, que ya he vivido unas cuantas como estas, sé de lo que hablo. Al final casi te hacen sentir culpable por estar mejor que ellos.
      "El turista accidental" es una de esas pequeñas joyas escondidas que de vez en cuando nos regala el cine. La habré visto como unas siete u ocho veces a lo largo de mi vida, y siempre consigue embriagarme con su encantador perfume de tierna melancolía. Aprovecho para recomendarla a todo el que aún no la haya visto. Un reparto de lujo, unas interpretaciones excelsas y un guión magnífico la avalan. Echadle un vistazo y me decís.
      Muchas gracias por tu visita, Josep Mª. Como dato curioso, permíteme decirte que al menos por la foto de tu perfil pareces más joven y lozano que servidor. Pero tranquilo, que si alguna vez coincidimos en la consulta del médico te prometo no darte la brasa. : )

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  8. Pelín tocado si pareces estar... (es broma), pero le sacas mucha sustancia a tu "lunatiquez" ;-)

    Me identifico tanto con este texto... Mi libro abierto, yo intentando concentrarme y ellos venga a hablar de sus dolencias. Y yo jurando para mis adentros.

    Feliz domingo (y ponte bien, si es que estás malo) ;-)

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    1. ¡Hola, Ana! ¿Cómo van las ventas de Carter & West? Arrasando espero. Ojalá la experiencia te esté resultando de lo más gratificante y satisfactoria en todos los sentidos.

      La última vez que fui al médico, hace un mes aproximadamente, me llevé a Tom Sharpe conmigo. Y claro, con Sharpe ya sabes a lo que te expones. Imagino que más de uno y de una en la consulta pensaría de mí que estaba como una cabra, a juzgar por mis risas histéricas mientras me adentraba en las azarosas aventuras de Wilt.

      Feliz domingo para ti también. : )

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  9. No me he pateado yo salas de espera de esas en los últimos 3 años... Lo malo/bueno es que la próxima vez que vaya no se si podré evitar recordar este texto tuyo y me cogerá la risa...
    Gracias por la dosis de risas compañero!
    Saludos!

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    1. Confío en que ese peregrinar tuyo por las salas de espera no esté motivado por nada grave. De verdad que lo deseo, Ramón : )

      Yo, dependiendo del día, me suelo llevar o libros ligeros o mi infalible mp3 cargado de música rock hasta las trancas. Mano de santo, oye. ; )

      Gracias por la visita, Ramón. Y cuídate.

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  10. Qué oportuno tu relato, Pedro, justo el otro día estuve en mi médico de cabecera!! jajajajajajja. La verdad es que describes muy bien a la "fauna" más frecuente de la sala de espera, qué ganas de hablar tiene la gente, jolines!! Ahora que yo los entiendo bien... como no puedo vencerles, me uno a ellos :P

    Lo del libro ya no lo hago, si me quiero aislar me pongo a leer blogs en mi teléfono. Con suerte me tropiezo con uno como el tuyo y se me pasa el rato de espera en nada ;)

    Estupenda y divertida entrada, como siempre. A partir de ahora más de uno vamos a tener que disimular la sonrisa al sentarnos en la sala de espera de nuestro médico de cabecera, y será "culpa" tuya!!

    Un abrazo grande y gracias por las risas.

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    1. ¡Hola, Julia! : ) Oye, no sé si he metido la pata hasta el fondo. ¿Puedes creer que desde ayer tengo un gripazo del quince? A ver si por hacer la gracia los dioses de la ancianidad me han lanzado una maldición en forma de nariz trancada, dolor de garganta y flemas. Menuda semanita me espera; por listo. : (

      Lo de leer blogs en el teléfono móvil es una buena idea. Lástima que yo no tenga ni móvil. Sí, lo sé, soy un troglodita, ¡qué le vamos a hacer! Antiguo que es uno. :P

      Un abrazo grande para ti también, Julia. Y espero no contagiarte nada aunque sea virtualmente. ; )

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    2. Vaya vaya vaya, algo debes de haber tocado, porque estamos todos malos!! (exagero, como buena andaluza, en realidad que yo sepa solo estamos malos tú y yo jajajajaja). Siento un montón lo de tu gripazo, espero que te mejores prontito :) Te mandaría un caldo de pollo virtual, pero llegaría frío...

      ¿En serio que no tienes móvil? conozco a gente que no tiene whatsapp, o internet, o facebook, pero a nadie que no tenga móvil, así que acabas de ganar el premio en tu categoría!! jajajjaa.

      Gracias por tu precavidos buenos deseos de no contagiarme, y tranquilo, que mi dolor de estómágo ya estaba antes de leerte :P

      Un abrazo grande, que tengas una buena semana!! :)

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    3. El resfriado ha ido a peor desde ayer. Anoche dormí fatal. Pero, ¿sabes qué?, no pienso ir a la consulta del médico, jajajajaja. Confío en que hoy la cosa mejore.

      Lo del móvil es rigurosamente cierto. No tengo. Jamás he tenido. Y nunca lo he deseado. Sí, lo sé, soy raro. Aunque más que raro yo diría que soy absurdo. ; )

      No te mando un beso por si te contagio mis gérmenes, así que me limitaré a desearte una feliz semana desde la prudencial distancia. Cuídate. : )

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  11. Muy bueno. Me ha hecho reír, por un momento me he teletransportado a la sala de espera de nuevo. Pero te dig un secreto, las salas de espera de los pediatras dejan a la altura del betún a esos abuelillos. Las madres deseosas de contar las enfermedades de sus hijos, y las competiciones entre ellas, las enfermedades y aditivos como especialidades de sus hijos no tienen nada que envidiar a los jubilados. Te lo dice una de ellas. Un abrazo.

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    1. Bienvenida al blog del absurdo, María Peláez. Desconocía ese "lado oscuro" de las madres en pediatría. Supongo que va en nuestros genes el compartir nuestras desgracias con desconocidos. Al fin y al cabo los antropólogos aseguran que los seres humanos somos seres sociables por naturaleza; excepto una ex que tuve hace años que sólo se comunicaba con gruñidos y bufidos. Daba miedo, la verdad. : (
      Muchas gracias por hacer parada en este blog, y por tomarte la molestia de comentar. Te lo agradezco. Un abrazo.

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