sábado, 11 de abril de 2015

LA MESA ESTÁ LISTA



Giuseppe y Antonella se encontraron a la hora y lugar convenidos: a las nueve de la noche a las afueras del restaurante La Villa Strangiato.
Situado a 23 kilómetros de Roma, en las afueras del Tívoli, La Villa Strangiato es un espléndido palacete de corte clásico. Rodeado de hermosas y sugerentes vistas, el prestigioso diseñador de interiores Luca Brassini había reconvertido La Villa Strangiato en uno de los más espectaculares restaurantes de toda Italia. La comida era una mierda, pero valía la pena tragarse aquellos asquerosos platos con tal de disfrutar de aquellas maravillosas vistas.

Hacía ya tres años de su último encuentro. Al verse, Giuseppe y Antonella se saludaron cortés pero fríamente, sin apenas un átomo del amor que tiempo atrás se profesaron. Tras el obligado intercambio de cumplidos, entraron en el restaurante.
Ambos fueron recibidos por Tomasso, quien a sus 63 años pasaba por ser uno de los camareros más veteranos de La Villa Strangiato. El alegre Tomasso se acercó hasta Giuseppe.
Su mesa está lista, don Giuseppe.
¿De veras? –dijo Giuseppe.
Oh, sí, don Giuseppe. Jamás vi una mesa más lista. Es capaz de recitarle uno a uno los nombres de todos los emperadores romanos desde el 27 a.C. hasta el 285 d.C.
Una mesa lista, sin duda.
Y no sólo eso. También es una erudita en cuestiones filosóficas. Le vuelve loca la filosofía. Sobre todo muestra una apasionada devoción por los filósofos alemanes. Su favorito es Martin Heidegger. Muchas noches, después de cerrar, la he escuchado recitar: «Lo distintivo del pensar metafísico –que busca el fundamento del ente– es que, partiendo de lo presente, lo representa en su presencialidad y lo muestra, desde su fundamento, como fundado».
Impresionante –dijo Giuseppe, que no había entendido una mierda.

 (El resto de la entrada estará próximamente disponible en un libro que recogerá una selección de las mejores piezas de este blog)


20 comentarios:

  1. Pedrooooo! Lo has vuelto a conseguir muchacho. Este restaurante es un filón. Deberías aprovecharlo con más clientes.
    Besos rey!

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    1. Hola, Eva. Gracias por tus generosas palabras. Por algo eres la Fallera Mayor del Reino. : ) ¿De veras piensas que el restaurante es un filón? Las vistas no están mal, con una bella panorámica del Tívoli; pero te recuerdo que la comida es una mierda. En fin, ahí lo dejo.
      Besos, reina. ; )

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  2. Me quito el sombrero, Pedro! Un encadenamiento de cosas, ideas, imágenes del todo inverosímiles que te tienen en vilo como en un relato de terror y el final...perfecto

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    1. Muchas gracias, Paola. Un placer tenerte de nuevo por aquí. Y doblemente placentero leer un comentario tan motivador como el tuyo. Haces realidad el sueño de cualquier escritor: conseguir mantener el interés de quien te lee hasta el final. Y para rematar tu comentario cierras con esa palabra que me da tanto respeto: perfecto. Para alguien como yo, que le da una y mil vueltas a sus letras hasta casi quedar satisfecho, resulta inmensamente halagador que alguien que te lee opine eso de algo que has escrito. De verdad, muchísimas gracias. Un saludo.

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  3. Pedro, de verdad, me fascinas. Tu humor mezclado con esas historias tan surrealistas ¡¡genial!!
    Besazos

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    1. Hola, Erika. Me abrumas, de verdad. Que alguien como tú, con ese desparpajo natural que tienes para transformar la simple anécdota en una prosa deliciosamente desternillante y adictiva, me diga que mis letras le fascinan, me deja sin palabras. Muchísimas gracias por tu apoyo constante, Erika. Sin duda, todo un aliciente para seguir creando historias. Besos, guapa. : )

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  4. Esta vez, mis comentarios te los dejé en los post, qué posch que queda lo de los post..
    Como siempre, tan deliciosamente divertido. un besote

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    1. Hola, Clara. Los leí. Todos, además. Y los contesté. Lo de "Hacedor de risas" me encantó. Muchas gracias por tu generosa apreciación hacia mis letras. Como he dicho en otras ocasiones, palabras como las tuyas son un verdadero estímulo para seguir creando absurdidades. Un beso. : )

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  5. Me has matado cuando se ha puesto a comerse la copa. ¡Qué grima me ha dado! Una vez más me has hecho reír. Me queda una duda. ¿Por qué una pareja que ya no lo es y acaba mal, queda de nuevo? Ahí hay otra historia. Me has dejado con la intriga. Un besillo.

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    1. Hola, María. En primer lugar, gracias por pasarte una vez más por aquí y por comentar.
      Contestando a tu pregunta te diré que la primera versión de este texto la escribí hace unos cuantos años (19 para ser más exactos). Desde entonces he ido haciendo diferentes modificaciones que han desvirtuado un poco la idea original. Entre esos cambios admito el haberme dejado atrás el motivo del encuentro entre Giuseppe y Antonella. Fallo mío. Espero subsanarlo en la próxima revisión del texto que pienso hacer de cara al libro que estoy preparando. Te pido disculpas.
      Un beso, María. Y gracias por la apreciación. Te la agradezco.

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  6. Jodía mesa!! jajaja, qué risa con los cristales y la toma final... me ha encantado!!
    Un abrazo!!

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    1. Muchas gracias, Jotapé. Sí, una mesa muy lista. Y un poco cargante, la verdad. Celebro que te haya gustado. Gracias por haberte pasado de nuevo por aquí, Jotapé, y gracias por tu comentario. Un abrazo.

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  7. xDDDD ¡Otia! No sé por dónde empezar... Me toy todavía riendo con lo de las emisoras piratas... ¡Me la he imaginado tocándose las orejitas para cambiar de una a otra! Lo de "Cuarenta de fiebre"... ¡Me ha rematado! Y ya la mesa parloteando de verdad... ¡Me ha parecido de lo más alucinante!
    Por no hablar de la forma de narrar, mantienes la intiga y la intensidad a tope... Provocando querer saber más y más... Lo del Faquir... ¡Juas! ¡Sorprendente! ¡Me encanta la naturalidad con la que cuenta lo del curso!
    Y encandilada me quedo con esas palabras del final: «Cuando el tiempo sólo sea rapidez, instantaneidad y simultaneidad, mientras que lo temporal, entendido como acontecer histórico, haya desaparecido de la existencia de todos los pueblos, entonces, justamente entonces, volverán a atravesar todo este aquelarre como fantasmas las preguntas: ¿para qué?, ¿hacia dónde?, ¿y después qué?»
    ¡Besis Pedro! ;)

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    1. El origen de este cuento se remonta a 1996. Fue uno de mis primeros cuentos, de hecho. La primera versión era muy diferente a ésta. El cuento original permaneció casi veinte años guardado en un cajón, junto a otros cuentos y relatos de la misma época. Hace un par de semanas lo rescaté del olvido y, tras leerlo unas cuantas veces, empecé a verle las posibilidades combinándolo con otras historias escritas en esos primeros años. Ahora me doy cuenta de lo flipado que estaba ya por aquel entonces. Lo mío ya no tiene remedio, me temo. Gracias a Dios.
      Muchas gracias por tu maravilloso comentario, Campanilla. Me ha resultado estimulante. Y te lo agradezco. Un abrazo.

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  8. Otra de tus genialidades surrealistas que no tiene desperdicio. Avisa cuando tengas listo el libro. Uno no puede perderse la recopilación de relatos super divertidos como sin duda será.
    Un abrazo.
    P.D.- El restaurante ese existe realmente o solo en tu imaginación?

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    1. Amigo Josep, realmente se me agotan los adjetivos para agradecerte tus siempre generosos comentarios hacia mis letras. Para alguien como yo, que lleva tantos años intentando sin éxito meter la cabeza en el hermético mundo editorial, recibir tales muestras de cariño me hacen sentir menos fracasado. Y te lo agradezco.
      El libro estará muy pronto disponible. Espero tenerlo listo para antes del verano. Estoy trabajando a tope en la corrección de los textos y en la maquetación. Quiero ofrecer algo que realmente merezca la pena ser adquirido y conservado. No quisiera defraudar a nadie. Y aunque no estoy muy seguro de conseguirlo, al menos voy a hacer todo lo posible por intentarlo.
      Desgraciadamente el restaurante no existe como tal. Tampoco el diseñador, ni los personajes que intervienen en la pieza. Lo único real de todo el cuento es la mesa. De hecho, fue ella quien, en una de nuestras habituales conversaciones, me propuso: "Oye, ¿y por qué no escribes un cuento basado en mi experiencia vital?". Y así lo hice. : )
      Recibe un afectuoso saludo de mi parte, Josep. Y muchas gracias por todo.

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  9. Muy bueno, Pedro!! Seguramente habrá cola para reservar en ese restaurante y en esa mesa lista, sobretodo para leerse el libro del que hablas. Mientra espero, me estoy comiendo los bolígrafos...

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    1. Muchísimas gracias, María José. La cosa está en que, a pesar de que la comida no es muy allá, el restaurante tiene una lista de reservas casi tan larga como la del Bulli en su momento. Claro que el Bulli no tenía una mesa tan lista como ésta. De hecho, según me cuentan, sus mesas eran todas semianalfabetas, y sus conversaciones sonaban aburridas y triviales. Eso sí, para compensar, se comía de lujo. O eso dicen quienes lo han probado.
      Gracias por pasarte por aquí y por comentar, María. Espero tener listo el libro muy prontito; o, al menos, lo suficientemente pronto como para que no te quedes sin bolis. : )
      Un abrazo. Y gracias.

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  10. jajajajajaa, buenísimo Pedro. Está padrísimo! Meca! con la mesa, que chapa,jajaja. Un abrazo (ehmmmm! dónde vive Cuarenta de fiebre? por curiosidad no más)

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    1. Hola, Ana Lía. Por lo que leo el acento mexicano se te ha arraigado bien fuerte, ¿eh? Hermosa tierra esa, patria de grandes artistas a los que admiro profundamente.
      Si estás interesada en contactar con Cuarenta de Fiebre te diré que vive en San Gregorio da Sassola, en la región de Lazio (Roma).
      Gracias por pasarte y por comentar. Un abrazo.

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