domingo, 3 de mayo de 2015

PRECOCIDAD MANIFIESTA



El pequeño Bobbi tiene 6 años, aunque no los aparenta. En ese sentido es como Madonna, que tiene como 100 años y aparenta 35. O eso cree ella.
En el caso de Bobbi ocurre justo lo contrario que con Madonna; Bobbi tiene 6 años, aunque mentalmente aparenta 47. ¿Y por qué 47? ¿Por qué no 45 ó 50? ¡Y yo qué sé!, yo no soy Bobbi. Preguntádselo a él cuando lo veáis.
Helen, la madre de Bobbi, tiene 43. Helen es madre soltera. Y lo es por decisión propia. Cuando cumplió los 37, harta de relaciones fallidas con hombres fallidos, decidió que había llegado el momento de ser madre. Acudió sola a una Clínica de Fertilidad, se inseminó, y nueve meses más tarde tuvo a Bobbi.
Desde edad muy temprana Bobbi se reveló como un niño distinto, mucho más despierto e inteligente que los otros niños de su edad. En cierto modo era un prodigio.
Hoy, a sus 6 años, Bobbi es un niño sano, intelectualmente inquieto y curioso hasta la extenuación.

Aquella noche de martes, siendo ya muy tarde, Bobbi y su madre estaban cómodamente instalados en el sofá de su casa siguiendo un programa de libros por televisión.
Helen consultó su reloj de pulsera.
Vamos Bobbi, hora de dormir... —anunció.
No tengo sueño —dijo Bobbi.
Ya son casi las 10. Y mañana has de levantarte temprano para ir al cole —razonó la madre.
Déjame media hora más, por favor —solicitó Bobbi en tono de ruego —. Sólo media hora más. Estoy sumamente interesado en saber hasta qué punto Karl Barth tenía razón cuando afirmaba aquello de que la literatura posmodernista se muestra especialmente propensa a cultivar una estética apocalíptica derivada de la amenaza nuclear.
No, Bobbi. Ya es tarde. Y lo sabes.
Pero madre...
Mira, haremos una cosa. Te meteré en la cama y te contaré un cuento para que te duermas.
Bobbi miró fijamente a su madre con aquella mirada suya tan penetrante.
Madre, hay que ver lo agobiante que resulta a veces tu insistencia.

 (El resto de la entrada estará próximamente disponible en un libro que recogerá una selección de las mejores piezas de este blog)


18 comentarios:

  1. Ay Pedro...muy bueno el desbordante Boby q hay en tu cabeza.El pasaje del porno... genial! jaja
    un besote.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Clara. ; ) ¿Te das cuenta de mi drama? En mi cabeza hay tantos personajes habitando que ya no sé ni quién soy. Y luego está mi blog, que ése es otro. Lo bueno es que, tal y como reza el himno del Liverpool F.C., "nunca caminaré solo". Aunque hay días en que echo de menos un poco de intimidad para mis pensamientos, la verdad. : )
      Muchas gracias por la visita, Clara, y por tu comentario. Hoy eres "la prime". Saludos. : ))

      Eliminar
  2. Ay como me he reído. Esa abuela en pelotas dentro del lobo, esas incesantes preguntas, que ya de por si en un niño normal son agotadoras. En un niño con 6 años pero con edad psicológica de 47 deben ser extenuantes para una madre agotada. Me ha encantad. Muy bueno. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, María. ¿Te imaginas soportar a un niño así día sí y día también? Pobre Helen. De haberlo sabido hubiese elegido como donante a un zote incapaz de recitar de memoria las cinco vocales. : )
      Muchas gracias por pasarte y por comentar. Un abrazo. : ))

      Eliminar
  3. Qué bueno!!. Puedo imaginar el desconcierto,agotamiento e impotencia de esa madre. Me he reído mucho

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Eva. Celebro que te haya gustado mi relato un poco absurdo. Un abrazo. : ))

      Eliminar
  4. Como destrozar un cuento.
    Después de leer esto, ninguna madre en sus cabales volverá a pensar siquiera en la posibilidad de contar esa cantidad de estupideces a sus hijos. Enhorabuena!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Buaaaah, Paola dice que soy un destrozacuentos! A este paso me voy a ganar el odio de todas las mamás y papás del mundo mundial. Y de Disney. Le voy a acabar echando por tierra el chiringuito. ¡Con lo que me gustan a mí los clásicos Disney! Pero si hasta he ido cuatro veces a EuroDisney. Y lo bien que me lo he pasado allí, por cierto.
      Muchas gracias por tu comentario, Paola. Un abrazo. Ah, y tranquila, que lo de destrozacuentos es broma. En serio. ; )

      Eliminar
  5. ¡Qué niño más plasta y repelente! Lo que tiene que hacer su madre es echarle un valium en la cena jaja
    Vaya forma de darle la vuelta a un cuento de toda la vida y complementarlo con los temas actuales de evasión de dinero y estafas fiscales. Bravo por tu imaginación desbordante, Pedro.
    besos y buen domingo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Te das cuenta, Erika? Y con esa mirada, tan penetrante y de sabiondo. Me recuerda al "Repelente niño Vicente" de mis comics de infancia. O tebeos, que era como se llamaban entonces. Yo es que soy un viejuno. :P
      Muchas gracias por pasarte otro fin de semana más por este rinconcito, Erika. Y por dejar tu huella en forma de comentario. Besos, Supersecretarywoman. Y feliz domingo : )

      Eliminar
  6. Jajaja, yo no tengo tanta paciencia.. a la segunda pregunta ya le hubiera cerrado el libro-cuento, la luz y la puerta para que no le entre ningún de tipo de luz y se duerma lo más rápido posible. Y si se despierta, le llevo al sótano con todos los artilugios que compré en el castillo aquel de la entrada que coloqué. jaajaja.. un abrazo, Pedro!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Huy el niño. Es que este niño no es normal, Jotape. Vale que es muy listo, y muy inteligente, y muy culto. Pero, ¿a ver quién es el guapo que lo aguanta? ¡Lo va a aguantar su padre!, sea quien sea... :P
      Un abrazo, Jotape. Y gracias por la visita. : )

      Eliminar
  7. Las mentes muy analíticas también son un coñazo. Hay que dejar algo para la imaginación. Vete a saber de quién eran los espermatozoides que fecundaron al óvulo de la sufrida madre.
    Por cierto, doy fe de que el Ulises de Joyce es más indigerible de lo que puede ser una abuela en pelotas.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja. Totalmente de acuerdo con lo de Joyce. Y mira que lo he intentado veces, ¿eh? Tal vez sea el libro que más veces he intentado leer en toda mi vida. Al final lo acabé regalando a un amigo. Desde entonces no he vuelto a hablar con ese amigo. Ignoro si el motivo o la causa de nuestro distanciamiento tiene algo que ver con ese dichoso libro. Igual sí. Ya ves, quise hacer un bien y al final no sé si metí la pata. Ver para aprender. : )
      Un abrazo, Josep. Y gracias por la visita.

      Eliminar
  8. Niño del demonio, con él es imposible contar un cuento como dios manda!! jajajajjaa. Estoy segura de que todas las madres quieren tener hijos inteligentes, pero si ha de ser como Bobbi, casi mejor medio tonto :P

    Muy diver, Pedro, como siempre!! :)

    Besillos de lunes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Juliette. En el fondo del cuento subyace una crítica un poco ácida hacia esa obsesión de los padres por desear tener a los hijos más inteligentes del mundo. A eso lo hemos reducido todo, a vivir en una pura y constante competición por ver quién es el más listo, el más inteligente. Siempre odié a esos padres que se jactaban de las notas de sus hijos ante sus amistades, como si hubiesen sido ellos los que se hubiesen pesentado a los exámenes. Me parecía ridículo. Y me lo sigue pareciendo. Está bien sentirse orgulloso de los hijos, pero con moderación, y, desde luego, sin menospreciar a los hijos de los demás. Yo preferiría tener un hijo dotado de una gran imaginación antes que un empollón frío y calculador. Claro, que yo no soy padre; igual por eso lo veo todo con cierta distancia.
      Un abrazo, Julia. Y otro besillo de lunes para ti también.

      Eliminar
  9. El niño es odioso hasta aburrir y la paciencia de la madre parece inagotable, si fuera un poco autista tampoco iría mal. Muy bueno, de lo mejor que te leído, o eso creo. Un besazo a ambos y feliz martes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Laura. Muchísimas gracias por tu comentario. Me agrada que te haya gustado, ya que resulta muy difícil empatizar con el protagonista de mi historia. El niño es tan repelente que resulta odioso, como tú bien dices. : )
      Lo del besazo a ambos lo tomo como un detalle de tu parte dirigido tanto a mi blog como a mí. Siendo así espero que no se le suba a la cabeza, ya que últimamente parece mucho más calmado que de costumbre. ; )
      Un beso para ti también, Laura. Y feliz martes.

      Eliminar