sábado, 9 de mayo de 2015

PROFESIONALISMO


El atracador entra en el estanco y amenaza con una pistola al estanquero.
Deme todo el dinero que tenga en la caja o te disparo —amenaza el atracador.
Un momento. Eso está mal —contesta el estanquero. Su voz suena extrañamente tranquila y sosegada.
¿El qué está mal? —dice el atracador.
La construcción de esa frase. Carece de lógica.
Al atracador, la reacción del estanquero consigue desorientarle. Y confundirle. Y es que, dadas las circunstancias, la forma de abordar aquella situación por parte del estanquero le resulta cuanto menos desconcertante. 
«¿Cuál es la razón por la que el estanquero se muestra tan sereno y relajado?» —se pregunta el atracador en silencio—. «¿No sería más lógico ceder a la histeria por cuanto está siendo amenazado por un tipo que porta un arma de fuego? Y más aún, ¿no sería lo normal y lo deseable mostrarse asustado, intimidado, temeroso incluso, ante la perspectiva de acabar siendo herido o muerto por dicha arma? Un disparo fortuito, y adiós. ¿A qué viene aquella actitud tan serena? ¿Por qué no grita pidiendo auxilio? ¿O por qué no implora?».
Disculpe, ¿le quedan aún muchas preguntas por hacerse? —dice el estanquero—. Es que, verá, resulta un poco incómodo tenerle ahí, de pie y en silencio, haciéndose preguntas mentalmente.
¿Qué? —dice el atracador regresando de su abstracción.
Decía que...
Ya le he oído —ataja el atracador—. Dígame, ¿qué está mal? Antes ha dicho que la construcción de mi frase está mal. ¿Qué está mal?
Verá —dice el estanquero—. Usted ha dicho, «deme todo el dinero o te disparo». ¿Correcto?
Sí. Eso he dicho —confirma el atracador.
Pues bien, le diré exactamente lo que está mal en esa frase. Primero me trata de usted, «deme», y a continuación, sin venir a cuento, me tutea, «te disparo».
El atracador no tarda en percatarse de que el estanquero lleva razón. Está claro que los nervios le han jugado una mala pasada. A partir de aquí, como hombre de principios que es, no muestra reparo alguno en reconocer abiertamente su error.
Tiene usted toda la razón —dice el atracador apartando la pistola y dejando de apuntar con ella al estanquero—. Menuda metedura de pata la mía. Lo siento. De verdad. Lo siento mucho.
Bah, no se preocupe —dice el estanquero mostrándose afable y hasta comprensivo con el atracador—. No pasa nada.
No. Sí que pasa. Lo que acabo de hacer es de una falta de profesionalidad que tira de espaldas. Algo impropio de un profesional como yo.
Tampoco hace falta que se castigue usted.
Al contrario. Sí que hace falta. Un profesional que se precie ha de observar sus errores, analizarlos y aprender de ellos para evitar cometerlos de nuevo.
Cierto —dice el estanquero.
Le diré lo que vamos a hacer. Como muestra de mi enorme arrepentimiento le voy a dejar que me atraque usted a mí. Tenga —el atracador le ofrece la pistola al estanquero.


 (El resto de la entrada estará próximamente disponible en un libro que recogerá una selección de las mejores piezas de este blog)


20 comentarios:

  1. Pietro, hoy necesitaba reirme, y lo has conseguido.
    Me ha parecido estar viendo al mestro Gila, con el teléfono: Oiga, ¿Es el estanco? ¿A qué hora la va bien que le atraque? ¿A las cinco?... Joe, es que hay fútbol...
    Muy bueno, lo que me hubiese gustado a mí decirles a los kinkis de mi época: oye, que lo estás haciendo mal, que no se dice "premo", que se dice primo, con I...
    Un abrazo, Pedro!

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    1. ¡Hombre, Don Jaume Vicent!, ¡cuánto bueno por aquí! El maestro Gila son palabras mayores, amigo. Uno de los grandes, y un gran referente para mí, junto con Tip y Coll, Faemino y Cansado o Jardiel Poncela. ¿Qué sería de nosotros, míseros mortales, sin el sentido del humor? ¡Seríamos notarios! Algo terrible, desde luego.
      Celebro haberte hecho pasar un rato agradable con mis letras, compañero lunático. Nos vemos en EXCENTRYA o en MOON MAGAZINE. ; )
      Recibe un afectuoso saludo de mi parte, y otro de Rufus T. Firefly. ¡Y dos huevos duros! :P
      Gracias por la visita. : ))

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  2. Un relato desternillante, magnífico, lo comparto.

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    1. Muchas gracias, Julián. Bienvenido al blog. Celebro que te haya gustado mi relato. Me complace saber que mis letras consiguen abstraernos de los problemas del día a día; a mí el primero al idearlas y escribirlas, y a vosotros después, al leerlas. Gracias por compartirlo. Te lo agradezco.
      Un abrazo.

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  3. Un relato desternillante, magnífico, lo comparto.

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    1. Vaya, pues sí que es verdad que te ha gustado mi relato. ¡Hasta has comentado dos veces! En serio, ¿tan bueno es? No sé qué decirte, la verdad. Gracias, Julián. Muchas gracias. : ))

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  4. ¡Qué grande eres Pedro! Lo has vuelto a conseguir. Esto cada vez brilla más!
    Besos.

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    1. ¡Tú sí que eres grande, Eva! Celebro que pienses que lo he vuelto a conseguir. Es un subidón de moral, y gasolina para el espíritu. Y ambas cosas siempre vienen bien a un escritor. ¿Qué digo bien? Viene cojonudo. Viene que ni pintado. Viene después del Jueve (un chiste marca de la casa). :P
      Gracias, Eva. Un beso grande y un abrazo, chiquilla. : )

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  5. Además de las ideas tan buenas que tienes es que encima escribes bien.
    No sigas por esa vía, las envidias son muy malas.

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    1. Hola, Paola. ¿Pero quién podría envidiarme a mí, chiquilla? Si sólo soy un tipo que escribe cosas. Uno entre un millón. Poca cosa para generar envidias, te lo aseguro.
      Aun así, te agradezco de corazón el buen concepto que siempre has tenido hacia mí y hacia mis letras. Tal y como no me canso de repetir, vuestras opiniones constituyen un estímulo para seguir creando historias que consigan entreteneros.
      Un abrazo, Paola. Y gracias por estar ahí. : )

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  6. Jijiji en inglés o en algo que se le parece pero no. Genial, este mundo esta lleno de atracadores, unos más educados que otros. Un besillo.

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    1. Es que lo mío con la lengua de Chespir ha sido siempre un quiero y no puedo. Y mira que me gusta todo lo inglés. Soy anglófilo hasta la médula. Hasta estornudo en inglés y todo. En serio. En vez de ¡achís! digo ¡Ahh choo! Pero chica, se ve que estoy negado para esto de los idiomas. Una pena. : (
      Y sí, hay atracadores y atracadores. Unos llevan pistola en mano o navajas y otros chaqueta, corbata y leyes. Y no sé cuál es peor, la verdad. ; )
      Un beso, María. Y gracias.

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  7. jajajaja, qué situación! Me he reído un montón! Muy bueno lo de la élite, esos son muy finos....en breve se masca la tragedia. Un abrazo, Pedroooo!

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    1. Ana Líaaaaaaaa. ¿Cómo estás, leonesa indomable? Me alegro que te haya gustado esta nueva entrega de mi absurda mente. Como diría el bueno de George Bush Jr.: ¡Misión cumplida! (lo de "bueno" lo digo por decir algo, tú ya me entiendes ; ) ).
      Un abrazo, poetisa rockera. : ))

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  8. El estanquero con sus tranquilidad y el atracador con su agenda me han sacado una sonrisa. ¡Excelente! Me gustó mucho este relato. Que un atraco se convierta en una conversación sería lo ideal para evitar tantas muertes. Saludos desde Caracas, Venezuela. Siga escribiendo para seguir leyéndolo.

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    1. Muchas gracias, Yeibert José. Ojalá el mundo fuese un lugar un poco más absurdo y un poco menos "real". Desgraciadamente, la realidad y quienes en ella habitan nos "atracan" a diario borrándonos la sonrisa de golpe. Menos mal que aún nos queda la imaginación como refugio reservado a la esperanza.
      Un abrazo, Yeibert. Y gracias por tu visita y tu comentario. : )

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  9. "Profesionalismo", me encanta esa palabra!! Y de ahí en adelante me ha encantado todo el texto :D

    Si es que no hay ninguna situación que no se pueda llevar bien con educación y buena voluntad, verdad? jajajajaa.

    Un abrazo Pedro, que tengas buen domingo!!

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    1. Muchas gracias, Juliette. Estoy contigo, no hay ninguna situación que no se pueda llevar bien con educación y buena voluntad. Si los políticos nos engañan, que al menos lo hagan con educación. Lo de la buena voluntad, como comprenderás, en su caso está contra natura. Pero la educación, siempre. : )
      Un abrazo, Julia. Y que tengas un buen domingo tú también.

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  10. Me he reído mucho, quizá por el surrealismo que has puesto en él, aunque también es cierto que en algunas contadas ocasiones entre atracador y víctima se crean circunstancias extrañas, así somos. Muy bueno. Un abrazo y feliz día.

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    1. Totalmente de acuerdo en eso que dices, Laura. A veces la vida resulta mucho más surrealista de lo que estamos dispuestos a admitir.
      Muchas gracias por pasarte nuevamente por aquí. Mi blog y yo te enviamos un afectuoso saludo.
      Un abrazo, Laura. ; )

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