sábado, 30 de enero de 2016

EL FUTURO DE LA MEDICINA


La medicina avanza que es una barbaridad. De hecho, la medicina avanza a tal velocidad que hasta a las propias enfermedades les cuesta seguir el ritmo. De seguir así llegará un día en que se dé la paradoja de que existan más remedios que enfermedades a tratar. Cuando ese momento llegue se podrán dar situaciones tan absurdas como la que voy a relatar a continuación.
La acción se desarrolla en un hipotético año 2178.
Un doctor, sumido en la desesperación, vaga perdido y desorientado por las solitarias calles de la periferia de una gran ciudad. Sabemos que es médico porque viste una larga bata blanca de cuyo bolsillo pende una tarjeta de identificación que le acredita como doctor en medicina general. Además, alrededor de su cuello exhibe un estetoscopio mientras con su diestra porta un maletín de médico de color negro donde guarda diversos utensilios propios de su profesión: como un tensiómetro, un termómetro, un otoscopio y un enano farmacéutico capaz de descifrar con una exactitud pasmosa la caligrafía de las recetas que el doctor extiende.
El doctor, como digo, deambula por las calles sin un rumbo prefijado, con el rostro desencajado. Busca algo que sólo él sabe, pues camina como en trance.
Todo cambia para él cuando atisba a lo lejos a un transeúnte que, en su misma acera, avanza en dirección opuesta a la suya. El doctor, al ver a aquel tipo, acelera el paso y sale a su encuentro. Su rostro desencajado deja paso a una expresión de júbilo contenido que deja traslucir un atisbo de esperanza.
Disculpe, señor. Disculpe —dice el doctor abordando al transeúnte en mitad de la calle.
El hombre detiene sus pasos y, con gesto contrariado, adopta una actitud claramente a la defensiva.
¿Qué quiere? —dice el transeúnte.
¿Puedo tratarle de alguna enfermedad? A ver, enséñeme la lengua.
¿Qué?
Tranquilo. Soy médico. Mire, aquí tiene mi acreditación.
El hombre lee la acreditación que el doctor se empeña en mostrarle, la misma que pende del bolsillo de su bata blanca de médico. En ella pone claramente: «Dr.Bowen. Medicina general».
¡No pienso sacarle la lengua! —protesta el hombre.
Está bien. Nada de lengua. ¿Qué tal un examen de pupilas? —propone el doctor al tiempo que acerca una linterna de bolsillo a los ojos de aquel tipo.
El tipo consigue zafarse con agilidad.
No. Mire, tengo prisa, ¿sabe usted?
Serán unos minutos. Se lo prometo —insiste el doctor.
No. Lo siento.
Puedo medirle la tensión arterial en un plis-plas.
No, gracias. De verdad que tengo muchísima prisa.
Pero hombre, no se vaya. No me deje usted así.


(El resto de la entrada estará próximamente disponible a la venta en un nuevo libro recopilatorio de la colección ABSURDAMENTE).

22 comentarios:

  1. Amo tu imaginación. Me encanta tu estilo. Que bueno que te hallé, Pedrito. Saludos desde los ecuadores. :*

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    1. ¡Wow!, si eso no es toda una declaración de amor de una lectora hacia un escritor, no sé qué lo es. Me halagan tus palabras, Blanki. Y me conmueve el saber que el humor no conoce de fronteras de ningún tipo. Y ya que estamos de confidencias, te diré algo: a mí también me encanta lo que escribes y cómo lo escribes. Siempre que veo algo tuyo en Facebook me detengo un momento a leerlo. Tu sentido del humor es también de alta graduación, como el buen alcohol. ; )

      Un abrazo, Blanki. Y enhorabuena por tu reciente compromiso matrimonial. Que la felicidad se te agarre bien fuerte y no te suelte por muchos muchos años. : )

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  2. Vaya con el doctor. Se queda sin trabajo y lo busca donde sea. Me recuerda un poco a mis hijas inventando enfermedades para salirse con la suya.
    Muy bueno.
    Un abrazo.

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    1. Hola, María. : ) La imaginación de las hijas no conoce límites, querida María. Sobre todo si hay colegio de por medio. En momentos así nos convertimos en jóvenes Einsteins en potencia. :P

      ¿Llegaremos al año 2178? Uhm, no sé, no sé. Hace tiempo que dejé la dieta y cada día me cuesta más levantar el culo de la silla. Aún así, confiemos en llegar. : )

      Un abrazo, María. Y gracias. : ))

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  3. Buenísimo, as usual. Pero ¿qué te voy a decir yo? Pues nada, que me ha encantado, que, además del buen humor de costumbre, destila ternurilla este texto. Me han encantado tus dos personajes y me alegra que se hayan encontrado. Por cierto, a mi también me encantan las esdrújulas y la palabra "melancolía".
    Un beso enorme, Pedro

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    1. Gentil, as usual. ; ) Querida Chari, si de algo puedo presumir es de lectores, como tú. Me pasé 25 años escribiendo en soledad, soñando con ver publicado algún día alguno de mis escritos y, a partir de ahí, ¡quién sabe! Hoy, con un libro publicado y otro a las puertas, sueño con no defraudar con las cosas que escribo. De ahí que comentarios como el tuyo me sirvan de estímulo para seguir creando historias que consigan entretener, y algo más. ; )

      Un beso, Chari. Y gracias. : )

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  4. Has narrado un futuro más que posible para los médicos, Pedro, y hasta para las palabras: médicos a quienes sus potenciales pacientes les rehuyen y se les escapan, palabras que hay que escupir para encontrar. También es muy cierto ya que hay más remedios que enfermedades. ¡Ay, qué mundo este, Pedro! Lo único que nos salva es el humor que tú conoces y manejas como un buen doctor.

    Un beso!

    Fer

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    1. Querida Fer: ¿Cómo te va todo por ese lado del charco? Creo que por ahí ahora es verano, así que estaréis sufriendo estoicamente las altas temperaturas y los mosquitos: mis enemigos naturales. ; )

      Muchas gracias por tus siempre gentiles y amables palabras hacia mis letras, Fer. A ver si pronto te puedo dar una buena noticia. ; )

      Un abrazo. Ah, y saluda al ferretero de mi parte. ¡Qué grande Darín! ; )

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  5. No hay nada para ser feliz que ver cumplidos tus deseos. El pobre doctor merecía que alguien se dejara auscultar, tomar la tensión o lo que fuera que pudiera satisfacer a un médico en apuros.
    Los peluqueros, por ejemplo, podrían tomar nota y hacer lo mismo. Un corte de pelo en plena calle, sin necesidad de pedir hora y estar esperando tu turno en la peluquería sentado y leyendo revistas del corazón.
    Un simpático y original relato.
    Un abrazo.

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    1. Así es, Josep. Habrá que esperar hasta el 2178 para saber si mis predicciones son correctas. En tal caso, me convertiría en algo así como el nuevo Julio Verne, lo cual no estaría nada mal, por cierto. En fin, ya nos falta muy poquito para averiguarlo, porque ¡el tiempo corre que se las pela! De aquí a nada te estaré enviando mensajes de: ¡Feliz año 2155, amigo Josep! :P

      Gracias por tu fidelidad, Josep. Un abrazo.

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  6. Hola de nuevo, Pedro. Por si no te has enterado, que no te has enterado, seguro, te hago saber que te he nominado a un premio muy chulo. Visita mi blog "Retales de una vida" y te enterarás de lo que vale un peine. Y si no te gusta el regalo lo siento pero no se admiten devoluciones.
    Ahora hablando en serio, como persona sensata que soy: haz lo que te parezca mejor. Sigas o no sigas la cadena de nominaciones, el premio es tuyo y no me sentirá agraviado si no haces uso de él.
    Un abrazo, amigo.
    P.D.- El libro me está encantando, sigo con él.

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    1. Hola, Josep. Confieso que no, que no me había enterado de lo del premio. Últimamente estoy metido en tantos fregaos que hay días en que no sé dónde puñetas se me ha ido el tiempo. En fin.

      Por cierto, muchísimas gracias anticipadas por la nominación. Me paso por tu blog para echarle un vistazo.

      Lo del libro: ni conejitos ni gazapos. Parece que va bien la cosa. De momento. ; )

      Un abrazo, Josep. : ))

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  7. ¡Qué relato tan bonitoooo! Al principio me estaba tronchando de la risa, pero poco a poco le has dado un giro muy tierno y filosófico al cuento. Me ha gustado un montonazo, Pedro. ¡Por cierto! Yo también siento debilidad por las esdrújulas... son majas.
    Un besazo

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    1. ¡Evita! Muchas gracias, usté. :P Celebro que te haya gustado. Confieso que esa era una de mis intenciones al escribir esta pieza, teñirla de humor absurdo aunque dejando entrever una cierta ternura hacia mis personajes.

      Vaya, parece que somos muchos los admiradores de las esdrújulas. Igual no sería mala idea montar un CLUB DE FANS DE FANÁTICOS DE LAS ESDRÚJULAS o ago así. ¿Te apuntas? ; )

      Un beso, reina. : ))

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  8. Al final el médico se salió con la suya, de una manera muy ingeniosa y surrealista, por lo demás. Dictó palabras al azar y le diagnosticó un posible cuadro depresivo jaja Me recordó un poco a los adivinadores que le leen el tarot a los pobres crédulos.

    Me da gusto haber descubierto este blog, me siento todo un Cristóbal Colón cibernético.

    Saludos, y nos seguimos leyendo.

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    1. Saludos, Julio David. Bienvenido a este rinconcito un tanto caótico y absurdo. Siéntete como en casa. ; )

      Agradezco tus gentiles palabras hacia mi trabajo. Celebro que te haya gustado la pieza.

      A propósito, me ha encantado tu analogía con Cristóbal Colón, ya que no pocas han sido las veces en que yo mismo me he sentido del mismo modo, es decir, navegando perdido por las misteriosas aguas del ciberespacio en busca de un algo concreto y acabar descubriendo otra cosa bien distinta aunque no menos fascinante.

      Saludos, Julio David. Vuelve siempre que quieras. : )

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  9. Ains, qué bonito este relato. Y qué ingenio tienes, joío. ;) Lo del enano farmacéutico deberías patentarlo, jejeje
    Un abrazo. =)
    Ah, coméntale a tu blog que ha quedado muy mono con su nuevo diseño. Sencillo y elegante al mismo tiempo. ;)

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    1. Hola Soledad : ) ¡Qué cosas me dices, mujer! A ver si me lo voy a acabar creyendo. Que luego se me sube el pavo a la cabeza; y no veas lo ridículo que debo estar con un pavo apostado sobre mi cabeza. ¿Y si pone un huevo? Por cierto, ¿se podría hacer una tortilla con él? Me refiero al huevo, no al pavo. ¿A qué sabrá una tortilla de huevo de pavo? ¿Tendrá menos calorías que un huevo de gallina? Uhm, interesante. Voy a la wikipedia a ver si aclaro mis dudas nutricionales. ; )

      Desde antes de navidades no me hablo con mi blog. Ya no vive conmigo. Se lió con una seguidora del blog y se largó a vivir con ella a su apartamento. No sé nada de él desde entonces. Ni siquiera sé si está al tanto de lo que decimos aquí. En cualquier caso, te agradezco tus gentiles palabras. Gracias, Sole. : )

      Un beso (casto y puro, of course). Cuídese usted. : )

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  10. Vaya futuro apocalíptico en que las palabras "tranquilo, soy médico" ya no tienen resultado. :(
    A todo esto, me acabo de acordar de un edificio muy bonito en Berlín. En lo alto de la fachada pone "Bonjour tristesse", siguiendo con el rollo melancólico de la vida sin médicos y llena de palabras bonitas y tristes.

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    1. Pues sí, Tomeu. Según parece el futuro en manos de los escritores nunca tiene buena pinta. Y ahí está Orwell con su "1984" para corroborarlo. ¿Tan poca confianza tenemos en el género humano? Aunque, visto lo visto, igual no andamos desencaminados, ¿no crees?

      No conocía la existencia de ese edificio en Berlín. ¿Sabes si ese logo o leyenda tiene algo que ver con la famosa novela de Françoise Sagan?

      Un abrazo, Tomeu. : )

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    2. He estado investigando. Resulta que Álvaro Siza, el arquitecto, no tenía pensado que aparecieran las palabras "Bonjour tristesse" en la fachada. Estas se deben a un graffiti que apareció una vez terminado el edificio y que, efectivamente, hace referencia a la obra de Sagan. El caso es que ahora todo el mundo conoce el edificio como "Bonjour tristesse". jajajaja

      Un saludo!

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    3. Acabo de ver una foto de la fachada en San Google. Curioso cuanto menos.

      Un saludo, Tomeu. : )

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