domingo, 17 de abril de 2016

REGULARIZACIÓN


Ronald Coleman entró en el Edificio de Usos Múltiples. Allí la Administración pone al alcance del ciudadano de a pie toda suerte de servicios estatales en un mismo lugar, desde la obtención de cualquier tipo de licencias y certificados oficiales a tramitaciones o disposiciones administrativas. Pagando, claro.
Ronald preguntó en el mostrador de la entrada por el Departamento de Certificaciones.
5ª planta. Tercer despacho a la izquierda —fue la parca respuesta que obtuvo del funcionario de turno.
Disculpe, ¿a qué izquierda se refiere exactamente, a la suya o a la mía? —dijo Ronald.
La de ambos.
Pero usted y yo no podemos tener la misma izquierda. Eso es físicamente imposible. Su izquierda es diferente de mi izquierda. Es decir, que su izquierda es mi derecha y mi derecha es su izquierda.
El funcionario dedicó a Ronald una mirada de hielo. Dudó de si aquel tipo tan raro le hablaba en serio. «Nadie puede ser tan memo», se dijo para sí.
Es una cuestión de perspectiva —prosiguió Ronald, en plan didáctico—. Es como cuando te miras en el espejo. Tu lado derecho de la cara en realidad es tu lado izquierdo. Y viceversa. ¿Me entiende usted?
¿Es usted idiota? —atajó el funcionario.
Pues sí —contestó Ronald con absoluta franqueza.
Oiga amigo, ¿está intentando tomarme el pelo? —aquí el funcionario agrió el tono.
¿Por qué querría hacer yo eso? Además, es usted calvo. ¿Cómo quiere que le tome el pelo si carece de él? A no ser que se refiera usted a sus pobladas cejas, en cuyo caso no entiendo qué ganaría yo con arrancarle a usted un pelo cualquiera de una de sus cejas. Me parecería un gesto inútil.
Lárguese —instó el funcionario, quien, a estas alturas, consideraba colmado el vaso de su paciencia.
Perdón, pero aún no me ha dicho a qué izquierda se...
¡He dicho que se largue, joder!
De acuerdo. Ya me voy —anunció Ronald; dicho lo cual, enfiló el tramo que conducía a la parte de los ascensores.


(El resto de la entrada estará próximamente disponible a la venta en un nuevo libro recopilatorio de la colección ABSURDAMENTE).

8 comentarios:

  1. Pero fíjate que el tipo es idiota pero no tanto, porque por último tiene conciencia de cuán idiota es al suponer que los políticos son honrados. Se podría decir que no es tanto un idiota despistado como sí un idiota crédulo.

    Y a todo esto, ¡cómo nos sobran de esos idiotas en el mundo!: los idiotas despistados y los idiotas jefazos. Y de los dos, el jefazo es ciertamente el más abominable y potencialmente peligroso para la humanidad, y el que bien ganado se tiene el primer lugar de tu lista. Aunque más idiota es uno, al permitir que el idiota jefazo asuma el poder y nos lidere: george w. bush, kim jong un, bashar al assad, todos unos genios... Cuando duermen.

    Es muy grato entrar a tu blog, sabiendo que más de alguna sonrisa nos llevaremos al salir de éste. El presente texto es prueba de ello.

    Se despide un idiota internacional (soy de Chile).

    Saludos, Pedro.

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    1. Saludos, Julio David. Muchas gracias por esa reflexión final que apuntas en tu comentario. Me satisface saber por vosotros, los que me leéis, que mis escritos os proporcionan momentos de diversión y evasión, al margen de otro tipo de estímulos, como la reflexión o la crítica social. Esa es la confirmación que, como autor, me hace pensar que estoy en el camino correcto hacia mis objetivos.

      Dicho esto, he de decir que vivimos rodeados de idiotas. Yo mismo me confieso uno de ellos. Sin embargo, hay muchos tipos de idiotas; están los que lo son y no hacen daño a nadie más que a sí mismos, y los que lo son y son dañinos hacia los demás siendo plenamente conscientes de ello, es decir, que lo son con mala leche. Esos son los peligrosos, y los que hay que evitar y tener bien lejos de uno. Porque ser idiota y caer víctima de tu propia idiotez es una desgracia como otra cualquiera. Lo que ya es del todo punto intolerable es ser idiota y andar jodiéndole la vida a los demás y encima con plena conciencia de ello.

      Gracias por el guiño de "todos son unos genios...cuando duermen". Me suena de algo, pero ahora mismo no me sale dónde lo he leído (¿Ves cómo soy idiota? ; ) )

      Saludos de otro idiota a este lado del charco (miembro honorífico de INTERNATIONAL IDIOTS, INC.)

      Un abrazo, Julio David. : ))

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  2. Jajaja. Genialmente pensado y escrito. !!Cuántos idiotas conocemos de los 19 tipos que has clasificado!! Todos ellas son definiciones tremendamente originales pero me quedo con la del idiota ecológico.
    De hecho, todos nos hemos visto aquejados, aunque temporalmente, de alguno de esos tipos de idiotez. Yo, por lo menos, también llegué a creer en la honradez de algunos políticos. Pero de eso hace ya muchos años. Era joven y ya se sabe...
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, amigo Josep. ¡Ah, cómo te entiendo! Yo también fui joven e inocente, y también creí en ciertos ideales que la cruda realidad ha ido desmontando poco a poco. Aunque, si te sirve de consuelo, me alegra poder decir que aún hay personas que hacen que mantenga viva la esperanza de ver algún día un mundo privado de idiotez. Igual es que soy idiota. :P

      Un fuerte abrazo, amigo. ; ) Y gracias.

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  3. Pedro, llevo media hora y no se que casilla marcar... anda, échame un cable.. porfii.. ;=o

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    1. Por si te sirve de ayuda, te diré que yo, como Coleman, las marqué todas. Soy así de idiota. :P

      Un beso, Rosiña. ; )

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  4. Jajajjajajjajaa. ¡Me pido ser idiota políglota!
    Eres un genio, Pedro. Me encantó esta entrada.

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    1. Gracias, Evita. ; ) Si es tu deseo, te lo concedo. Aunque permíteme que te diga algo: una persona con un sentido del humor tan desarrollado como el tuyo jamás podría ser tachada de idiota. Tú a mí no me engañas. Y yo no soy tonto. Idiota, tal vez; pero tonto lo que se dice tonto, ¡ni de coña! ; )

      Gracias por estar siempre ahí, mi "eternal smile". : ))

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