lunes, 28 de marzo de 2016

NUEVAS OPCIONES EN EL BLOG


Atendiendo a la petición de varios amigos y lectores he resuelto implantar un nuevo sistema de suscripción al blog, dirigido principalmente a todos aquellos de vosotros que queráis estar al tanto de mis publicaciones sin necesidad de estar pendientes de fechas ni horarios.
Si os suscribís a mi blog me comprometo a:

Manteneros puntualmente informados de cada nueva publicación que vaya subiendo al blog.
Nada de spam ni correo basura.
Tampoco habrá material exclusivo ni inédito. Eso lo dejo para mis libros.
Nada de publicidad, a menos que se trate de algún post que decida subir a mi blog promocionando alguno de mis libros u otros proyectos artísticos en los que me vea involucrado.

«Vale. Todo eso está muy bien. Pero, ¿qué obtengo yo a cambio?» —preguntarán los más escépticos con este tipo de cosas (hay que ver cómo sois, ¿eh? ¡Bah!, no pasa nada).
Y ya que me preguntáis, os contestaré.
Como promoción especial y exclusiva para todos aquellos de vosotros que decidáis suscribiros al blog, sortearé un viaje para una sola persona a París, con una estancia mínima de 3 días. Es decir, que al que resulte agraciado en el sorteo me tendrá que pagar un billete de avión a París (tranquilos, me conformo con un billete en clase turista), y al menos una comida diaria (un refresco y una hamburguesa y va que chuta).
Es broma. O no. Ya veremos.

Ahora en serio. No puedo sortear nada porque aún soy un escritor muy pobre. Cuando sea tan rico y famoso como J.K.Rowling pensaré en la opción de sortear algo chulo chulo de verdad (como un viaje a París en Primera Clase).

Para suscribiros he habilitado a la derecha del blog un formulario bastante sencillito de completar. En él sólo tenéis que poner vuestra dirección de correo electrónico y aceptar. Hecho esto recibiréis un mail de confirmación en vuestra bandeja de entrada (está chupado, de verdad de la buena. ¿Tengo yo cara de mentiros?).

Por cierto, si no queréis suscribiros al blog (tranquilos, lo entiendo, no vamos a perder las amistades por una chorrada semejante), también podéis seguirme en Facebook, en Twitter o en Google Plus (a la derecha del blog tenéis los enlaces a mis cuentas en las distintas redes sociales. Como podéis observar soy todo un escritor 4.o —que es más que un escritor 3.0. Agüita).

En fin, que no os entretengo más, que supongo que tendréis muchas cosas que hacer.
Muchas gracias por vuestra atención y por vuestro apoyo.

Un abrazo.

sábado, 26 de marzo de 2016

UNA DESGRACIA COMO OTRA CUALQUIERA


En el grupo de amigos de la adolescencia teníamos a un tipo al que llamábamos Duck. En realidad se llamaba Alfred, pero todos en el grupo le apodamos Duck. Le llamábamos así porque su andar recordaba al de un pato, con la planta de los pies ligeramente desviadas hacia afuera, como si quisieran tomar direcciones opuestas.
A veces bromeábamos con esto diciendo que los pies de Duck eran como una pareja mal avenida, con cada uno de ellos intentando alejarse lo más posible del otro. Para rematar, el bueno de Duck, al caminar, aplicaba la mayor parte del peso sobre sus talones, por lo que daba la sensación de que tuviese una tabla de planchar incrustada en la espalda. Era —y aún sigue siendo— bastante cómico, os lo aseguro.
Así pues, Duck y yo nos conocemos desde la adolescencia. Hubo un tiempo en que fuimos inseparables. Luego, con el transcurrir de los años, ocurrió lo típico: él conoció a una chica y yo conocí a otra, y ambos acabamos abducidos por los grupos de amigos de nuestras respectivas parejas, por lo que Duck y yo acabamos distanciándonos entre nosotros, más o menos como sus pies.
Sin embargo, a pesar de no vernos con la misma frecuencia que antaño, Duck y yo continuamos manteniendo la amistad a través de encuentros esporádicos surgidos aquí y allá.
Precisamente en uno de esos encuentros casuales, Duck me habló del reciente fallecimiento de un antiguo conocido que teníamos en común.
¿Te acuerdas de Kevin? —dijo Duck.
¿Costner? —dije yo algo despistado.
No, hombre —dijo Duck.
¿Se puede saber qué pasa con Kevin Costner? ¿Por qué ya nadie se acuerda de él?
¿Es que no has visto Waterworld o Mensajero del futuro?
Tienes razón.
Pero olvida al dichoso Kevin Costner. Yo de quien te quería hablar era de Kevin Banister —dijo Duck.
¿Quién?
Kevin Banister. Estudió con nosotros. Rostro serio, mirada ausente, poco sociable. Un muermo, vamos. Se sentaba en la última fila de la clase, junto a Leo Ekhard. ¿No te acuerdas?
¡Ostras, Kevin Banister! Ya me acuerdo de él. Le apodábamos «nuestro enterrador favorito», porque siempre estaba serio y casi nunca hablaba con nadie. Parecía un empleado de una funeraria. Kevin Banister. ¿Qué ha sido de él?
Murió. La semana pasada —dijo Duck.
Oh, vaya. Lo siento —dije yo, sin sentirlo realmente. Pero así es el curioso mundo de las convenciones sociales. Vivimos supeditados a sus absurdas normas no escritas, y eso hace que muchas veces no sepamos lo que los demás piensan realmente, ni que los demás sepan lo que nosotros pensamos realmente. Son como eficaces máscaras que nos sirven para ocultar nuestro verdadero «yo», ése que queremos mantener oculto por miedo al rechazo social.


(El resto de la entrada estará próximamente disponible a la venta en un nuevo libro recopilatorio de la colección ABSURDAMENTE).

sábado, 19 de marzo de 2016

UN MILLÓN DE GRACIAS


Este es el post número 100 en este blog. Sí, habéis leído bien: 100. Aunque si queréis os lo digo en inglés: «uan jandred».
Joder, ¡cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando subí mi primer post. Eso ocurrió el 4 de mayo de 2014 —lo he mirado en la base de datos del blog, no os vayáis a pensar que tengo una memoria de elefante. De elefante tengo otras cosas, como, por ejemplo, las rodillas (¿qué os habíais pensado? :P )—.
Os confesaré algo. El mayor miedo que puede experimentar un escritor es que aquello que escribe no interese a nadie. Da igual el cariño o la dedicación que hayas puesto en ello pues, si no consigues conectar con la gente, de nada habrá servido el esfuerzo.
Podrás decir que sí, que lo has dado todo, que has intentado superarte en cada línea, en cada párrafo, en cada descripción o diálogo. Sin embargo, a la hora de la verdad, eso será insuficiente si no consigues enganchar al lector, seducirlo, enamorarlo.
No existe mayor satisfacción para un escritor que dar con un grupo de lectores fieles a los que les guste lo que escribes y cómo lo escribes. Te hace sentir vivo, pleno, comprometido con lo que haces, y con ganas de seguir dando lo mejor de ti en cada nuevo trabajo que decidas hacer público.
En mi caso personal llegar hasta aquí me ha costado vencer al peor de los enemigos posibles: a mí mismo. ¿Y por qué es el peor? Pues porque vive dentro de mí, alimentándose de mis miedos y fomentando mis inseguridades. No hay día en que no sienta su pérfida voz invitándome a abandonar este sueño que llevo tantos años persiguiendo, diciéndome por lo bajini que por más empeño que ponga en ello jamás conseguiré alcanzar mis metas, pues mis metas son inalcanzables para mí.
Pero, ¿sabéis qué?, gracias a vosotros, a vuestras visitas y vuestros comentarios, a vuestras reacciones y vuestra generosidad al animaros a compartir este blog y su contenido entre vuestros amigos y conocidos, poco a poco he ido venciendo a ese enemigo invisible. No puedo decir que lo haya vencido del todo, pues nunca se vence del todo al enemigo que vive dentro de ti; aunque sí que puedo afirmar que, al menos, le sigo plantando cara, mes a mes, semana a semana, día a día, minuto a minuto.
En el tiempo que llevo con el blog he ido revisando periódicamente las estadísticas que me ofrece la plataforma Blogger y, creedme, aún alucino al ver visitas procedentes de lugares tan dispares como Estados Unidos, Brasil, Chile, Argentina, Colombia, Ecuador, Reino Unido, México, Alemania, Francia, Irlanda, Portugal, Dinamarca, Finlandia, Polonia, Ucrania, Rusia, Venezuela o España.
Me resulta increíble y, al mismo tiempo, impresionante, el que gracias a este milagro llamado Internet haya podido llegar a todos esos sitios a golpe de click.
Es por ello que quiero daros las gracias. Gracias a todos y cada uno de vosotros y vosotras. Gracias por dejaros caer por aquí de vez en cuando. Gracias por seguir leyendo a este tipo que ya ha visto dos de sus libros publicados. Gracias por animarme a seguir creyendo que las cosas que escribo interesan a alguien más que a mí mismo.
A todos vosotros: un millón de gracias.






sábado, 12 de marzo de 2016

LIBERTÉ, ÉGALITÉ, FRATERNITÉ


El Secretario General de la ONU hizo convocar a su Consejo a una Reunión de Urgencia.

Rara vez se hacía esto. Para que se hagan una idea de su carácter excepcional diré que desde la creación de la ONU, en octubre de 1945, apenas se habían convocado tres reuniones de este tipo. Es decir, que en 60 años de historia sólo se habían convocado tres Consejos de Urgencia. A saber:



PRIMERA REUNIÓN Octubre de 1962

En plena guerra fría entre EEUU y la URSS, el presidente Kennedy es informado de la existencia de bases de misiles soviéticos instaladas en Cuba. A partir de aquí se genera un conflicto diplomático entre EEUU, la URSS y Cuba. A este conflicto se le denominó Crisis de los misiles en Cuba.

Desde luego no puede decirse que se rompiesen la cabecita buscando un nombre al conflicto.



SEGUNDA REUNIÓN Septiembre de 2001

La red terrorista Al Qaeda consigue estrellar dos aviones comerciales con pasajeros contra el World Trade Center en Nueva York, derribando las Torres Gemelas. El entonces presidente George Bush es puntualmente informado del ataque mientras les contaba un cuento a un grupo de niños en una escuela. Horas más tarde se dirige por TV a toda la nación para contarles otro cuento a los mayores.



TERCERA REUNIÓN Febrero de 2008

Debido a una feroz huelga promovida por los productores de mantequilla y huevos de EEUU, el principal fabricante de donuts del país deja sin suministro de rosquillas al Cuerpo de Policía de Nueva York. Este hecho consiguió sembrar el caos y la histeria colectiva entre la población civil, que no dudó en calificar de «una seria amenaza» el ver a casi 35.000 agentes de policía armados, con cuadros de ansiedad, privados de su alimento favorito y deambulando como zombies por las calles de la ciudad.

En esta ocasión se hizo necesaria la intervención de la Guardia Nacional, quien desplegó cerca de 50.000 efectivos armados hasta los dientes con pretzels y pastelitos de crema.





Así pues, nos habíamos quedado en que el Secretario General de la ONU había convocado a sus más estrechos colaboradores a una Reunión de Urgencia.

La reunión se fijó a 96 horas vista, a fin de conceder a los convocados un margen razonable que les permitiese abandonar las distintas partidas de golf en las que estaban involucrados a lo largo y ancho del planeta, desprenderse de sus ridículos pantalones a cuadros y sus gorras y ocupar sus asientos en primera clase en los aviones que debían transportarles rumbo a la sede central de la ONU en Nueva York. A fin de cuentas estamos hablando de funcionarios públicos democráticamente elegidos a dedo, no de esclavos.

A fin de paliar en lo posible los temidos efectos del jet lag, también conocido como descompensación horaria, disritmia circadiana o síndrome de los husos horarios —si es que soy un as consultando la Wikipedia—, la Organización había resuelto fijar la hora de la reunión a las seis de la tarde hora local, es decir, justo para después de la segunda siesta.

Para la reunión se habilitó una de las salas de reuniones de menor aforo en toda la sede. Aquella sala apenas tenía capacidad para quince personas.

Los convocados sumaban un total de diez personas: cinco representantes continentales —uno por cada uno de los cinco continentes—, el Secretario General, un secretario para el Secretario General, un segundo secretario para el secretario del Secretario General, un tercer secretario para el segundo secretario del Secretario General y un taquígrafo.



(El resto de la entrada estará próximamente disponible a la venta en un nuevo libro recopilatorio de la colección ABSURDAMENTE).