sábado, 30 de abril de 2016

ATILITA, EL HUNO

Caricatura de William Steig

Europa. Año 398 d.C.
(En algún remoto lugar de las llanuras danubianas)

El pequeño Atila, que en esos días cuenta con dos años y medio de edad, regresa a casa tras un duro día en el colegio. Su madre, que lo conoce mejor que él mismo —algunos historiadores aseguran que Atila nunca se llegó a conocer a sí mismo y que de ahí le venía su mala hostia—, no tarda en advertir su frustración.
¿Qué ocurre, Atilita?
Atila, hecho una furia, responde con enojo a su madre.
¿Cuántas veces he de decirle que no me llame así, madre? Me resta credibilidad entre mis compañeros de clase.
Está bien. Perdona. ¿A qué viene esa cara tan larga, hijo mío?
Mi profesor es un idiota —dice Atila.
¿Kamul? ¿Por qué?
Me ha suspendido. Dice que no tengo ni idea de la asignatura de Invasiones y Saqueos. ¡Qué sabrá él! Viejo carcamal.
La madre de Atila, que aún ve a su pequeño del alma en aquel robusto bebé de corta estatura, cabeza grande y regordeta, ojos pequeños y barba fina y salpicada de canas, procura hablarle con la ternura propia de su condición.
Estás aprendiendo, hijo. Es normal que aún tengas muchas dudas en tu cabeza. Ven que te cambie el pañal.
El pequeño Atila se tiende sobre una alfombra y deja que su madre manipule su pañal.
¿Dudas? No diga tonterías, madre —se revuelve con enojo aquel bebé gruñón con aires de grandeza a pesar de su corta edad, mientras su madre retira el pañal sucio—. Yo no tengo dudas, madre. Es él quien parece no tenerlo claro.
¿En qué sentido? —dice la madre mientras se entretiene en limpiar la zona con una toallita húmeda.
En todos.
¿Pretendes saber más que tu profesor?
¡Pues claro que sé más que él! ¿Quiere que se lo demuestre, madre? Si quiere lo hago. A mí no me cuesta nada acercarme hasta su tienda y arrasar con todo, y violar a su mujer y a sus hijas y saquearle sus pertenencias. Así aprenderá a no corregir a quien no debe.
Vaya. Sí que te ha sacado de tus casillas el viejo Kamul —bromeó la madre.
Estoy harto de la teoría, madre. Yo quiero acción. Yo quiero salir ahí afuera, al mundo real, y enfrentarme a situaciones reales.
¿Qué clase de situaciones? —dice la madre mientras se deshace de la toallita húmeda recién utilizada.


(El resto de la entrada estará próximamente disponible a la venta en un nuevo libro recopilatorio de la colección ABSURDAMENTE).

sábado, 23 de abril de 2016

MI NO-OFERTA DEL DIA DEL LIBRO


Como todos sabéis...porque todos lo sabéis, ¿no?
¿El qué?
Ah, claro. Aún no os he dicho de qué se trata. Perdón. Fallo mío.
Reset.
Hoy se celebra el Día Internacional del Libro.
¿Lo sabíais, no? Venga, ¿en serio no lo sabíais? A ver, que levante la mano quien no lo sabía. Bah, da igual.
Como os iba diciendo, el 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro, una conmemoración promovida desde 1995 por la UNESCO con el objetivo de promover la lectura.
¿Y qué es la UNESCO? Pues una Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Es decir, uno de esos organismos internacionales tan inútiles como improductivos. Lo de siempre.
Pues vale. Ahora que todos tenemos claro que hoy es el Día Internacional del Libro, diré que casi todas las editoriales del mundo mundial aprovechan esta efeméride para lanzar ofertas especiales de su catálogo a precios reducidos.
Obviamente, yo no soy una de esas editoriales. ¡Qué más quisiera! Así que no puedo permitirme el lujo de hacer descuentos especiales en mis libros. Pero lo que sí puedo hacer es ofreceros algo que puede que os interese a algunos de vosotros; sobre todo a los más fetichistas, a esos pocos románticos que aún quedan sueltos por ahí que consideran que un libro en papel supera con mucho a su hermano digital.
El olor, el tacto, el objeto en sí; son muchos los factores que hacen de un libro en papel algo difícilmente superable.
Y ahora viene lo bueno.
Atendiendo a la petición expresa de algunos de mis lectores de poseer ejemplares en papel dedicados y autografiados de mi puño y letra, os informo que a día de hoy dispongo para la venta de varios ejemplares en papel de los dos volúmenes de ABSURDAMENTE.
El precio de cada ejemplar (tanto del Vol.I como del Vol.II) es de 9 euros/unidad, más gastos de envío (los gastos dependerán de vuestro lugar de residencia).
A los interesados, escribidme un mail a la siguiente dirección de correo electrónico y os diré los pasos a seguir:

buenaletra2000@gmail.com

También tenéis la posibilidad de pillar estos mismos libros en papel a través de las tiendas Amazon, en cuyo caso imagino —no lo sé con certeza—, que los gastos de envío os saldrán más baratos (dependerá de los acuerdos que Amazon tenga con las distintas compañía de correos según el país).
Si te decantas por esta opción, te ofrezco la posibilidad de hacerte llegar vía e-mail una dedicatoria autografiada de mi puño y letra. 

Mirad qué bonitos lucen en papel. ¿A que son una monada? Ains.

Y ahora, una advertencia.
Si compras dos unidades de mi libro te saldrá más caro que si compras uno solo. Es lógico. Dos es más que uno, por lo que el precio se multiplicará por dos. Y si compras tres unidades tendrás que multiplicar por tres el precio unitario.
A partir de aquí la cosa se complica un poco, pues a mayor número de ejemplares os veréis obligados a multiplicar el precio unitario por el número de unidades que hayáis decidido adquirir.
Sé que al principio puede parecer un rollo, pero con el tiempo os acostumbraréis. Por cierto: podéis utilizar calculadora. ¡Por Dios, esto no es un examen de matemáticas!
Si no dispones de calculadora puedes recurrir a la calculadora del móvil o a la de cualquier aplicación informática que tengas instalada en tu ordenador personal. Y si no tienes móvil ni ordenador personal, puedes preguntarle a un hijo o a un sobrino listo. O a un cuñado. Siempre hay un listo en la familia. Siempre.

Habrá quien considere que pagar 9 euros por un libro en papel es mucho dinero. Máxime cuando a esos 9 euros del libro hay que sumarle los gastos de envío.
No seré yo quien diga lo contrario. En vez de eso, he decidido que sea mi blog quien os lo diga. Adelante, blog:
No seáis tacaños, joder.
Gracias, blog.
A mandar.

Si eres una de esas personas que piensa que pagar 9 euros por el libro de un autor autopublicado es mucho dinero, te ofrezco la oportunidad de pillar cualquiera de mis libros en su versión electrónica por menos de un euro cada uno (0,99 céntimos/ejemplar). Es decir, que por menos de lo que cuesta un café te ofrezco unas cuantas horas de evasión y diversión lectora.
Los que ya me conocéis y me seguís habitualmente a través del blog, ya sabéis qué os podéis encontrar en mis libros. Y los que no me conocéis y no habéis leído nada de lo que escribo, os invito a que le echéis un vistazo a los cuentos y relatos que aún mantengo disponibles en el blog, así como a los adelantos gratuitos que las tiendas Amazon tienen disponibles en su web.
Para acceder a esos avances gratuitos, sólo tenéis que linkear en los siguientes enlaces, colocar el puntero del ratón sobre las portadas de mis libros y hacer click. Al hacerlo se os abrirá una ventana con el avance gratuito de unas 30 páginas de cada uno de mis libros.
Los enlaces son los siguientes:

VOLUMEN I

VOLUMEN II


En fin, yo ya si eso me voy yendo.

A propósito, a todos y todas: ¡Feliz Día del Libro!

domingo, 17 de abril de 2016

REGULARIZACIÓN


Ronald Coleman entró en el Edificio de Usos Múltiples. Allí la Administración pone al alcance del ciudadano de a pie toda suerte de servicios estatales en un mismo lugar, desde la obtención de cualquier tipo de licencias y certificados oficiales a tramitaciones o disposiciones administrativas. Pagando, claro.
Ronald preguntó en el mostrador de la entrada por el Departamento de Certificaciones.
5ª planta. Tercer despacho a la izquierda —fue la parca respuesta que obtuvo del funcionario de turno.
Disculpe, ¿a qué izquierda se refiere exactamente, a la suya o a la mía? —dijo Ronald.
La de ambos.
Pero usted y yo no podemos tener la misma izquierda. Eso es físicamente imposible. Su izquierda es diferente de mi izquierda. Es decir, que su izquierda es mi derecha y mi derecha es su izquierda.
El funcionario dedicó a Ronald una mirada de hielo. Dudó de si aquel tipo tan raro le hablaba en serio. «Nadie puede ser tan memo», se dijo para sí.
Es una cuestión de perspectiva —prosiguió Ronald, en plan didáctico—. Es como cuando te miras en el espejo. Tu lado derecho de la cara en realidad es tu lado izquierdo. Y viceversa. ¿Me entiende usted?
¿Es usted idiota? —atajó el funcionario.
Pues sí —contestó Ronald con absoluta franqueza.
Oiga amigo, ¿está intentando tomarme el pelo? —aquí el funcionario agrió el tono.
¿Por qué querría hacer yo eso? Además, es usted calvo. ¿Cómo quiere que le tome el pelo si carece de él? A no ser que se refiera usted a sus pobladas cejas, en cuyo caso no entiendo qué ganaría yo con arrancarle a usted un pelo cualquiera de una de sus cejas. Me parecería un gesto inútil.
Lárguese —instó el funcionario, quien, a estas alturas, consideraba colmado el vaso de su paciencia.
Perdón, pero aún no me ha dicho a qué izquierda se...
¡He dicho que se largue, joder!
De acuerdo. Ya me voy —anunció Ronald; dicho lo cual, enfiló el tramo que conducía a la parte de los ascensores.


(El resto de la entrada estará próximamente disponible a la venta en un nuevo libro recopilatorio de la colección ABSURDAMENTE).

sábado, 9 de abril de 2016

MI BLOG HA VUELTO


¿Qué hay?
¡Hombre! Perdón. ¡Blog! ¡Cuánto tiempo! ¿Cómo te va?
Ni bien ni mal, sino todo lo contrario.
¿Qué ocurre? Te noto raro. ¿Pasa algo?
Sí que pasa. Verás, necesito pedirte disculpas.
¿Pedirme disculpas? ¿Tú?
Sí, yo. ¿Qué pasa, joder? ¿Acaso un blog no puede pedir disculpas o qué?
Curiosa manera la tuya de pedir disculpas, ciertamente.
No me jodas, ¿eh?, no me jodas.
Vaaaale. Venga. Suéltalo. ¿Por qué querías pedirme disculpas?
Sé que últimamente me he portado como un capullo contigo. Que casi nunca te he apoyado en ninguno de tus proyectos. Y que a veces te has visto un poco solo para tirar del carro.
¿Un poco solo?
Bueno, vale. Te has visto completamente solo.
En eso te equivocas.
¿Ah, sí?
Absolutamente. Por suerte para mí no me he visto tan solo como crees.
¿Y quién ha estado contigo?
Mis lectores.
¿Tus lectores?
Sí. Ellos me han insuflado confianza. Han creído en mí cuando nadie más lo hacía. Han seguido dejándose caer por aquí, leyendo lo que yo escribía y aportando sus comentarios, siempre de una forma amable, generosa y positiva. Y por si eso no fuese suficiente muchos de ellos han decidido compartir y difundir mis letras a través de las redes sociales. Incluso algunos compañeros bloggers han decidido premiar nuestros contenidos de manera generosa y desinteresada. Me siento afortunado, la verdad.
Pues sí que les tienes aprecio.
¿Bromeas? Todos ellos me ofrecen cada semana lo más valioso que tienen: su tiempo. ¿Sabes la cantidad de blogs que existen actualmente en la blogosfera? Millones. Trillones. Cuatrillones. Miltrillones.
¿Miltrillones? ¿Tantos?
Huy, sí.
¡Wow! Miltrillones de blogs. Un momento. Y de esos miltrillones de blogs, ¿cuántos crees que son femeninos?
¿Ya estás pensando en ligarte un blog femenino?
Pues sí. Pero en plan formal, eh. Ya va siendo hora de sentar la cabeza.
¿Sentar la cabeza? ¿quién? ¿tú?
Sí. Yo. ¿Qué pasa? ¿no puedo aspirar a una relación estable con un blog del sexo opuesto?
Si tú lo dices.
Estoy cansado de visitar blogs de corte erótico, y de ver fotos de tías en pelotas por Internet. Uno ya tiene una edad, ¿sabes?
¡Pero si apenas tienes dos años de vida!
¿Te parece poco? Los blogs no somos como los seres humanos, tío. Nuestro reloj biológico es diferente al vuestro. En ese sentido somos más parecidos a los perros. De hecho, yo me veo como un Beagle, de manchas marrones, negras y blancas. Como el de la foto que ilustra este post.
¿Me tomas el pelo?
No. Te lo demostraré. A ver, yo nací exactamente el 4 de mayo de 2014, y hoy es 9 de abril de 2016. Es decir, que entre una fecha y otra ha pasado exactamente 1 año, 11 meses y 6 días.
¿Cómo leches...?
Espera. Aún no he acabado. Verás, ese año, once meses y seis días convertidos a otras medidas de tiempo suponen un total de 101 semanas, 707 días, 16.968 horas ó 1.018.080 minutos.
¡La leche! ¿Cómo demonios has calculado eso, tío?
Blog.
Perdona. ¿Cómo demonios has calculado eso, blog?
En una página web llamada timeanddate.com. Todo está en la red, tío. Todo.
¡Increíble!
Y eso no es todo. Espera y verás.
¿Aún hay más?
Ya te digo. Uhm, a ver: 1 año, 11 meses y 6 días en la vida de un blog convertidos a años humanos serían exactamente: 19,49 años humanos.
¿Y eso? ¿De dónde lo has sacado?
Muy sencillo. Como te dije antes el reloj biológico de un blog es lo más parecido al de un perro. Así que me he ido a una página que calcula la edad humana de los perros, he introducido los datos en la casilla correspondiente, le he dado click al botón de calcular, y ¡voilá! Me ha dado como resultado: 19,49 años humanos.
¿Me estás diciendo que tu edad humana es de 19,49 años?
Exactamente.
Eso lo explicaría todo.
¿El qué explicaría?
Pues lo salido que estás. ¡Eres un jodido blog en plena efervescencia sexual!
Pues sí.
Lo siento, pero esto me supera. Además, ahora mismo estoy muy liado con la promoción de mi segundo libro y otras cosas...
¡Ostras, tu segundo libro! Precisamente de eso quería hablarte.
¿Ah, sí?
Sí. ¿Cómo va? ¿Ya lo has acabado?
¿Que si lo he acabado? Maldita sea, blog. ¡Lleva más de un mes en la calle!
¿Lo has echado de casa? ¿Y qué ha hecho, se ha meado en la alfombra?
Mi libro no es un perro, ¿vale? Lo que quiero decir es que salió publicado a mediados de febrero de este año 2016.
Vaya. Y yo sin enterarme. ¿Y qué tal?
Bien. Trabajé mucho en él, ¿sabes? Me llevó seis meses de duro trabajo acabarlo. Además, me pilló en un momento bastante complicado. Pero de eso ya hablaremos tú y yo en privado.
¿Y qué me puedes contar a propósito de este segundo libro?
Pues que, a diferencia del anterior, para esta ocasión decidí incluir algunas piezas totalmente inéditas, exclusivas para el libro.
Interesante. Habrá que leerlo entonces.
Cuando quieras. Por cierto, aún no me has dicho qué opinión te merece tu nuevo look.
Ni me había fijado, la verdad. Espera, voy a echar un vistazo.

Cinco minutos más tarde...

Bien. Está bien.
No te veo muy entusiasmado.
No está mal. Veo que lo has recogido todo un poco.
Es más minimalista. He procurado reducirlo todo a lo esencial, darle un mayor protagonismo a los textos, y dejar en un segundo plano todo lo demás.
Me gusta la foto que ilustra la cabecera. Veo que has colocado tus dos libros junto a tu vieja máquina de escribir. ¿La hiciste tú?
Sí.
¿Y la composición también es tuya?
También.
Interesante. Escribes, dibujas, diseñas, maquetas, fotografías, compones. ¡Estás hecho todo un hombre del Renacimiento!
Exageras.
No, qué va. No exagero. En serio. Parece que tengas 500 años, coño. Has engordado, ¿no? Y parece que tu coronilla clarea más que antes. Te noto como más avejentado. Estás hecho una mierdita, la verdad.
Pues anda que tú. ¡Dos años perrunos! Ya te vale.
¿Sabes qué? ¡Vete a la mierda!
¡Ése es mi blog! Bienvenido, colega. : )
Bien hallado, colega. ; )


sábado, 2 de abril de 2016

MI MUERTE


N.del A: He intentado hallar al autor de esta ilustración para atribuirle su autoría, pero mis esfuerzos han resultado infructuosos. Si alguien conoce a su autor, por favor, háganmelo saber. Gracias.


Todos tenemos que morir algún día. Incluso yo. Sólo espero que ese momento tarde en llegar. Me gusta vivir. No siempre es divertido, eso es cierto, pero no creo que los muertos se lo pasen mucho mejor. A menos que seas censor jurado de cuentas, en cuyo caso es casi mejor estar muerto que seguir vivo.
Hace unos días soñé con mi propia muerte. Y, al hacerlo, me imaginé algo así. Yo estaba sentado en mi sofá leyendo a Bukowski.
Hola tío. ¿Cómo lo llevas?
Alcé la vista y allí estaba él, totalmente vestido de negro y con aquella enorme guadaña en la mano.
¿Eres la Muerte? —dije yo.
¿Quién? ¿Yo? —dijo él—. No, qué va. Lo cierto es que me gusta vestirme de esta guisa y portar esta enorme guadaña, que pesa un huevo, y pasearme por ahí acojonando al personal como si estuviésemos en Halloween.
¿De veras?
Vale. Me has pillado. Soy la Muerte.
¿Y qué quieres?
¿En serio no lo sabes?
Pues no.
Está bien. Te lo diré. Me acabo de mudar a la casa de al lado y he venido a por un poco de azúcar. ¿Tienes?
¿Azúcar?
El tipo aquel bufó considerablemente.
Joder, macho. ¿Se puede saber qué demonios te pasa? ¿Es que te caíste de la cuna cuando eras un bebé y te golpeaste en la cabeza o qué?
¿A qué viene eso?
Soy la Muerte, ¿vale? Y he venido a llevarte conmigo —dijo en un tono decididamente «cortante»; lo cual, dicho sea de paso, era hasta lógico, portando como portaba aquella enorme guadaña tan afilada.
¿Llevarme dónde? —dije yo.
Al «otro lado» —dijo él.
¿Como la canción de los Doors?
Algo parecido.
¿Y estará Jim Morrison en ese «otro lado»?
Claro.
¿Y qué otra gente famosa veré allí?
¿Te gusta James Joyce?
No. Lo detesto.
Es curioso. A casi nadie le cae bien —dijo la Muerte—. Aunque no sé porqué me extraño. No hace otra cosa que escribir para sí mismo. Y cuando alguien se le acerca no para de gritar: «¡Soy un genio, soy un genio!». Un gilipollas es lo que es. ¿Has leído su célebre Ulises?
He intentado leerlo varias veces —confesé.
¿Y?
Pues que siempre lo dejo a la cuarta o quinta página. La primera vez que lo intenté no entendí una mierda. La segunda seguía sin entender una mierda. Y la tercera, y la cuarta, y la quinta. Hasta que un día decidí que ya había tenido suficiente. La vida ya es jodidamente corta como para desperdiciarla en cosas aburridas y sin sentido que no nos aporten satisfacción o un mínimo de placer.


(El resto de la entrada estará próximamente disponible a la venta en un nuevo libro recopilatorio de la colección ABSURDAMENTE).