viernes, 27 de mayo de 2016

CHANGES



En efecto, amigos, he vuelto a cambiar el aspecto del blog. A este paso voy a parecer el David Bowie de los blogs, con tanto cambio de look.
Sin embargo, esta vez los cambios tienen su explicación.
La primera, y más importante, es que una vez testada la velocidad de carga de la página, el programa empleado para ello me advertía de la lentitud de carga en según qué dispositivos y navegadores.
La lentitud de la carga venía motivada, entre otras razones, por el peso excesivo de la cabecera del blog. Al parecer, la foto pesaba demasiado. Normal, se pasaba todo el día tirada en el sofá y comiendo porquerías. Y siempre que le proponía salir de casa y hacer un poco de ejercicio le faltaba tiempo para mandarme al carajo.
¡Levanta tú el culo de tu escritorio y ve a hacer ejercicio, so mamón! —me gritaba mientras engullía botellines de cerveza sin parar y se atiborraba a patatas fritas de bolsa.
Así que ni corto ni perezoso —bueno, un poco perezoso sí que he sido, la verdad sea dicha—, decidí diseñar una nueva cabecera para el blog.
La nueva cabecera pesa menos, y es sencilla a la par que vistosa. Me gusta. Me gusta mucho. De hecho, me gusta tanto que creo que la voy a invitar a salir a tomar algo por ahí. ¡Hace tanto que no tengo una cita!

Otra de las cosas que no me acababan de convencer en el anterior diseño era la ubicación de las páginas, las cuales quedaban relegadas a la parte más alta del blog, ocultas bajo una banda de color lila de difícil visualización. Eso hacía que a muchos visitantes les pasasen totalmente inadvertidas.
Este asunto ha quedado subsanado en el nuevo diseño. A partir de ahora las páginas vuelven a ocupar su posición original, es decir, justo debajo de la nueva cabecera del blog, perfectamente visibles y accesibles. De este modo, el que lo desee, puede echarle un vistazo a la galería de fotos de mis AMIGOS Y LECTORES, o saber un poco más de mí clickeando en la sección SOBRE MÍ, o leer algunas reseñas de mis libros en otros blogs pinchando en la página RESEÑAS, e incluso leer adelantos gratuitos de mis libros publicados pinchando en la sección MIS LIBROS.
Vamos, la leche.

Una de las cuestiones que me traía de cabeza en la anterior plantilla era la baja resolución de las fotos. Literalmente las destrozaba, pixelándolas, cambiándoles su tamaño original y volviéndome loco a la hora de ajustar los tamaños a mis necesidades. Un auténtico quebradero de cabeza.
Tampoco me acababan de convencer las distancias habilitadas entre los distintos elementos que conformaban el blog. Esto hacía que quedase un montón de espacio en blanco entre unos y otros, lo cual resultaba molesto a la vista; como los interiores de algunas casas de famosos: fríos y espaciados. ¿Es que esta gente no conoce Ikea, por Dios?

He aprovechado para cambiar la disposición de los botones, tradicionalmente colocados en el margen derecho del blog y que ahora, por comodidad visual, he optado por trasladarlos al margen izquierdo.
Lo he hecho así porque, al leer de izquierda a derecha, el lector no encontrará ningún elemento que entorpezca su lectura.

En definitiva, espero y deseo que los nuevos cambios sean de vuestro agrado. Y para todos aquellos de vosotros que sintáis curiosidad por saber qué le han parecido los cambios a mi blog, he aquí un pequeño extracto de mi última conversación con él a este respecto.

Bueno, blog. ¿Qué te parece tu nuevo look?
¿Honestamente? Me gusta, tío.
¿De veras?
¿Por qué iba a mentirte? No tengo ninguna necesidad de hacerlo. Ya sabes que yo siempre voy con la verdad por delante.
¿Tú nunca mientes?
Hombre, nunca, nunca...
O sea, que mientes.
Sí. A veces miento.
¿Cuándo?
¿Pues cuando va a ser? Cuando quiero tener sexo con un blog femenino.
¿Y por qué haces eso?
¿El qué? ¿Tener sexo con blogs femeninos?
¡No, hombre! Me refiero a por qué les mientes para tener sexo con ellas.
A ver, majo, ¿cuánto hace que no echas un polvo?
Ejem...entonces te gusta tu nuevo look, ¿no es cierto?
Ya te he dicho que sí.
Vale. Me quedo con eso entonces.
Ya. Pero aún no me has dicho cuánto hace que no foll...
¡Huy!, ¿has visto qué tarde es? ¡Cómo pasa el tiempo! Oye, que me he alegrado un montón de haber podido charlar contigo. A ver si nos vemos otro día y nos tomamos un café. Hasta más ver, blog.

Por cierto, ya casi lo olvidaba. Os avanzo que en breve va a haber algunos cambios por aquí. Estoy trabajando a tope en nuevos proyectos que me hace mucha ilusión poder sacar adelante, entre ellos la publicación de mi primera novela, que, si todo sale bien, espero tener acabada antes de finalizar este 2016.
Y más cosas.
Pero éso, como decía el viejo Moustache: «Ya es otra historia».

Un saludo.



sábado, 14 de mayo de 2016

EL CONSEJO


Especialmente dedicado a la memoria de mi abuelo (1922-2016)

EL CONSEJO

Agneta Hallström y su hijo Erik viven en un modesto piso situado en una de las barriadas más populares de Estocolmo. Agneta es madre soltera. Con ellos vive Bernt, padre de Agneta y abuelo de Erik.
Cuando Bernt enviudó su hija Agneta no dudó en acogerle en su casa, a pesar de que entre ella y su padre siempre hubo una cierta tirantez en el trato. Desde entonces los tres conforman un peculiar núcleo familiar.
Erik y su abuelo Bernt no podían ser más diferentes entre sí. Mientras que Erik es un joven quinceañero inocente de corazón noble y entregado, su abuelo Bernt, a sus sesenta y siete años, es un cínico irredento, burlón y cascarrabias. A pesar de ello, abuelo y nieto se sienten muy unidos y procuran pasar la mayor parte del tiempo juntos, ya que, en el fondo, se complementan; lo que a uno le falta lo halla en el otro.
A Erik le fascina la sapiencia que, fruto de la experiencia, atesora su abuelo, mientras que Bernt agradece la ingenuidad de su nieto, ya que eso le permite explayarse en sus continuas bromas hacia él —la mayoría crueles y despiadadas—. Curiosamente, el burlarse de su nieto le evita sentirse como un trasto inútil que vive recogido en casa de su única hija.

Aquel día, como cada día, Erik y su abuelo Bernt estaban sentados en el sofá viendo la televisión. Y también como cada día la programación de la televisión era abominable.
A Bernt hacía años que la tele le aburría. Cierto es que de tarde en tarde programaban alguna película buena, pero las continuas interrupciones para publicidad conseguían irritarle sobremanera, además de hacerle perder el hilo argumental, lo cual conseguía irritarle aún más. En estos casos el viejo Bernt no dudaba en cambiar de canal con el mando a distancia y perderse en la maraña de canales en busca de un nuevo programa que suscitase su interés.
Y eso exactamente fue lo que ocurrió aquella vez. Al primer corte para publicidad, Bernt Hallström comenzó a pulsar de manera compulsiva el botón de cambio de canal del mando a distancia. Al no hallar nada que le convenciese, el viejo Bernt se deshizo del mando a distancia y, enérgico, se levantó del sofá.
¿Adónde vas, abuelo? —preguntó su nieto Erik con curiosidad.
Me voy a meter en mi lecho de muerte —anunció el viejo.
Dicho esto, Bernt dirigió sus pasos hacia su dormitorio, se quitó las zapatillas de felpa y se metió en la cama.
Su nieto Erik, que para entonces ya había apagado la televisión, siguió a su abuelo hasta su dormitorio, que también era el suyo, ya que ambos compartían habitación. Erik se sentó al borde de su cama, colocada en paralelo a la de su abuelo.
¿Qué es un lecho de muerte, abuelo? —preguntó Erik con ese aire de curiosidad e inocencia que a su abuelo tanto le irritaba.
¿No sabes lo que es un lecho de muerte, cabezón? —dijo el abuelo.
No. Por eso te lo pregunto —dijo Erik.
Es un sitio donde la gente que sabe que va a morir pronto decide pasar las últimas horas de su vida —contestó el abuelo Bernt mientras cubría su cuerpo con el edredón.
¿Quiere eso decir que vas a morir pronto, abuelo? —insistió Erik.
En efecto, pequeño cabezón —dijo el abuelo—. ¿Te han dicho alguna vez que tienes un cabezón enorme, como esas estatuas de la isla de Pascua?
No.
Pues lo tienes. Tienes un cabezón tan grande que si un día te doliese la cabeza habría que administrarte aspirinas del tamaño de una pizza familiar.


(El resto de la entrada estará próximamente disponible a la venta en un nuevo libro recopilatorio de la colección ABSURDAMENTE).