jueves, 19 de enero de 2017

OTRA VIDA ES POSIBLE



Ayer volví a ver a mi amigo Roy. Hacía años que no sabíamos nada el uno del otro. En tiempos pretéritos —muy, pero que muy pretéritos— Roy y yo habíamos sido inseparables; de esa clase de amigos de los que se suele decir que son «como uña y carne». Claro que os estoy hablando de una época tan lejana en el tiempo que me cuesta recordarla. Os hablo de nuestra primera juventud, recién abandonado el breve tramo de la adolescencia, es decir, de los quince a los veintidós o veintitrés años. Luego nos separamos y cada uno hizo su vida por su cuenta.
Al principio sabíamos el uno del otro por esporádicas llamadas de teléfono. Con el paso de los años esas llamadas de teléfono se fueron espaciando cada vez más en el tiempo. Al final simplemente dejamos de llamarnos y acabamos perdiendo el contacto.
Hasta ayer, en que volvimos a encontrarnos.
En la actualidad ambos tenemos medio pie en la cincuentena. Más bien pie y medio. Yo tengo cincuenta y cinco y él cincuenta y seis.
Nos encontramos de casualidad, en plena calle. Teniendo en cuenta que el encuentro se produjo muy cerquita de donde yo vivo no dudé en invitar a Roy a subir a mi casa a tomarnos unas cervezas. Aceptó.
Una vez puestos al día de nuestras respectivas vidas le enseñé algunas de las cosas que había estado escribiendo últimamente. Un par de cuentos cortos y algún relato breve. Poca cosa. Sabía de su poca afición por la lectura y no quería agobiarle en exceso.
Bueno, ¿qué te parece? —dije a la espera de su veredicto.
Oye Howard —dijo él—. ¿En serio pretendes vivir de esto?
No te ha gustado.
Para ser sincero, no. No me ha gustado.
A decir verdad ya casi había olvidado lo brutalmente sincero que podía ser Roy siempre que alguien requería de su opinión. Ayer volvió a recordarme porqué a casi nadie de nuestro círculo de amistades le interesaba conocer lo que pensaba sobre tal o cual asunto. Una opinión suya podía hundirte en la miseria. Aún no tengo nada claro si eso Roy lo hace de forma consciente o no. Pero lo cierto es que, según parece, nada ha cambiado en él.
¿Qué es lo que no te ha gustado? —pregunté, consciente del jardín en el que me metía.
La verdad, Howard, dudo mucho que alguien pague una mierda por leer esta...cosa. ¿De verdad aspiras a vivir de lo que escribes?
No. En realidad no —dejé caer, como el pescador deja caer el anzuelo confiando en que acabe picando algún pez.
Ah, bueno. Me tranquiliza saberlo —dijo Roy confiado—. Cuando me dijiste que habías decidido dejar tu empleo como administrativo en esa empresa de transportes para dedicarte en cuerpo y alma a la escritura pensé que habías perdido el juicio. Ahora sé que me estabas tomando el pelo. Hay que ser muy estúpido para pretender vivir de vender libros. Y más en estos tiempos en que casi nadie lee. Además, con Internet y todo eso...
De modo que consideras estúpido perseguir un sueño.
¡Joder Howard, que ya no tenemos quince años! —sentenció Roy.
Cierto. Ya no tenemos quince años —dije soltando algo de carrete.
Pues claro que no. Ahora somos adultos. Tenemos los pies en el suelo. No nos dejamos llevar por nuestros impulsos. Tenemos la cabeza para algo más que para soñar. Eso es para gente que vive ajeno a la realidad.
Ajeno a la realidad —repetí mecánicamente.
Eso es. Los artistas no son como tú o como yo. No son gente normal. Son gente excéntrica, con la cabeza en las nubes. Siempre intentando reinventar la realidad, como si detestasen el mundo en el que viven y necesitasen reinventarlo a cada instante. La vida es lo que ves, Howard, no lo que sueñas.
«La vida es lo que ves, no lo que sueñas». Aquella frase se me quedó grabada a fuego en la memoria. En el momento de escucharla supe que aquella frase merecía ser incluida en alguna pieza mía.
¿Sabes, Roy? Celebro que nos hayamos encontrado después de tanto tiempo sin saber nada el uno del otro —el anzuelo seguía esperando su presa.
Yo también me alegro de verte, Howard.
Déjame decirte porqué. Porque ahora, justo en este instante, acabo de darme cuenta de que eres un modelo para mí.
Hombre, un modelo... Yo no diría tanto, la verdad —dijo Roy sonriendo como un idiota.
Sí. Un modelo —insistí.
Me halagan tus palabras. No lo voy a negar. Aunque lo cierto es que he de admitir que las cosas me van bastante bien —proclamó con orgullo mi amigo.
Por fin había mordido el anzuelo. Había llegado la hora de ir recogiendo el hilo.
¿En serio lo crees? —dije yo—. ¿En serio crees que las cosas te van «bastante bien»?
Oh, sí. No me podían ir mejor.
Veamos. Trabajas de sol a sol armando muebles en una fábrica de mierda por un sueldo miserable. Llevas veinticinco años casado con una mujer a la que detestas en grado sumo, manteniendo a tres hijos que nunca quisiste tener y a los que apenas prestas atención. Pagas una hipoteca que te tendrá atado a tu banco hasta los sesenta y siete años. Y estás obligado a lamerle el culo a un jefe que odias profundamente. ¿Me he dejado algo fuera, Roy?
Roy se revolvió furioso. El pez se resistía a ser pescado.
¿Quién te ha contado todo eso? Dímelo ahora mismo o te juro que...
¿He mentido, Roy? Dime, ¿he mentido en algo de lo que he dicho?
No. No has mentido. Pero te exijo que me digas ahora mismo quién te ha contado todo eso acerca de mí.
Has sido tú, Roy —admití, tirando fuerte del sedal y sacando al pez del agua.
¿Yo? ¿Cuándo? ¿No recuerdo haberte...?
¿Sabes, Roy? —interrumpí—. La gran diferencia entre alguien a quien le gusta leer y escribir de quien no le gusta es que los que amamos la literatura prestamos mucha atención a los detalles. Nos gusta escuchar. Y eso unido al hecho de que, por lo general, la gente como tú a la segunda cerveza suele hablar más de la cuenta ha hecho que te escuche atentamente mientras te lamentabas amargamente de tu suerte.
»Por eso te decía antes que eras un modelo para mí. Un modelo de lo que no hay que ser en la vida. Celebro haberme encontrado contigo hoy. De verdad. Lo celebro. Porque ahora más que nunca sé que nada ni nadie podrá hacerme cambiar de opinión. Tú sigue con tus pies bien asentados en el suelo, Roy, viviendo una vida que detestas, navegando sin rumbo por este mar de incertidumbre que es la vida, que yo seguiré soñando que otra vida es posible aunque sólo sea imaginándola.
Por la cara que puso, enseguida advertí que mi amigo Roy se asfixiaba como pez fuera del agua.





viernes, 13 de enero de 2017

EL PREMIO


El escritor rumano Constantin Dumitrescu quedó gratamente sorprendido cuando al revisar su correo se encontró con aquel sobre remitido por la Academia de las Letras Germanas (Akademie Der Deutschen Letren).
Dumitrescu se sentía excitado y emocionado a partes iguales.
A decir verdad, y para ser más exactos, lo cierto es que estaba un 43,7% excitado y un 56,3% emocionado. Aporto este dato para aquellos lectores que exigen precisión en el lenguaje empleado por el escritor a la hora de abordar su trabajo. (Putos frikis).
Como iba diciendo, un excitado y emocionado Dumitrescu dejó el resto del correo a un lado de su escritorio y centró toda su atención en aquel elegante sobre color vainilla.
Le llamó poderosamente la atención el lacre bermellón que sellaba el sobre al dorso. Estampado sobre el lacre se mostraba el distintivo sello de la Academia de las Letras Germanas, compuesto por un Águila Federal (Bundesadler) con gafas y diccionario en ristre mientras corrige con implacable devoción un manuscrito cualquiera. Este águila es conocido coloquialmente como Putten Korrektor Tikismiken.
Dumitrescu empleó el abrecartas con precisión de cirujano, pues deseaba conservar en perfecto estado aquel magnífico sello.
Una vez abierto el sobre, extrajo la carta y comenzó a leer:

Estimado señor Dumitrescu:

Nuestra Academia de las Letras Germanas (Akademie Der Deutschen Letren) se complace en anunciar a usted que ha sido galardonado con nuestro prestigioso premio Goethe es un escritor cojonudo y encima es alemán (Goethe ist die hostien) relativo al pasado ejercicio de 2015.
Como sin duda usted ya sabrá, dicho premio es concedido año por año por los académicos de la lengua alemana al que consideran escritor más sobresaliente de año anterior o, en su defecto, a escritor que a ellos les salga del níspero (Akademien entstehen nisperen); exactamente igual a como Academia Sueca lleva haciendo año por año con sus dichosos Nobel de Literatura—.
Se ruega asistir a gala con traje de etiqueta; es decir, que usted compre traje y no se le ocurra quitar etiqueten. Esto es tremendamente práctico, ya que de este modo usted podrá devolver traje en los quince días posteriores a compra del mismo.
Como suponemos extrañará a usted nuestra política de ahorren, permita explicación. Si algo aprendimos tras fracaso de nazismo es que judíos tenían razón: mejor manera de hacerse rico es eliminar gastos superfluos.
¡Qué jodíos los judíos!, ¿no le parece a usted?

A continuación ampliamos a usted detalle de itinerario a seguir. Por favor, se insta a cumplir horario de manera estricta.

ITINERARIO ENTREGA PREMIOS
GOETHE IST DIE HOSTIEN” 2015

08:20 Hora de levantar.
08:21 Lavar cara.
08:22 Lavar dientes (seguro que usted aliento de perro pastor alemán).
08:24 Sentar en taza de váter y hacer estropicio con movimiento de intestinen.
08:28 Limpiar orificio chungo con papel y tirar de cadenen.
08:29 No estar de más pulverizar ambientador de rosas para contrarrestar mal olor de estropicio de intestinen.
08:30 Duchen.
08:31 Jabonen en cabeza.
08:32 Jabonen en cuerpo y partes íntimas.
08:33 Aproveche y limpie a fondo orificio chungo.
08:37 Fin ducha. Secar cabeza. Secar cuerpo. Salir ducha.
08:41 Abrir maleta y coger ropa.
08:42 Vestir ropa interior.
08:43 Poner camisa blanca.
08:44 ¿Calcetines grises con camisa blanca? ¿En serio? Mala idea. Mejor combinación: calcetines negros con camisa blanca. Haga caso. Nosotros saber mejor que usted.
08:45 Poner pantalones. ¿Es eso arruga? Cagonlaputen. Es igual. No hay tiempo. Hostien. Primer aviso usted.
08:46 Elegir corbaten. ¿Con flores? ¿Está de coña? Elija otra corbaten. Lisa a ser posible. Mejor dejar flores y arco iris en corbaten para desfile orgullo gay.
08:48 Pulverizar colonien.
08:49 Colocar chaqueten.
08:50 Salir habitación.
08:51 Tomar ascensor y pulsar botón «Restaurante».
08:52 Salir ascensor y dirigir pasos hacia restaurante.
08:53 Coger bandeja. Servir en plato huevos revueltos y Frankfurter Würstchen, la mejor salchichen del mundo. Ya te digo. Tomar taza. Echar café en taza. Tomar vaso. Echar zumo de naranja. Ir a mesa y comer.
09:05 Fin desayuno.
09:06 Eructen. Que le aproveche.
09:07 Levantar mesa.
09:08 Dirigirse a ascensor.
09:09 Tomar ascensor y pulsar botón planta habitación suya.
09:10 Entrar habitación, ir cuarto de baño y lavar dientes. ¿Cómo que ya lavó dientes antes? ¡Pero ha desayunado usted! ¿No sabe usted que hay que lavar dientes cada vez que come algo? ¡Jesús!
09:15 Abandonar habitación.
09:20 Dirigirse ascensor.
09:21 Entrar ascensor. Pulsar botón «Entresuelo 2».
09:22 Salir ascensor y dirigir pasos hacia «Salón de Conferencias 2».
09:25 Ocupar asiento asignado. No. Ése no. El asignado. Usted ha sentado en 23-B. Asiento asignado es 23-D. ¿No sabe diferencia entre “B” y “D”? ¡Menudo escritor de mierda! (¡Was für mierden eskritoren!).
09:26 Ahora asiento correcto. A su derecha, en asiento 23-E, señor Schweitzer. Salude, hombre, no sea tímido. Bien. A su izquierda, en asiento 23-C, señor Herzog. No se ría usted, pero señor Herzog lleva bisoñé. Parece rata muerta, ¿a qué sí? ¡Le he dicho que no se ría usted! Señor Herzog muy sensible. ¡Vaya por Dios, ha hecho llorar usted a señor Herzog! Mal. Muy mal, señor Dumitrescu. Debería sentir vergüenza usted.
10:00 Inicio gala entrega de premio.
10:03 Director Akademia, señor Baumeister, empieza discurso. Advierto a usted que señor Baumeister, a pesar de 140 kilos de peso y 1,92 cm. de altura, tiene voz de pito. No ría usted. ¡He dicho que no ría usted! ¿Se puede saber qué demonien le pasa? Segundo aviso. Una nueva falta y usted queda sin premio, señor Dumitrescu.
10:21 Señor Baumeister anuncia a usted oficialmente ganador de premio Goethe ist die hostien 2015. Enhorabuena. Aplausen.
10:23 Vamos, suba a estrado, ¿a qué espera?
10:24 Recite discurso.
10:37 Coja premio. Pose para foto. Coloque corbata recta. Repetir foto. Sonría, por el amor de Dios. No está usted ante pelotón de fusilamiento. Nueva foto. ¿Qué le dije de corbata? ¿Ah, sí?, ¿en serio usted piensa que corbata recta? Pues no. Corbata torcida. Maldito inútil. (¡Verdammt nutzlos!).
10:45 Abandone estrado y dirija pasos hacia sala de entrevistas.
10:46 Atienda medios.
13:08 Fin de entrevistas.

Como podrá comprobar usted, nuestro pueblo muy organizado. Tal vez demasiado organizado para su gusto. Suponemos que ustedes los extranjeros piensan de nosotros los alemanes gente cuadriculada, pero civilización posible gracias a orden y disciplina.
También es posible que ustedes piensan que nosotros gente fría. ¿Y qué esperaba? Los inviernos alemanes están considerados los más fríos del mundo. Aquí en invierno los «hueven» se te arrugan como pasas, chiquititen y pegados al culo.
Bien. Aclarada cuestión, Auf wiedersehen.

Fdo. Klaus Baumeister
Her Direktor of Akademie Der Deutschen Letren



jueves, 5 de enero de 2017

NI LISTA DE PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO NI LECHES



Hace una semana o así tenía intención de hacer una lista de propósitos de año nuevo. Y luego, para dejar constancia de ello la iba a subir al blog y compartirla con todos vosotros.
Pero entonces me dije: un momento, ¿a quién le importan realmente esas listas? ¿Le interesan a alguien más sin ser tú? «No creo», me dije a mí mismo. Y ahí, justo ahí, me di cuenta de que ya no me apetecía seguir con el plan.
Al final hice la lista, sí. Y la tengo anotada en una de mis libretas de apuntes. Y me esmeré en poner en ella todo aquello en lo que creo que debo mejorar, lo que debo corregir, lo que debo cambiar y lo que debo emprender si quiero avanzar; pero en lugar de subirla al blog decidí guardármela para mí, para revisarla cada cierto tiempo y ver si he ido cumpliendo mis objetivos.
En uno de los puntos de esa lista dejé anotado lo siguiente:

Eliminar de mi vida todo aquello que sobra.

Esta idea me vino mientras leía un libro en el que se mencionaba muy de pasada la teoría de la «Navaja de Ockham».
William Ockham fue un filósofo inglés que vivió en el siglo XIV. Su famosa «Teoría de la navaja de Ockham» se fundamenta en un sencillo principio: corta de tu vida todo aquello que sea innecesario. Es decir, simplifica tu vida, céntrate en lo verdaderamente importante y elimina todo aquello que te aparte de tus objetivos; no te compliques más de lo estrictamente necesario.
Coincidió que por aquellos días había recibido una advertencia de los señores de Google en el que me informaban que habían determinado que es posible que mis publicaciones infrinjan su Política de contenido y conducta de usuario. En su escrito me advertían que si continuaba infringiendo sus políticas, es posible que «no puedas seguir utilizando alguna o todas las funciones de Google+».
Obviamente les escribí solicitándome que me informasen de cuáles eran esas supuestas «faltas» que había cometido, ya que no estaba en mi ánimo saltarme ninguna norma de manera consciente.
Ha pasado casi un mes de aquello y aún no he recibido una respuesta.
Así y todo, decidí investigar un poco por mi cuenta las posibles razones que podrían haber llevado al equipo de Google+ a hacerme llegar su advertencia. Y para ello, ¿qué mejor que leer la lista de Actividades ilegales que Google considera merecedoras de sanción?
Entre las actividades merecedoras de sanción decidí centrarme en las siguientes:


FOMENTAR ACTOS ILÍCITOS Y PELIGROSOS, COMO EL TERRORISMO, LA VENTA DE DROGAS ILEGALES O EL TRÁFICO DE PERSONAS.
Viéndolo en perspectiva puede que sí, que haya incumplido esta norma, ya que según el criterio de algunas esferas de poder el humor absurdo, la ironía, el sarcasmo, la parodia y la sátira pueden ser considerados actos ilícitos y peligrosos.
También cabe la posibilidad de que mis libros sean considerados una droga ilegal por cuanto fomentan la risa y el buen humor; vamos, como un porro o un tiro de coca.
En lo que ya no estoy tan de acuerdo es en lo del tráfico de personas; a menos, claro está, que mis personajes sean considerados personas, en cuyo caso, mea culpa.

PROMOVER O DIFUNDIR CONTENIDO QUE INCITEN AL ODIO
Es posible —no lo descarto—, que algunos académicos de la lengua o críticos literarios hayan llegado a escandalizarse con algunas de las cosas que escribo y publico en el blog. Es muy posible. Como ya he dicho, a algunos literatos «serios» el humor les provoca urticaria. Aunque de ahí a que me odien...no sé.
De momento lo dejaré en «probables».

NO ENVÍES INVITACIONES, AÑADAS PERSONAS A TUS CÍRCULOS NI ENVÍES MENSAJES A PERSONAS QUE NO CONOZCAS DE FORMA AGRESIVA.
Yo no conozco a personas «de forma agresiva». Todas las personas que conozco, o las que no conozco pero me siguen o sigo, han llegado a mis círculos de manera pacífica y amistosa, nunca «de forma agresiva».

NO MANIPULES EL RANKING MEDIANTE TÉCNICAS COMO EL USO DE METADATOS O PALABRAS CLAVE REPETITIVAS.
Todavía no sé qué cojones es el SEO, ni cómo cojones funciona ni para qué cojones sirve, así que para manipular rankings estoy yo. ¡Manda cojones!
Mira, en lo de las palabras repetitivas igual sí que fallo. ¡Cojones!

NO DISTRIBUYAS MATERIAL SEXUALMENTE EXPLÍCITO O PORNOGRÁFICO.
Ni un pezón femenino. Ni un mísero pezón femenino he subido jamás al blog. ¡Con lo que me gustan a mí las tetas! Pero no. Mi blog no va de eso.
¿Cómo que no?
Me refiero a que nosotros no publicamos fotos de mujeres desnudas, ni yo publico cuentos eróticos o pornográficos.
Soso; que eres un soso.

NO SE PERMITE LA DISTRIBUCIÓN DE IMÁGENES DE VIOLENCIA GRATUITA.
Que yo sepa jamás he subido al blog ninguna imagen de violencia gratuita. Para eso ya están los periódicos generalistas. ¿Los sancionarán por ello? Lo dudo. 

NO CREES NI UTILICES VARIAS CUENTAS PARA EVADIR NUESTRAS POLÍTICAS, OMITIR BLOQUEOS O SUBVERTIR RESTRICCIONES IMPUESTAS EN TU CUENTA. POR EJEMPLO, SI OTRO USUARIO TE HA BLOQUEADO O SUSPENDIDO POR UN USO INADECUADO, NO CREES UNA CUENTA SUSTITUTIVA QUE SE DEDIQUE A UNA ACTIVIDAD SIMILAR.
Vale. Entendido. Lo único que espero y deseo es que si algún usuario de Google Plus tiene intención de bloquearme o denunciarme por un uso inadecuado de las normas de Google, que al menos tenga la decencia y el decoro de informarme a mí antes.
Yo, al menos, lo haría.
Bueno, en realidad yo jamás denunciaría a nadie. Ni siquiera por poner pezones femeninos en su blog. Es más, si a algún bloguero o bloguera le diese por poner fotos de pezones femeninos en sus respectivos blogs casi le agradecería que me pasase el enlace para echarle un vistazo. 
No me escandaliza el sexo. Considero que hay cosas mucho más ofensivas y aberrantes que veo a diario en Internet. De hecho, si hiciese una lista de cosas ofensivas y aberrantes que veo a diario en Internet mi lista sería casi tan larga como la de mis propósitos de año nuevo.


En fin, una vez dicho todo esto considero importante que sepáis que he tomado medidas para evitar que la advertencia del equipo de Google se convierta en una sanción.
Para empezar, he hecho una limpieza a fondo de Comunidades de Google Plus, dándome de baja en aquellas que considero que no eran aptas para mis publicaciones.
Otra de las medidas que he decidido adoptar es la de publicar mis posts en no más de cinco comunidades al día, siguiendo un riguroso orden alfabético.

Obviamente seguiré fomentando el humor absurdo, la ironía, el sarcasmo y la parodia en mis escritos. Una cosa es acatar unas normas subjetivamente razonables y otra muy distinta es plegarse a la censura. Eso nunca. Jamás.
Yo soy como soy y escribo lo que escribo y como lo escribo. Si te gusta lo que escribo, bien, y si no te gusta lo que escribo, no me leas. Así de sencillo.

Y para terminar, me gustaría desearos a todos un feliz 2017. Incluso a la buena gente del equipo de Google Plus.