miércoles, 15 de mayo de 2019

TIEMPOS MODERNOS

Fotograma de "Tiempos modernos", película escrita, dirigida y protagonizada por Charles Chaplin.


Suena el teléfono. El hombre descuelga.
¿Diga?
Buenos días. Preguntaba por usted. ¿Es usted?
Sí. Soy yo. ¿Y usted?
No. Yo no soy usted. Yo soy yo. Verá, le llamo de una de esas monstruosas compañías de telefonía que, saltándose todas las leyes de protección de datos habidas y por haber, y que compañías como la nuestra se pasan por el forro de los huevos, se sirven de esas enormes bases de datos para vender nuestros productos y servicios.
No le creo.
Le doy mi palabra. Le llamo de una de esas compañías.
¿En serio? No me lo puedo creer. No puedo creer que algo así me esté pasando. A mí. ¡Por fin! ¡Qué alegría, por Dios! No sabe usted el tiempo que llevo esperando recibir una llamada como la suya.
¿Está seguro?
¡Y tanto! No se puede usted hacer una idea de la cantidad de amigos y vecinos, incluso compañeros de trabajo, que se pasan el día quejándose sin parar por esas molestas llamadas que hacen ustedes a cualquier hora del día y de la noche. ¡Ya era hora de que me tocase a mí recibir una de esas llamadas!
Disculpe. Pero, ¿es cosa mía o le noto contento?
¿Contento? ¡Estoy eufórico! De verdad, estoy que no quepo en mí de gozo. Sepa usted que me acaba de alegrar el día. ¡Qué digo el día! Me acaba de alegrar usted la semana. El mes. Incluso el año. Casi le diría que la década, pero no me quiero adelantar a los acontecimientos. ¡Quién sabe si de aquí a unos años recibo una llamada similar de otro operador de telefonía ofreciéndome sus servicios!
Oiga, ¿no se estará quedando conmigo, verdad?
¿Por qué dice eso?
Me sorprende su reacción, la verdad.
¿Y eso? ¿Por qué le sorprende?
Digamos que su reacción no es la más habitual.
Imagino.
Hay de todo, claro. Pero lo normal es recibir toda clase de insultos, improperios de lo más desagradable, exabruptos...
Vaya. ¿Y por qué cree que reaccionan así?
Supongo, y esto es intuición mía, que sienten invadida su intimidad. Además, y esto es pura conjetura, imagino que debido a nuestro bombardeo constante de llamadas de forma continuada pueden llegar a sentirse acosados incluso.
¿Acosados? Esa es una acusación muy grave, ¿no cree?
Como le digo, son puras conjeturas.
Almas pobres, sin duda. No merecen los desvelos que gente como usted, profesionales competentes y de generosidad manifiesta, hacen por ellos. No merecen que les dediquen ni un minuto de su precioso tiempo.
Gracias. No sabe cuánto me reconforta escuchar sus palabras.
No. Gracias a usted. Ni se puede hacer una idea de los años que he estado esperando a que alguien como usted se dignase descolgar el teléfono y, por uno de esos caprichos del destino, le diese por marcar mi número con intención de establecer contacto conmigo. No sé si me creerá usted, pero estoy llorando de emoción.
Y yo.
¿De verdad? ¿Llora usted?
Sí.
¿Por qué?
Me emociona encontrar un alma sensible y generosa como la suya al otro lado del hilo telefónico. Ni se puede hacer una idea de los años que llevo trabajando en esto y jamás he encontrado a alguien ni remotamente parecido. Ojalá en el mundo hubiese más personas como usted.
Lo mismo digo.
Sería maravilloso, ¿no cree?
Desde luego. A todos nos iría mucho mejor en la vida.
Sobre todo a las compañías de venta telefónica de servicios y bienes de consumo.
Y hablando de bienes de consumo, ¿no tendrá usted una oferta de colchones a mano, verdad?
No. Lo siento. Mis competencias se circunscriben al ámbito de la telefonía y plataformas digitales de canales de televisión, fibra óptica e Internet.
Pues está de suerte.
¿Y eso?
Casualmente yo vendo colchones por teléfono.
Ah.
Pero oiga, no son unos colchones cualquiera.
Ya. Pero no. No me interesa.
Créame, hasta que no pruebe la comodidad, elasticidad y firmeza de nuestros colchones, no podrá decir que haya dormido cómodamente en su vida. De verdad. De verdad de la buena. Además, por la compra de un colchón, le regalaremos una almohada viscoelástica cervical con altura ajustable y diseño ergonómico terapéutico de la hostia que reduce los dolores cervicales, los dolores lumbares y los dolores provocados por la eliminación de tu equipo de fútbol de la UEFA Champions League.
Ya, pero...
Y por si todo eso fuera poco, le añadiremos al lote una funda de bambú extraíble, lavable, antialérgica, antiácaros y antisistema.
¿Una funda de almohada antisistema?
Sí, es una funda socialmente muy concienciada. Le diré, en confianza, que es cosa de la almohada.
No entiendo la relación...
Es que a nuestras almohadas la situación política y social actual es algo que les trae de cabeza, ¿entiende?
Ah. Bueno. Siendo así.
Entonces, ¿tramitamos el pedido?
No. Oiga. Es que yo...
Entiendo.
¿Qué entiende?
Pues que es usted uno de esos tíos.
¿A qué clase de tíos se refiere?
Es usted uno de esos tíos de «consejos vendo y para mí no tengo».
Vaya. Pues sí. Lo admito. Me ha pillado.
¡Pues está de suerte!
¿Eh?
Tengo unos consejos en oferta a muy buen precio. Los tengo de todas clases: consejos de salud, consejos de economía, consejos sentimentales, consejos de ministros...
Uy, ¡qué tarde es! Vaya. Lo siento. Se me ha echado la hora encima. ¡Y no vea usted cómo pesa la jodía! Creo que me ha jodido las cervicales.
 Pues, ¿sabe qué le vendrían bien para sus cervicales? ¡Uno de nuestros cómodos colchones de elasticidad y firmeza sin igual! Por una módica cantidad, a pagar en cómodos plazos cósmicos, usted podrá disfrutar de...¿Oiga? ¿Sigue usted ahí?

Para entonces, el otro ya había colgado.



12 comentarios:

  1. Maravilloso. Me has dado una idea nueva para enfrentarme a esas llamadas que un par de veces por semana recibo en el momento más oportuno: según estoy empezando a comer con hambre y cansancio, nada más cerrar los ojos para una siesta reparadora que me recupere de haber madrugado y dormido mal... hasta ahora he optado por varias estrategias. Normalmente insisto en que no me interesa y, si se ponen muy pesados y no atienden a razones, cuelgo sin más. Alguna vez, cuando me dicen que cómo puedo saber que no me interesa si aún no me han explicado la oferta, les digo "¿me va a hablar de física cuántica?" (o algo por el estilo). Cuando, lógicamente dicen que no, respondo: "pues eso, no me interesa".
    Lo que jamás se me hubiera ocurrido es venderles yo algo a mi vez, pero es una idea que apunto ya mismo.
    Un beso.

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    1. Saludos, Rosa.

      Me aventuro a asegurar que todos hemos sido víctimas de estas molestas llamadas que, como tú bien dices, parecen pillarte en los momentos más inoportunos posibles; como si te estuviesen viendo a través de una bola de cristal y supiesen exactamente cuál es el peor momento para darte el coñazo. Aunque, en mi caso, lo tienen bastante fácil: siempre es el peor momento para darme el coñazo.

      Lo que no me parece de recibo es que todo esto siga ocurriendo a pesar de las supuestas leyes de protección de datos que nos acogen. Pero claro, cuando la sanción por este tipo de delitos es tan ridícula que sale a cuenta seguir delinquiendo, al final, pasa lo que pasa. Y lo que pasa es que los sufridos ciudadanos seguimos padeciendo la avaricia sin límite de "los de arriba". Nada nuevo bajo el sol.

      Gracias por la visita y el comentario, Rosa. Un beso.

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  2. Una buena estrategia, jajaja. Pagarles con la misma moneda. No sabes cuánto me irritan estas llamadas, sobre todo cuando son a horas intempestivas, que son casi todas las del día, jeje. Pero esos empleados que practican el telemarketing son como los manteros: de algo tienen que vivir, los pobres. Ellos solo son los mensajeros, esos a quienes siempre se les mata por traer o llevar (según el sentido, que nunca que aclaro) noticias malas o molestas. Los verdaderos responsables son esas empresas que les obligan a que se metan en tu casa sin permiso y que vete tú a saber de dónde obtienen tu número de teléfono. Hay quien recomienda usar otro sistema para sacártelos de encima: tenerlos a la espera, argumentando cualquier cosa, ponerles un poco de música mientras tanto, y diciéndoles de vez en cuando "manténgase a la espera, por favor". Y así hasta que se cansan y acaban colgando, jeje.
    Un abrazo.

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    1. Saludos, Josep.

      A mí han llegado a llamarme hasta tres veces en un mismo día. Y, como comprenderás, a cada nueva llamada, mi humor iba mutando de molesto a cabreado hasta acabar en un "hasta los huevos". Y sí, lo admito, me confieso uno de los que, en alguna ocasión, he acabado lanzando toda clase de improperios al teleoperador o teleoperadora de turno. Lo peor es que esta gente está entrenada para soportar de todo, y ni se inmutan. Es más, les dices de todo y ellos siguen con su tono calmado y robótico, como si la cosa no fuese con ellos, lo cual, en mi caso, consigue irritarme aún más.

      No me parece mala idea la que propones de ponerles música en espera. Les voy a poner la Sinfonía nº 3 de Roy Harris, que a mí me parece un auténtico coñazo de un sopor insufrible. A ver si así me dejan en paz de una puñetera vez.

      Un abrazo, Josep.

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  3. No es mala idea la de Josep. Yo les voy a poner un partido de ajedrez transmitido por radio Am.

    A todo esto, si no es mucha la molestia, yo sí quiero comprar consejos de esos que ofrece con tanto entusiasmo. ¿A cuánto el kilo?

    Te dejo un abrazo.

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    1. Por Dios, Julio David, dime que lo de la partida de ajedrez es una broma. ¡Y en Am, encima! Te considero una buena persona. En serio. Y, de verdad, quiero pensar que, por muy mal que te lo hagan pasar los teleoperadores de compañías de telefonía, en el fondo serías incapaz de llevar a la práctica tan sádica medida. ; )

      Creo que, teniendo en cuenta la cotización actual del franco congoleño, el kilo de consejos está a 743,86. Pero no me hagas mucho caso.

      Recibe otro abrazo de vuelta, Julio David.

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  4. Al principio, según te leía, pensé que de todas las "absurdeces" que has escrito esta se llevaba la palma. El que un tío reciba con alegría la llamada de un teleoperador de una compañía telefónica, no es que sea raro, es que es raro, raro, raro de cojo...
    Pero luego ya vi que la cosa tenía truco. Me ha parecido genial, esa vuelta de tuerca y creo que ese teleoperador se encontró con la horma de su zapato.
    Además, me has dado una idea para contestar al próximo que me llame para que me cambie de compañía telefónica. Estoy decidida, le intentaré vender algo, a ver qué pasa.
    Un abrazo, Pedro.

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    1. Amiga Kirke, el que tú que ya me vas conociendo, lo cual me alegra enormemente, me digas que de todas las "absurdeces" que he escrito ésta se lleva la palma, ha hecho que casi levite de la emoción. Considero todo un reto para mí el poder seguir sorprendiendo a mis lectores con las cosas que escribo. Por eso, al leerte, he sentido que, al menos por esta vez, he superado la reválida. Gracias, amiga. : )

      Creo que todos, en mayor o menor medida, hemos/somos/seguimos/seguiremos siendo víctimas de estas molestas llamadas. Así que, si además de hacer pasar un buen rato de lectura, con mi humilde aportación he podido ofrecer alternativas para contrarrestar sus perniciosos efectos, me doy por satisfecho.

      Por cierto, me has dado una idea: igual no sería mala opción intentar venderles mis libros a todos los que me llamen ofreciéndome cambiar de compañía telefónica. Seguro que más de uno dejará de llamar. No sé qué tengo, pero cada vez que hablo de vender mis libros la peña huye despavorida. :P

      Un abrazo, Kirke.

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  5. jejeje..me ha divertido mucho tu relato. y me has dado una idea para poder contestarles de otra forma, en la siguiente llamada les vendo algo seguro¡¡

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    1. Hola, Lirtea.

      Celebro haberte dado una idea para contrarrestar esas molestas llamadas. Ya me contarás qué tal te ha ido. A mí, de momento, no me ha servido para venderles ninguno de mis libros. Pero, todo se andará. Paciencia.

      Gracias por pasarte por aquí y por comentar, Lirtea.

      Saludos.

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  6. ¡Pedrooo! Aquí estoy, aunque alce menos la voz e incluso guarde silencio.
    El escrito es muy bueno y la idea también, pero reconozco que yo no tengo tanta paciencia y con un "no gracias, no me interesa" ya termino y cuelgo al tiempo que escucho "pero si todavía no sabe lo que le iba a ofrecer"
    Es un placer leerte y también los comentarios.
    Te mando dos abrazos y unos arrumacos de los peluditos.
    Vi tu paso por mi Facebook. ¡Gracias!

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    1. ¡Vilmaaaaaaa!

      Muchas gracias. Gracias por la visita y el comentario. Me alegra saber de ti. Confío en que hayas mejorado de esos pequeños problemillas de salud. Aunque claro, en tu caso cuentas con esos dos enfermeros peludos que tanta alegría te proporcionan. A mí, más que alegría me proporcionarían alergias. ¡Lo que cambia el mover una letra de sitio! Pasas de sonreír y disfrutar a pasarte todo el día estornudando. ; )

      Te envío de vuelta un abrazo y dos ¡Miau! para tus enfermeros. Cuídese, Vilma.

      ¡Yabadabaduuuuu!

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