jueves, 19 de octubre de 2017

EL RATÓN Y EL ELEFANTE


Sonó el teléfono. Lo cogí.
¿Diga?
¿Señor Bruckner? ¿Hans Bruckner?
Sí. Soy yo —dije—. ¿Qué desea?
Mi nombre es Franz Bornemann. Le llamo del banco. Su banco. Señor Bruckner, le llamo porque nos debe usted dinero. Mucho dinero.
Si. Es cierto. ¿No es maravilloso? —dije.
¿Perdón?
Digo que es maravilloso deberles yo tanto dinero a ustedes —repliqué en tono jovial.
Me temo que no lo entiende, señor Bruckner. Le estoy hablando de una cantidad bastante respetable de dinero.
Sé cuánto les debo. Y sí, tiene usted razón. Realmente se trata de una cantidad bastante respetable de dinero.
¿Y qué piensa hacer al respecto? —dijo aquel tipo.
¿Quién? ¿yo?
Sí. Usted.
Nada —dije yo—. No pienso hacer nada.
Oiga, señor Bruckner, ¿es impresión mía o se está usted burlando de nosotros?
No. No es impresión suya. Me estoy burlando de ustedes —admití.
Disculpe, pero no estoy seguro de entenderle. ¿Está usted bien?
Déjeme que le diga algo. Tengo cincuenta y seis años. Hace cinco me quedé sin empleo. La empresa para la que trabajé durante más de treinta años había cerrado obligada por la crisis que gente como ustedes en connivencia con los políticos contribuyeron a crear. Busqué trabajo. Entregué cientos de currículums en cientos de lugares diferentes. Pero al parecer no había trabajo para alguien como yo. Pedí ayuda. Rellené un sinfín de formularios y solicitudes. No sirvió de nada. Nadie me ayudó. Ni gobierno, ni sindicatos, ni asociaciones pro derechos civiles, ni amigos, ni conocidos. Nadie. Me vi solo. Solo y desamparado.
Lo lamento, pero...
¡Cállese! Ahora me toca hablar a mí. Cuando le toque hablar a usted, hablará. Mientras tanto, ¡cierre el puto pico!
El tipo al otro lado del hilo telefónico guardó silencio.
Con el paso de los meses comencé a sufrir insomnio. La angustia no me dejaba dormir. Me pasaba las noches en blanco, con los ojos abiertos de par en par y mirando al techo de mi dormitorio. Una noche en que no podía dormir tomé una decisión: decidí aprovechar el tiempo. A la mañana siguiente fui a la Biblioteca Pública, cogí un libro de una de las estanterías de informática y me lo empecé a leer allí mismo. Aquel libro, escrito por un afamado hacker informático, me enganchó tanto que al final me lo llevé a casa. Como carecía de electricidad en casa, cortesía del monopolio energético, me veía obligado a encender una vela por las noches para poder seguir leyendo aquel instructivo libro. Aprendí mucho leyendo aquel libro, ¿sabe? Y entre las cosas que aprendí hubo una que me llamó mucho la atención: «Un simple ratón puede hacer tambalear a un elefante».
¿Qué tiene que ver todo eso que me está contando con el hecho de que nos deba usted tanto dinero?
Aún no lo has entendido, ¿verdad, capullo?
¡Oiga, no le consiento...!
Me importa una mierda que me consientas o no. Mira, te ahorraré tiempo. Esta vez he sido yo quien os ha estafado a vosotros.
¿Cómo ha dicho?
No pienso devolveros ni un céntimo. Ya podéis dar por perdido el dinero que os he robado.
Responderá ante la Ley.
¿Qué ley?
Acerqué la pistola. Respiré hondo y apreté el gatillo. Se oyó una fuerte detonación.
¿Señor Bruckner? Oiga, ¿está usted ahí? Oiga. ¡Hijo de puta! —oí gritar a aquel tipo al otro lado del hilo telefónico.
Colgué el teléfono. Cogí la pistola de fogueo y la metí en su caja. Abrí el portátil, accedí a Internet y activé aquel programa informático mediante el cual conseguí borrar todo rastro de mi teléfono móvil. De nuevo volvía a ser invisible a los ojos del Sistema.
El reloj marcaba las once de la noche, hora local. Fui a la cocina y me serví un bourbon con hielo. Luego salí al porche y me acomodé en la tumbona. Miré al cielo estrellado y quedé absolutamente maravillado ante tan bello espectáculo.
Siempre quise vivir en una isla tropical. En una casita repleta de libros en mitad de la nada. Y ahora, bajo un nombre falso y más dinero del que podría gastar en diez vidas, había llegado al fin el momento de disfrutar realmente de la vida.
Fijé la mirada en una estrella fugaz que justo en ese instante cruzó el ancho cielo. De repente, un pensamiento me vino a la cabeza: «Un simple ratón puede hacer tambalear a un elefante».
Brindé por ello. Luego cerré los ojos mientras en mi rostro esbozaba una sonrisa de plena satisfacción.



viernes, 13 de octubre de 2017

LADRÁNDOLE A LA LUNA



Mi nombre es Denis, y soy un hombre lobo o licántropo.
La palabra licántropo, para el que no lo sepa, tiene su raíz en el término griego lycanthropus, la cual surge de la unión de las palabras lýkos (que significa «lobo») y ánthrōpos (que significa «hombre»).
No obstante, la etimología folclórica —tan chula ella— no duda en ofrecer otro tipo de conexión surgido entre el término licántropo y Licaón, rey de Arcadia, al que Ovidio incluyó en su famoso poema Las metamorfosis.
Las metamorfosis es un poema formado por quince libros en el que Ovidio, mezclando mitología, historia y ciertos chismes recogidos entre su personal de servicio, narra la historia del mundo desde su creación hasta la deificación de Julio César (mes más, mes menos, mes mes).
En el Libro Primero Ovidio narra la historia de Licaón, un rey culto y religioso muy querido por su pueblo por cuanto no dudaba en ofrecer a sus súbditos además del tradicional pan y circo generosas cantidades de chocolate con churros. De él se dice que, movido por sus inquietudes intelectuales, ayudó a su pueblo a abandonar la vida salvaje que habían llevado hasta entonces; como ejemplo baste citar la fea costumbre que tenían los arcadios de tirarse cuescos en las palmas de sus manos para inmediatamente después acabar restregándoselas en la cara a sus cuñados.
Licaón fundó la ciudad de Licosura, una de las más antiguas de Grecia, y en ella hizo construir un suntuoso altar a Zeus, del que era muy devoto.
Ovidio afirma que el fanatismo religioso de Licaón le llevó a realizar sacrificios humanos, al punto de sacrificar día sí y día también a todos los extranjeros que llegasen a su casa, violando así la sagrada ley que prohíbe sacrificar extranjeros los martes, los jueves y los sábados.
Habiendo llegado al oído derecho de Zeus la falta de Licaón —Zeus era completamente sordo del oído izquierdo, por lo que por ese conducto no le llegaba nada—, el dios griego quiso comprobar por sí mismo hasta qué punto era cierta su costumbre de sacrificar extranjeros, por lo que decidió hacerse pasar por un peregrino y solicitar alojamiento en el palacio del monarca.
Al anochecer, Licaón se preparó para matar al que creyó un peregrino más. Sin embargo, alertado por dos señales divinas —la primera: el supuesto peregrino llevaba puesta una camiseta con su cara serigrafiada bajo la cual rezaba la siguiente leyenda: «Soy el Dios Zeus, no me calientes que te mando un rayo que te fulmino, gilipollas»; la segunda: durante la cena, Zeus había obrado el milagro de transformar el agua en un delicioso Moët & Chandon de excelente bouquet—, el monarca quiso asegurarse antes para evitar cometer deicidio. Para ello hizo cocinar la carne de una de sus víctimas y se lo sirvió al supuesto peregrino. Zeus montó en cólera, por cuanto la carne estaba poco hecha y encima olía a pies. Como castigo, el dios griego transformó a Licaón en lobo, incendió el palacio que había sido testigo de tanta crueldad y ordenó a un par de sirvientes que le trajesen dos menús del burguer más cercano.
Y estos son, en esencia, los orígenes de la palabra licántropo.
Dicho todo esto, ¿a que soy un pedante de la hostia? O, dicho en latín, un pedantus maximus.
Pues sí. Lo soy. ¿Algún problema?
Prosigo.
Como os decía, mi nombre es Denis y soy un hombre lobo. Vivo en París, en los bajos de un edificio situado en el popular barrio de Montmartre, también conocido como «el barrio de los pintores»; con sus pequeñas y empinadas callejuelas que constituyen un fascinante entramado.
Hay que decir que a finales del XIX Montmartre había adquirido muy mala fama, debido principalmente a los cabarets y burdeles que se habían instalado en la zona. Sin embargo, todo eso cambió cuando artistas de diferentes disciplinas lo consideraron un barrio encantador, hasta el punto de acabar instalándose allí, convirtiéndolo en el maravilloso lugar que es en la actualidad.
Ya os dije que soy un pedante, así que no os quejéis. No pretenderéis que haya cambiado de forma de ser en apenas dos párrafos. ¡Mon Dieu!

Hace poco que me he separado. O, siendo justo, hace poco que mi mujer me ha dejado. Se llamaba Claudette. Y, ¿sabéis qué?, ni siquiera la echo de menos. Supongo que en el fondo siempre me consideré a mí mismo un «lobo solitario».
Mi desencuentro con Claudette tuvo su inicio a raíz de mis constantes mudas de pelo. Cada vez que me duchaba dejaba el cuarto de baño hecho un asco. Hubo una vez en que tuvimos que llamar a un fontanero hasta tres veces en un mismo mes para desatascar las cañerías, debido a la cantidad de pelo que bajaba por los desagües. Para colmo, Claudette era alérgica al pelo de animal. Las noches de luna llena la pobre se las pasaba estornudando y tomando antihistamínicos.
Otra de las cosas que más irritaban a mi ya ex mujer era mi costumbre de saltar de la cama en plena noche y corretear por los alrededores del parque como alma que lleva el diablo. Llegó un momento en que ya no sabía qué contarle a mi mujer a la mañana siguiente; entre otras cosas porque apenas conseguía recordar nada de lo sucedido la noche anterior.
Recuerdo que una de las últimas veces aparecí en casa, sin ropa interior y únicamente ataviado con una bata de mujer y un tatuaje en el brazo izquierdo que ponía «I love Ricky». Aún hoy me pregunto quién demonios es Ricky. Confío en que fuese una mujer. No es que tenga nada en contra de los gays, pero no soy uno de ellos. Bastante tengo con ser un hombre lobo como para ser un hombre lobo mariquita. ¿Os imagináis la de chistecitos que se crearían a mi costa?: «¡Ahí va la loba mariquita, cuidado que araña!».
En lo relativo a mis transformaciones, no sabéis lo que duelen. Sí, se ven muy fascinantes y espectaculares en las películas, pero una cosa es verlo en el cine y otra muy distinta es experimentarlas en carne propia. Al dolor que producen hay que sumarle el terrible gasto en ropa que acarrean. Ni sé la de pantalones y camisas que he roto en el último año. Una ruina, vamos.
La verdad, hay días en que daría lo que fuese por ser alguien normal. Estoy harto de mear en cualquier parte. Parezco un hooligan en fin de semana hasta el culo de cerveza. No tengo ninguna necesidad de marcar mi territorio.
Tampoco soporto ya este olfato tan excepcionalmente desarrollado que poseo debido a mi sobrenatural procedencia. Sobre todo cuando tengo que lidiar en el metro o el autobús con personas de dudosa higiene, o cada vez que visito a mi tío abuelo Fabrice. El pobre padece aerofagia crónica, ¿saben? La madre que lo parió.
Volviendo al asunto de mi separación; si hay algo positivo en todo esto es que ahora dispongo de todo el tiempo del mundo para mí. Desde que se fue Claudette paso más tiempo conectado a Internet viendo fotos de lobas en pelotas y escuchando en mi estéreo mis viejos discos de Steppenwolf.
«¡Born to be wild, baby!», ¡yeah!



jueves, 5 de octubre de 2017

MES INDIE AMAZON



Hace unos días pedí a los lectores interesados en adquirir alguno de mis libros que, por favor, no lo hicieran. He aquí la razón de tan inusual petición.

Para mi total sorpresa, a mediados de septiembre recibí un correo electrónico de AMAZON informándome que uno de mis libros había sido seleccionado para participar en el MES INDIE.
¿Y en qué consiste eso del MES INDIE?
Se trata de una promoción especial de libros Kindle en español promovido por AMAZON a nivel mundial y que tendrá vigencia en sus tiendas desde el 1 al 31 de octubre de 2017.


VENTAJAS DE LA PROMOCIÓN
Durante todo el mes de octubre, la promoción MES INDIE ofrecerá los títulos seleccionados con descuentos de entre el 50% y el 80% sobre su precio normal en las tiendas Amazon.es, Amazon.com y Amazon.com.mx.
El objetivo de la promoción es motivar la lectura de literatura independiente, aumentar la visibilidad de las obras seleccionadas y potenciar su difusión.
El libro escogido por AMAZON para participar en esta promoción ha sido ABSURDAMENTE. Antología del absurdo Vol.1, que es éste de aquí:


Este es mi libro. ¿A que es mono? ¡Más rico que es! ¡Ainnnns!

Durante todo este mes puedes adquirir una copia en formato electrónico por menos de un euro (0,99 céntimos), e incluso, si estás suscrito al programa Kindle Unlimited, lo puedes leer completamente gratis.
Si tenías pensado adquirir mi primer libro de relatos, este es el momento.

Si estás interesado en adquirir una copia, pincha aquí.

Si no quieres comprar a ciegas, aquí tienes dos enlaces para que puedas leer sendos adelantos totalmente gratuitos de algo más de 30 páginas de cada uno de mis dos libros. Con ellos te harás una idea aproximada de lo que te vas a encontrar en ambos.

No puedo garantizar que te gusten. Ningún escritor por muy bueno que sea o que crea ser puede garantizar eso.
Lo que sí puedo garantizarte es que la edición de ambos libros ha sido cuidada al máximo, con mucho trabajo y dedicación, en aras a ofrecer un producto de calidad a un precio asequible.

Para leer adelanto gratis ABSURDAMENTE 1 Pincha aquí.
Para leer adelanto gratis ABSURDAMENTE 2 Pincha aquí.

Gracias a todos por vuestro apoyo. Los autores, seamos independientes o no, sin lectores sólo somos gente que escriben cosas.
Yo, además de ser uno de esos tíos que escriben cosas, aspiro a ser leído. Y a hacerme millonario, por supuesto. ¿O qué os pensabais?

Un abrazo.



martes, 26 de septiembre de 2017

POR FAVOR, NO COMPRÉIS MIS LIBROS





Este es un mensaje especialmente dirigido a los interesados en adquirir alguno de mis dos libros publicados hasta el momento.

¡POR FAVOR, NO COMPRÉIS NINGUNO DE LOS DOS VOLÚMENES DE LA COLECCIÓN ABSURDAMENTE!

En una semana a lo sumo espero estar en disposición de dar más detalles del porqué de esta inusual petición.

Un abrazo.






jueves, 21 de septiembre de 2017

EOOOOO, ¿HAY ALGUIEN?


¿Pedro?
Eh, Pedro. ¿Estás ahí?
¡¡¡Pedrooooooooooooooooo!!!
Mierda, parezco Penélope Cruz llamando a gritos a Almodóvar en aquella gala de los Oscar de infausto recuerdo. ¡Qué ridículo más grande, por Dios! Menuda histérica. Y Pe.
Eh, Pedro. Ahora en serio. ¿Dónde demonios estás, tío? A ver si iba en serio aquello que dijiste de dejarme tirado y montar otro blog.
Cabronazo. No lo has hecho, ¿verdad?
Sé que en ocasiones me he comportado como un capullo contigo; frío, distante, y tal vez, sólo tal vez, excesivamente sarcástico.
Pero lo he hecho por tu bien.
Créeme, es cierto. En ocasiones los escritores corréis el riesgo de caer en la autocomplacencia, y eso puede ser un problema ya que os aleja de la realidad. Por eso necesitáis a gente...bueno, quien dice gente dice blogs, como nosotros, dispuestos a deciros las verdades a la cara, aquello que nadie más se atreve por temor a heriros o ser víctimas de vuestra ira.
Por eso deberías estarme agradecido. Al mostrarme duro contigo has evitado caer en la relajación, y te he empujado a seguir esforzándote por sacar lo mejor de ti en cada proyecto que has emprendido.
Y hablando de proyectos, sé que estás muy metido en la redacción de tu primera novela. ¿Cómo va?
Imagino que estarás muy liado. Te conozco, y sé de tu obsesión cuando decides embarcarte en un proyecto.
Aún recuerdo los casi ocho meses que te tiraste para escribir tu primer libro de relatos. Y eso que la mayor parte de ellos ya estaban escritos desde mucho antes; la mayoría incluso ya los habías publicado en el blog, o sea, en mí.
Pero eso no fue suficiente para hacer un corta y pega, no. Tú querías mejorar cada pieza, pulirla hasta darle nuevo lustre. Por eso reescribiste hasta la extenuación, añadiste nuevas líneas y eliminaste otras. Habías mejorado como escritor en el año y pico que llevabas publicando en el blog y querías que esa mejora quedase reflejada en el producto final.
Me gusta. Me gusta que seas así de perfeccionista. Eso demuestra tu pasión por el oficio, y el respeto que le tienes a tus lectores.
Por eso entiendo que lleves meses trabajando a destajo en este nuevo proyecto, cuidando hasta el mínimo detalle, y que no vas a publicarla hasta que no estés 100% satisfecho con el resultado.
En fin, te dejo que sigas trabajando en ella.
Pero oye, una cosita: no te olvides de nosotros, ¿vale?

Un abrazo, tío.



jueves, 27 de julio de 2017

MASTER OF NONE: El triunfo de la buena televisión

Cartel original de la serie

En el tercer capítulo de la primera temporada de MASTER OF NONE, el cuarteto de amigos liderados por Dev (Aziz Ansari) permanece sentado frente al televisor dispuesto a disfrutar de la primera temporada de SHERLOCK, la prestigiosa serie de la BBC protagonizada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman.
En un momento dado, uno de los miembros del grupo le confiesa al resto: «Estamos viviendo la edad de oro de la televisión».
Comparto su opinión.

MASTER OF NONE ha sido uno de mis grandes descubrimientos en cuestión de series. La descubrí por casualidad, en uno de esos días en que, para matar el aburrimiento, curioseas por la web en busca de algo interesante que echarte a la mente.
Leí un artículo, poca cosa realmente, pero lo que leí me llamó tanto la atención que me empujó a dar el siguiente paso: ver la serie.
La serie —producida por Netflix—, ha sido escrita por el propio Ansari y su amigo, el también actor y guionista, Alan Yang. Ambos actores basan muchas de las tramas desplegadas a lo largo de la serie en sus propias experiencias como hijos de inmigrantes en una norteamérica multiétnica y multicultural.
Ansari, que además de co-creador de la serie se reserva el papel protagonista, interpreta a Dev Shav, un actor de origen hindú que intenta labrarse una carrera artística en la gran selva interpretativa de Nueva York.
El grupo de amigos de Dev lo completan Arnold (Eric Wareheim), Brian (Kelvin Yu) y Denise (Lena Waithe), a los que en determinados momentos de ambas temporadas se les irán sumando algunos personajes recurrentes como Rachel (Noël Wells), una de las primeras parejas románticas de Dev, y Francesca (Alessandra Mastronardi).
A lo largo de la serie podemos ver desfilar a importantes actores de la talla de Bobby Cannavale, Angela Bassett, Claire Danes y Noah Emmerich (imperdible el capítulo protagonizado por Danes y Emmerich en el que interpretan a un matrimonio inmerso en una profunda crisis de pareja y en el que acaba involucrado el pobre Dev. Su desenlace es de lo más absurdo y cómico).

Ya desde el primer capítulo de la serie noté que había dado con algo excepcional. Y es que MASTER OF NONE es algo más que una serie cómica, es puro cine.
Para empezar, la fotografía es realmente magnífica y la forma que tienen Ansiz y Yang de tratar los distintos temas que desfilan a lo largo de las dos temporadas me recordaron en muchos momentos al mejor Woody Allen. De hecho, los temas tratados en la serie no son muy diferentes de los tratados por el célebre director neoyorquino a lo largo de su prolífica y exitosa carrera: la religión, las relaciones de pareja, la amistad, el respeto a las tradiciones, el conflicto intergeneracional, etc.
A estos temas hay que sumar otros de cosecha propia, como la cuestión racial, el trato a las minorías, el acoso laboral, la homosexualidad y la comida; sobre todo la comida
Y es que en esta serie hay toneladas de comida, ya que Dev, su protagonista, es un amante de la buena mesa. No en vano, muchas de las tramas de la serie giran en torno a la pasión gastronómica de Dev. Incluso en un capítulo en concreto de la segunda temporada no duda en mostrar su pasión por las típicas tapas españolas. ¡Bravo por Dev!

Junto a Dev (Ansari) el otro personaje que mayor fascinación ha provocado en mí ha sido Arnold, uno de sus mejores amigos, interpretado por el genial Eric Wareheim.
He de decir que no conocía a Wareheim de antes, pero su magistral interpretación de Arnold ha sido bajo mi punto de vista uno de los grandes aciertos de la serie.
Arnold es un gigantón de algo más de dos metros de altura que es todo corazón y buen rollo, un tío con una visión de la vida un tanto infantil y despreocupada, que se bebe la vida a sorbos y para el que todo es juego y diversión, y, si no es divertido, sencillamente queda descartado.
Memorables son los diálogos que mantienen Dev y Arnold a lo largo de la serie, como memorable es el apodo que Arnold utiliza para dirigirse a su pequeño amigo: «Capi».
Dev y Arnold comparten idéntica pasión por el buen comer, la diversión y la atracción por el sexo opuesto, hasta el punto de que Arnold no duda en prestarse a su amigo como «sparring sentimental» ante una inminente cita de Dev con su amiga italiana.

Arnold y Dev, una entrañable pareja de amigos

Una de las curiosidades de la serie —y que he descubierto hace bien poco gracias a una entrevista concedida por Ansari al periódico El País— es que los actores que interpretan en la serie a los padres de Dev son los auténticos padres de Ansari.
Entrañables son las escenas en las que aparece el padre de Dev a lo largo de la serie: un cirujano de origen hindú que emigró a los Estados Unidos recién licenciado en medicina. Sus chistes malos y sus constantes salidas de tono son algo realmente encantador.


La segunda temporada de MASTER OF NONE comienza donde acabó la primera: con Dev viviendo su sueño de aprender a hacer pasta en el pequeño y encantador pueblecito transalpino de Módena, al norte de Italia.
Allí conoce a Francesca, una guapa italiana de la que se enamorará perdidamente y sobre la que recaerá buena parte del peso argumental de la segunda temporada de la serie, ofreciéndonos algunos de los momentos más intensos de la serie.
El episodio de apertura de la segunda temporada está grabado en blanco y negro, en un claro homenaje al cine italiano de los cincuenta y sesenta.
En este sentido hay que apuntar que las referencias al cine a lo largo de la serie son incontables, tanto en la primera como en la segunda temporada, siendo, a mi juicio, el Allen más neoyorquino el más imitado.

La serie es tan buena que me resulta difícil destacar algún episodio por encima del resto, ya que el nivel exhibido en las dos temporadas es altísimo. Sin embargo, sí me gustaría hacer una mención especial al episodio New York, I love you, de la segunda temporada, por lo osado y original de su propuesta.
El citado episodio lo componen una serie de historias y personajes al margen del reparto habitual, todos ellos con un sutil nexo que los une de manera magistral.
Comienza mostrándonos el día a día de Eddie, un conserje en un edificio de alto standing que, por su posición, se ve empujado a aceptar toda suerte de encargos a cual más absurdo, como el de encubrir una infidelidad a uno de los inquilinos del edificio o administrar una medicación a uno de los pájaros de otra de las inquilinas del inmueble.
La segunda historia nos muestra a Maya, una empleada sorda que trabaja en una tienda de barrio. El gran acierto de este tramo del episodio es que los creadores de la serie optaron por cortar el sonido por completo haciendo que el espectador consiga meterse en la piel de la protagonista y su entorno. Así, durante unos minutos no oímos absolutamente nada y todo lo que acontece en la pantalla nos llega a través de un único sentido: la vista, bien sea a través de los gestos de los protagonistas como de los subtítulos. Imperdible la escena de Maya y su novio en el interior de unos grandes almacenes; el diálogo que se establece entre ellos es de lo más cómico e hilarante que he visto en mucho tiempo.
El último segmento se centra en Samuel, un conductor de taxi de origen africano que comparte apartamento con un grupo de inmigrantes, africanos como él, en la ciudad de los rascacielos.
Lo extraordinario de este episodio es la manera, valiente y arriesgada, que tienen Ansari y Yang de mostrarnos los problemas del día a día de personajes poco convencionales, de esos a los que rara vez se les da protagonismo en la televisión, y que, a poco que indagues en sus vidas, enseguida te das cuenta que no son tan diferentes a ti; que también ellos ríen, lloran, aman y sienten como tú o como yo.

MASTER OF NONE es algo más que una serie cómica. Trata temas de una tremenda carga emocional, y lo hace de una manera muy elegante en todos los sentidos, con humor pero sin hacer burla gratuita.
A lo largo de los veinte episodios que conforman sus dos temporadas vemos cómo se abordan temas tan complejos como el acoso laboral, el complejo mundo de las citas a ciegas, el fracaso artístico, la competitividad, el romper con las tradiciones procurando no traicionar tus orígenes, el amor en todas sus vertientes, el sexo y el tomarse la vida como lo que realmente es: un viaje maravilloso de incierto final que debemos exprimir al máximo de nuestras posibilidades.
Si tuviese que ponerle nota mi puntuación sería de diez. Sin dudarlo.

¡Allora!




viernes, 21 de julio de 2017

SOY UN ESCRITOR COÑAZO




¿Sabéis esos escritores coñazo que aprovechan la mínima ocasión para promocionar sus libros? Pues bien: yo soy uno de ellos.
Sí, soy un escritor coñazo. Lo siento, pero es así.
Al no tener una editorial detrás que haga el trabajo sucio de dar la vara a diestro y siniestro a través de sus redes de promoción para vender los libros de su catálogo, esa labor tan desagradable me corresponde a mí hacerla.
Así que aquí estoy, dispuesto a daros el coñazo con mis libros.
Pero como soy un tío legal y no quiero que nadie se llame a engaño ni que compre a ciegas, os invito a que antes de comprar le echéis un vistazo a los adelantos gratuitos de ambos libros que he puesto a vuestra disposición.
En ambos casos se trata de un muestrario de unas treinta páginas aproximadamente.
Los enlaces para cada volumen son:

ABSURDAMENTE Vol.1 pincha aquí

ABSURDAMENTE Vol.2 pincha aquí




Mis libros tienen una extensión aproximada de unas 150 páginas cada uno (en la versión papel, ya que en la digital dependerá del dispositivo de lectura, la configuración del programa que uséis para leer, el tipo y tamaño de letra, etc).
Ambos contienen una selección escogida de entre 26 y 30 piezas cada uno. Algunas de esas piezas fueron publicadas en el blog entre 2014 y 2016, mientras que otras permanecieron inéditas hasta su inclusión exclusiva en los citados libros.

Los precios en ambos casos son muy asequibles y adaptados a todos los bolsillos:

9,00 euros en la versión papel.
1,99 euros en la versión digital.

Vamos, un regalo, os lo digo yo que he sido y soy comprador habitual de libros y sé lo que cuestan.
Si os fijáis, por lo que cuesta un café podéis obtener uno de mis libros en versión digital para ti, para siempre, para que te acompañe en esos momentos en que te aburres como una ostra, o mientras esperas en la consulta del médico, o en la playa o la piscina —ahora que estamos en pleno verano—, o para esos momentos de paz y tranquilidad en que disfrutas del silencio y la calma en la intimidad de tu cama en los minutos previos a echarte a dormir —yo mismo soy de los que disfrutan de una buena lectura antes de planchar la oreja—.

¿Dónde y cómo podéis comprarlos?
En cualquier tienda Amazon a través del siguiente enlace:

Absurdamente I y II en Amazon pincha aquí


A continuación os mostraré lo que algunos amigos y lectores han dicho de ambos libros.


Josep Mª Panadés
http://jmcuadernodebitacora.blogspot.com.es/ y http://jmretalesdeunavida.blogspot.com.es/

«La lectura de Absurdamente. Antología del absurdo. Vol. 1 ha sido una experiencia de lo más agradable. Jugaba con ventaja, pues ya había tenido, y sigo teniendo, la ocasión de disfrutar del blog de Pedro Fabelo, y ya sabía lo que me iba a encontrar. Aun así, ha merecido la pena la pequeñísima inversión económica que me ha supuesto la adquisición de este libro, pues desde que empiezas a leerlo hasta que llegas a la última página no se le borra a uno la sonrisa. (…) Es un libro ameno, divertido, una perfecta lectura para cualquier persona que tenga un mínimo de sentido del humor. Su lectura te deja con un agradable sabor de boca y una sonrisa en los labios. Y es que Pedro sabe sacarle punta a cualquier cosa cotidiana y hacerla divertida».



«Hola, Pedro. Estoy encantada con tu libro; levanta el ánimo. Si todos viéramos las cosas así, esto sería un mundo mejor, sin duda alguna.
Me había prometido dejarlo para el verano, pero la verdad es que no lo he conseguido. Evadirme de la realidad con la ayuda de tus relatos ha sido la mejor medicina que haya podido tomar, así que ¿cómo no voy a recomendarlo? Es uno de esos libros que no puede faltar en una librería que se precie».


Eva Mercader y Byron

«Después de leer esta primera aventura literaria de mi BUEN AMIGO Pedro Fabelo (tengo la corazonada de que se va a hacer muy rico y famoso), quise demandarle de nuevo. ¿Por qué? A saber: horas perdidas de piscina y playa enganchada a las interesantes historias, reír como una loca en lugares públicos haciendo el ridículo ante toda la parroquia, ¡ah!, y agujetas abdominales por quedarme doblada de la risa durante la lectura. La demanda no prosperó por ser una vaga y una indolente, incapaz de ahorrar un céntimo».



«Esta es la historia de un amor de verano. Del verano de 2015. Paseaba por la playa cuando me encontré a semejante ejemplar tomando el sol. (…) No podré olvidar los ratos que ha compartido conmigo sus historias mientras me relajaba y nos tumbábamos en la cama (para leer, mal pensados). (...)
Con sus historias me ha hecho reír, olvidarme de los problemas, disfrutar de mis vacaciones. Hemos estado juntos muchos días de este verano. Me gustaría que vosotros también conocierais a otro ejemplar idéntico al que yo encontré. Os alegrará la vida, os entretendrá, os fascinará y todo lo que comience por “os” y acabe por “rá”».



«Querido blog de Pedro:
Te escribo brevemente porque creo que debes estar al tanto de los últimos acontecimientos. No hace mucho me he encontrado con tu autor, Pedro Fabelo, en el ciberespacio, y resulta que sus píldoras de Humor absurdo me han ayudado notablemente con mi síndrome de sobreexposición a la realidad, un mal endémico en estos tiempos, como ya habrás notado. Estas píldoras son comprimidos recubiertos de realidad alternativa, cuyo ingrediente principal es la capacidad de reírse de uno mismo y de todas esas cosas que no podemos cambiar. Las tomo como sustituto o complemento de las que se venden aquí en mi país como pan caliente, bajo el nombre comercial de Garombol.
Tu autor, mi estimado blog, dueño de un estilo pulido, su libro y sus píldoras de ficción, que adquirí en formato digital, han mejorado mi condición notablemente con sus narraciones amenas y naturales, buenas aperturas, diálogos hilarantes y desopilantes remates.
Es que Pedro se mueve a sus anchas en el reino de la risa tendiendo al pensamiento profundo que trasciende el mero entretenimiento y siempre regando su sólida narrativa humorística con unas gotas de inteligencia, cultura y lucidez sumamente sanadoras. ¡Una combinación imbatible que te recomiendo!
Un cordial saludo a Pedro, mi sentido agradecimiento por su Absurdamente, Antología del Absurdo Volumen I y en espera del Volumen II, te saluda atentamente desde Buenos Aires, Argentina».



«Estoy de vacaciones relax, con mi silla y mi toalla colocada en la playa. Empiezo “Absurdamente…” Mis amigos me miran con cara extraña debido al estado de placer que manifiesta mi cara. Entre susurros escucho: “¿Llamamos al psiquiatra? Ésta no está bebiendo cerveza y está muy rara”.
Lo que ellos no saben…
Durante mi estado catatónico mental –una contraindicación; lo leí “del tirón”- me he visto en la sala de espera del médico, he comprendido que no hay que aullar a la luna con mal de amores y que la lluvia de estrellas son retazos de una súper, súper orgía -¡Guau!-, que pertenezco a la diversidad porque me encanta el turquesa, que también he vivido lo de Phil en esta vida, que entiendo de políticos y extraterrestres, que el Spam es una mierda… y voy a parar para no destrozarle las ventas al fabricante de letras…todo bajo la apoteósica sensación de descojone que me ha producido su lectura.
Gracias Pedro, gracias mi amado Blog. Ambos me habéis hecho disfrutar».



«Quería haberme regalado el libro de Pedro Fabelo para Reyes, pero no pude resistirme a pedirlo antes. Tampoco he podido resistirme a devorarlo. En cuanto cayó en mis manos y leí la presentación supe que iba a gustarme, y no me equivocaba.
Sus 28 relatos, narrados de forma ágil, entretenida y pulida, están perfectamente construidos, con unos principios intrigantes y finales desternillantes, ambos en sincronía. Calidad literaria en estado puro. Sus cuentos están llenos de lo que normalmente llamamos ironía o sarcasmo… y algo más, algo que el autor define como “humor absurdo”. Para saber de qué hablo, nada mejor que leer la introducción a su obra, aunque permitidme adelantaros algo: no os dejará indiferentes. Se trata de un humor inteligente, ese que, además de dejarte un buen sabor de boca, te lleva a pensar. Y a querer seguir leyendo. Es adictivo, resulta casi imposible dejarlo, siempre te quedas con ganas de más».



«Recuerdo con una sonrisa la primera vez que me encontré con un relato de Pedro Fabelo en su blog ABSURDAMENTE. Me acababa de hacer un esguince de tobillo que me tenía postrada. Mis risotadas levantaron las miradas de los presentes en la habitación. Su texto de "Noche de Reyes", inteligente, irónico y tan divertido, me hizo sentir la necesidad de seguir leyéndole en ésa y el resto de entradas.
Ha sido una verdadera satisfacción ver publicado su libro que espero sea el inicio de una serie. Os animo a leerlo y disfrutar como yo lo he hecho de un escritor apasionante que sin duda le queda mucho por contarnos en clave de humor y en otras. De todas ellas seguro que es y será merecedor de reconocimiento. ¡Que así sea!».



«Cuéntame hija, ¿en qué puedo ayudarte?
Agradecí que se saltase el protocolo para ir directos al grano.
Le cuento, Padre. He comprado un libro que no sé si es obra del Maligno.
¡¡¿El Maligno?!! ¡Ave María Purísima!
Sin pecado concebida —dije yo, por decir algo.
Dime, hija mía, ¿de qué se trata? ¿Maldiciones, brujerías, blasfemias...? —preguntó el sacerdote en tono preocupado.
No, Padre, peor aún. Humor. Y del peor de todos, absurdo.
Pero ¿cómo? ¿No has podido resistir la tentación?
Me ha resultado imposible, Padre. Además, confieso que he seguido leyendo el libro mientras lo esperaba a usted. Lo he acabado del tirón. Y admito que me he reído dentro de la casa del Señor. Se lo puede confirmar aquella señora que tiene las bolitas en la mano y que me mira rarísimo».



«Soy de las que creen ferviente y encarecidamente que en esta vida hay dos tipos de cosas absurdas: las que te sacan una sonrisa, y las que no.
Afortunadamente para mí he tenido la suerte de irme encontrando con cosas que me compensan todo eso que me saca de quicio, y son cosas absurdas que sí te sacan una sonrisa. En concreto, mi último hallazgo ha sido un libro con 28 geniales relatos que hacen apología del humor absurdo y que han provocado que mis carcajadas las haya escuchado hasta el vecino».


Elena Álvarez 
https://nihilomnisveritasest.wordpress.com

«Por motivos de trabajo pospuse durante meses  la lectura de Absurdamente Vol.I hasta que, sin comerlo ni beberlo, cuando finalmente pude ponerme con él, tuvo lugar un efecto domino: En cuanto leí la primera página, todas las demás cayeron una detrás de otra. Entonces, no pude sino preguntarme: ¿Por qué demonios no he leído esto antes? ¡Cuántos dolores de cabeza me hubieran aliviado estas historias!»


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Un abrazo, y feliz verano.