martes, 15 de enero de 2019

LA ÉPICA DEL ESCRITOR (Parte 2)

Groucho Marx  Fotografía: Sportsphoto Ltd/Allstar

Para leer parte 1 pincha aquí.


De modo que me interné en la espesura del Bosque de la Incertidumbre y seguí avanzando en línea recta, para no perderme.
Al cabo de unas horas, el oscuro manto de la noche lo cubrió todo en derredor. Como no disponía de mapa alguno, y mi sentido de la orientación es tan penoso que podría competir en inutilidad con el de un topo con sinusitis, opté por alzar la vista y observar las estrellas. Albergaba la íntima esperanza de que alguna de ellas me sirviese de guía. Y, para mi sorpresa, así fue.
En la negrura nocturna atisbé en lo alto, dispersas entre las nubes, un nutrido grupo de estrellas de cine, lideradas por el gran Groucho Marx.
¿Cómo lo llevas, hijo? —dijo.
¿Es usted Groucho? ¿Groucho Marx?

martes, 8 de enero de 2019

LA ÉPICA DEL ESCRITOR (Parte 1)

Foto: Pixabay  Licencia Creative Commons


De un lado: un folio en blanco.
Del otro lado: yo.
Entre ambos parece mediar un abismo insalvable.
O tal vez no. Tan sólo he de cerrar los ojos, aislarme del entorno y escuchar con los oídos de la mente.
Eso haré.
Uhm.
Nada.
Y así, un día tras otro.
Mierda. Estoy acabado.

martes, 11 de diciembre de 2018

ENHORABUENA, TÍO



Vaya, así que al fin has publicado tu tercer libro de relatos, ¿eh?
¡Blog! Así es. Ya ha salido, al fin.
¿Y cuándo se supone que ibas a decírmelo? Porque, que yo sepa, no he recibido ninguna notificación al respecto. De hecho, llevo días mirando la bandeja de entrada del correo, por si se me hubiese pasado algún correo tuyo, y no, no he visto nada. Es más, me he tenido que enterar por el correo de uno de tus lectores en el que te daba la enhorabuena.
¿Lees mis correos?
¡Claro que los leo!
¿Y lo dices así, con toda la desfachatez del mundo?
Tranquilízate, chaval, no te vaya a dar un tabardillo. La dirección de correo está asociada al blog. No sé porqué no habría de revisar todo lo que entre por esa vía.
Déjame que te lo explique. Cuando en un correo se dirigen a una persona en concreto, en este caso a mí, automáticamente deja de ser algo corporativo para convertirse en algo personal. Y te recuerdo que violar la correspondencia es un delito.
¿Violar la correspondencia? ¿Qué te piensas, que me abalanzo sobre tus correos cual pervertido y practico sexo con ellos?
Es una forma de hablar.