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miércoles, 8 de diciembre de 2021

REPASO A ALGUNAS DE MIS ÚLTIMAS LECTURAS

 


En lo personal, este año 2021 está siendo bastante prolífico en lecturas. No ha habido día en que no me haya ido a la cama con algún libro. Huy, qué mal ha sonado eso, ¿no? Confío en no ser tachado de “librista”, que es el equivalente al “machismo” circunscrito al ámbito de los libros; es decir, “una forma de sexismo caracterizada por la actitud de prevalencia del varón hacia los libros, tratados despectivamente como objetos orientados única y exclusivamente para dar placer”.

Fiel a mi costumbre de alternar autores y géneros, este año también he ido saltando de género en género según mis apetencias del momento. Eso sí, ha habido muchas lecturas englobadas en el terreno de las biografías o autobiografías; sobre todo de artistas de rock, que es mi género musical favorito. Este año he leído libros dedicados a The Beatles, David Bowie, Jimmy Page (Led Zeppelin), Pete Townshend (The Who), Nick Mason (Pink Floyd), Jim Morrison y Ozzy Osbourne.

Al margen del género musical, también he alternado lecturas de autores clásicos a los que me he acercado por primera vez, como ha sido el caso de Francis Scott Fitzgerald o Carson McCullers; de autores rusos como Serguei Dovlatov —a pesar de que la literatura rusa se me suele atragantar un poco—, o repetir con una autora que a cada libro mayor fascinación crece en mí hacia su forma de escribir, como Amelie Nothomb.

Así pues, ahí va mi breve repaso por algunas de esas lecturas.


ESPERADME EN EL CIELO. Maruja Torres.

Libro donde predomina la nostalgia de tiempos pasados, lugares, vivencias y la juventud perdida. A través de una historia onírica, la autora nos sumerge en una Barcelona que ya no existe, pues el paso del tiempo se ha encargado de destruirla, reduciendo su existencia al vago terreno de los recuerdos.

En un tono entre emotivo y nostálgico, Maruja evoca su relación de profunda amistad con los escritores Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalban. Juntos recorren las calles y plazas de la Barcelona de su juventud, en un viaje que se inicia con la muerte de la propia autora y su subida al Cielo, donde la esperan sus amigos del alma dispuestos a acompañarla en el tránsito de la vida terrenal a la espiritual.

Me resultó una lectura bastante amable, a ratos melancólica y divertida, gracias al buen hacer de esta periodista y novelista de raza.

UNA FORMA DE VIDA. Amelie Nothomb.

Esta es la cuarta novela que leo de esta interesante autora belga nacida en Japón. Sí, has leído bien. He dicho “autora belga nacida en Japón”. ¿No dicen los vascos que pueden nacer donde les da la gana? Pues, según parece, los belgas también.

De ella me he leído hasta el momento Atentado, Estupor y temblores —para mi gusto, su mejor novela de las que he leído—, La nostalgia feliz y la presente, Una forma de vida.

En esta novela, Nothomb narra la historia de un soldado norteamericano destinado en Irak que decide mantener una extraña relación epistolar con la autora. El calificativo de “extraño” viene motivado por las especiales características de la relación que se establece entre ambos.

El soldado, que dice llamarse Melvin Mapple, sufre de una rara enfermedad que afecta a muchos de sus compatriotas destinados en el frente: come de manera compulsiva con el fin de engordar de manera grotesca y exagerada. Lo hace, dice, como una forma de protestar o rebelarse contra la situación de estrés constante en la que vive sumido, destinado en un lugar inhóspito tan lejos de su hogar y sin tener demasiado claros los motivos de porqué está allí.

A medida que vamos avanzando en la historia la relación entre el soldado y la autora va estrechándose cada vez más, hasta que, en un momento dado, todo se viene abajo como un castillo de naipes.

La novela me resultó original, tremendamente adictiva —me la leí en un par de noches—, y sorprendente, hasta el punto de llegar a plantearme si lo que en ella se narra es fruto de una situación real vivida por la autora en primera persona o resultado de la imaginación desbordante de una escritora tremendamente fértil.

EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON. Francis Scott Fitzgerald.

Hacía tiempo que quería leer algo de Scott Fitzgerald, considerado un clásico de las letras norteamericanas gracias a su monumental El gran Gatsby —he visto las dos versiones cinematográficas de esta obra, incluso la hilarante parodia que hicieron los de Padre de Familia, pero aún no he leído la novela. Tranquilos, está en mi lista de pendientes—.

De la obra que nos ocupa diré que también había visto la maravillosa película protagonizada por Brad Pitt, si bien he de decir que el libro es muy diferente a la película.

De entrada, ni siquiera se trata de una novela, sino de un cuento corto de apenas una treintena de páginas. Y aunque el punto de partida sí que es el mismo —un bebé que nace con una extraña enfermedad que hace que su ciclo vital se desarrolle al revés que el común de los mortales, es decir, que nace con la fisonomía y órganos vitales de un anciano de ochenta años y va rejuveneciendo a medida que va cumpliendo años—, la historia que aborda el libro difiere en muchos aspectos en relación a la película.

Aún así su lectura me resultó sumamente placentera, pues lejos del estilo recargado y pomposo que le presuponía, la forma de narrar de Fitzgerald la encontré sencilla y certera.

Una obra ideal para alternar entre lecturas por su brevedad.

EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO. Carson McCullers.

Esta es una de esas obras de las que llevas años oyendo hablar y que nunca te decides a hincarle el diente por temor a encontrarte con algo que decepcione tus expectativas.

Confieso mi temor previo, llamémosle prejuicio, a embarcarme en una obra situada en plena Depresión norteamericana. Máxime teniendo en cuenta que la acción se desarrolla en su mayor parte en un pueblo de mala muerte, ubicado en la América profunda, en un ambiente deprimente y asfixiante.

Sin embargo, a pesar de los citados condicionantes, pronto te sientes embriagado por la prosa de su autora, hasta el punto de seguir con fascinación y embeleso las historias cruzadas del puñado de personajes que conforman esta interesante opera prima, donde la autora demuestra su interés en centrar su arte en los marginados, los inadaptados, los solitarios, y en el deseo íntimo de todos ellos de conectarse con los demás.

¿Qué me pareció la novela? Una maravilla, de principio a fin. Una de esas obras que te enganchan de tal manera que te cuesta dejar de leer, y que ansías retomar en cuanto tus obligaciones te lo permitan, y, al mismo tiempo, temes que acabe, pues cuando doblas la última página del libro te sientes como recién despertado de un bonito e hipnótico sueño.

Llama la atención el que la autora escribiese esta monumental novela con tan solo veintitrés años de edad. Es realmente impresionante.

Mi experiencia con esta autora ha sido tan satisfactoria que ya me he agenciado otra de sus novelas, la cual tengo en mi larga lista de espera: La balada del café triste.

 

Sólo me queda desearos buenas lecturas a todos y todas. Tal vez no encontréis en los libros todas las respuestas que ansiáis. ¿Y qué? Lo importante es disfrutar del trayecto que el autor os propone. Bon voyage.