Permitidme que os hable de Eva Mercader, lectora y amiga de este blog. A Eva podéis
encontrarla en el siguiente blog que ella administra:
La
Ciudad Esmeralda: http://www.laciudadesmeralda.es
Os
recomiendo que le echéis un vistazo a su sección Acerca de
este blog, donde Eva habla de sus motivaciones personales a
la hora de crear su pequeño universo y de compartir con sus lectores
sus consejos para no perder ese niño que todos llevamos dentro.
Además
del blog, Eva es moderadora de la Comunidad de Google Plus EDUPSIQUE.
Eva
y yo nos conocimos hace unos meses a raíz de un comentario que dejó
en una de mis publicaciones en G+ a propósito de uno de mis relatos.
Recuerdo muy bien aquel comentario suyo porque, sin conocernos de
nada, me hablaba como si nos conociésemos de toda la vida.
Y es
que Eva es de esa clase de personas que caen bien a la primera.
Derrocha optimismo, es muy espontánea y vital, y transmite unas
ganas locas de comerse la vida a bocados.
A
partir de aquel primer contacto, comenzamos a leernos en nuestros
respectivos blogs, y a construir una bonita relación de amistad
cibernética.
Cuando
anuncié en el blog la puesta a la venta de mi primer libro de
relatos ABSURDAMENTE Antología del absurdo Vol. I, Eva se
mostró entusiasmada con la idea, y, a los pocos días, me envió un
mensaje privado: «Nene, ve
reservándome el mío».
Hace
unos días, Eva me hizo llegar sus impresiones acerca del libro. Y
hoy, con su permiso, me permito reproducir esas impresiones.
«En
1989 una niña de 11 años observaba boquiabierta ante su televisor
la caída del muro de Berlín, al mismo tiempo que un
“perjudicadísimo” Fernando Arrabal anunciaba la llegada del
“milenarismo”.
En 1994, esa misma niña, ya
adolescente, lloraba frente al mismo televisor la muerte de Kurt
Cobain.
En 2003, la misma jovencita
se frotaba los ojos ante el televisor al ver a un iracundo Paco
Umbral exigiendo a Mercedes Milá hablar de su libro.
En el año 2010, la
asombrosamente joven mujer celebra frente al televisor la ansiada
Copa del Mundo conseguida por la Selección Española de Fútbol en
Sudáfrica, mientras por otro lado llora sin consuelo la muerte del
Pulpo Paul.
En 2015, una mujer cansada
apaga la tele y resopla: ¡Pa’bernos matao!
En el verano de 2015, el
libro de Pedro Fabelo cayó en mis manos provocándome un esguince en
la muñeca izquierda. No lo demandé porque, después de hurgar en
sus finanzas, descubrí que estaba más pelado que Francis Ford
Coppola después de filmar Apocalypse Now. Así que decidí
pagar por su libro.
Después de leer esta
primera aventura literaria de mi BUEN AMIGO Pedro Fabelo (tengo la
corazonada de que se va a hacer muy rico y famoso), quise demandarle
de nuevo. ¿Por qué? A saber: horas perdidas de piscina y playa
enganchada a las interesantes historias, reír como una loca en
lugares públicos haciendo el ridículo ante toda la parroquia, ¡ah!,
y agujetas abdominales por quedarme doblada de la risa durante la
lectura. La demanda no prosperó por ser una vaga y una indolente,
incapaz de ahorrar un céntimo.
Por último, me gustaría
añadir a propósito de este Primer Volumen sobre la Antología
del Absurdo, que este libro es muy poco o nada recomendable
para aquellas personas que no ven la diferencia entre Annie Hall
y Carmen, la de Triana. ¡No hay color! ¡Esa Carmen guapa,
qué arte tenía la jodía! Y como una imagen vale más que mil
palabras, os dejo una fotografía con el perfil del lector medio de
Pedro Fabelo.
Un abrazo, my good friend!»
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| Eva y su colega Byron leyendo su ejemplar de ABSURDAMENTE |
Eva:
Mira Byron, ¿qué te parece el libro de Pedro?
Byron:
¿Qué me parece? Pues que como siga leyendo se me va a desencajar la
mandíbula. ¡Qué jodío el Peter! ¡Guau, guau!
Gracias,
Eva. “Sonrisa perenne”. : )
