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miércoles, 3 de noviembre de 2021

EN REALIDAD, YO NO QUERÍA TENER UN BLOG (Parte 3 y final)

 

 

Para leer parte 1 pincha aquí.

Para leer parte 2 pincha aquí.


—¿Google Plus? ¿Qué es eso? —pregunté.

—Se trata de una plataforma para blogs y webs ideada por Google —respondió la amiga de mi amigo—. Allí existen lo que se llaman “comunidades”, donde gente con intereses similares publica e interactúa. Te recomiendo que le eches un vistazo y pruebes a ver qué tal.

Y lo hice. Y como todo lo nuevo, al principio me costó entender de qué iba el rollo. Había tanto que asimilar que necesité varios días para empaparme de todo aquello.

Cuando lo tuve todo claro, me abrí un perfil en Google+ y empecé a moverme por las distintas comunidades de escritores, lectores y blogueros que más me llamaron la atención, o que consideraba que se adecuaban a mis intereses —por ejemplo, si había una comunidad que iba sobre videojuegos, o pelis de terror, o poesía, automáticamente quedaba descartada, ya que no tenía nada que ver conmigo—.

Una vez empecé a publicar en las comunidades, la cosa despegó como un cohete. A las pocas semanas ya tenía más de un centenar de seguidores, y las visitas y comentarios al blog se fueron incrementando de manera significativa. Incluso recibía invitaciones para unirme a determinadas comunidades, lo cual me hacía sentir que, por fin, iba en la dirección correcta.

En Google Plus conocí a un montón de gente fantástica, con la que interactuaba y compartía información y conocimientos, además de intercambiar visitas y comentarios a nuestros respectivos blogs, pues la mayoría tenían blogs propios.

Recuerdo con cariño a mucha gente que conocí en esa época, entre 2014 y 2015, como Alejandra Sanders, Analía Rodríguez, Benjamín J. Green, Conxita Casamitjana, Erika Martín, Eva Mercader, Fernando Mora, Frank Spoiler, Javier García, José Ayllón, Lucía Sugar, Natalia Escritorista, Ramón Escolano, Julia C. Cambil, María Peláez, Campanilla Feroz, Francisco Moroz, Paola Panzieri, Josep Mª Panadés, Chari BR7, Perla Gómez, Alicia González, Marijose Luque Fernández, Felipe Rodríguez, Irene F. Garza, Soledad Gutiérrez, María Paz “Fer”, Edgar K. Yera, Luís Mariano Gómez Pascual, Jotapé, Soraya “Sotriva”, Clara Serrano, y un largo etcétera.

Con algunos la relación fue un paso más allá, e intercambiábamos correos y mensajes al margen del blog.

A muchos de ellos les perdí la pista, bien porque abandonaron el mundo bloguero o debido a la triste desaparición de la plataforma Google Plus. Con unos pocos aún mantengo contacto, pues nos seguimos en otras redes sociales como Twitter o Facebook.

El cierre de Google Plus fue un duro golpe para muchos de nosotros. En mi caso particular, pasé de tener casi novecientos seguidores a quedarme con una treintena de incondicionales, que aún siguen dejándose caer por el blog. Eso, unido a los diversos paréntesis en mis publicaciones a los que he tenido que hacer frente en los últimos años, debido principalmente a problemas de salud, crisis personales y creativas, etc., ha mermado considerablemente las visitas a mi blog.

No obstante, a pesar de todas las vicisitudes a las que he tenido que hacer frente en estos siete años y medio de experiencia bloguera, no me arrepiento de haber tomado aquella decisión de crear mi propio espacio en Internet, allá por 2014. Gracias al blog he dado a conocer mis creaciones, he podido publicar tres libros de relatos, los cuales, a pesar de mis pobres intentos de promoción, han logrado venderse razonablemente bien; también he conocido y tratado con gente estupenda de espíritu afín al mío, y con algunas aún sigo manteniendo el contacto; he intercambiado experiencias con gentes de otros países y culturas, y hasta conseguí que la directora de una revista digital me fichase por un tiempo para su proyecto.

¿Qué nos deparará el futuro? Nadie lo sabe. Lo que si sé es que, siga o no con el blog, yo seguiré escribiendo, creando historias y personajes de la nada, volcando en mis escritos todo el absurdo, la crítica y el humor que llevo dentro, pues un escritor, o, en mi caso, alguien que escribe cosas, no deja nunca de escribir, tenga intención de publicar o no.

Gracias por estar ahí.




martes, 17 de abril de 2018

GRACIAS, ANA PALACIOS

Bonito collage obra de Ana Palacios. "Gracias, Ana", Fdo. El maestro..


Como bien dice ella misma en su escrito —que ampliaré más adelante—, Ana y yo nos conocimos a través del blog de un escritor que ambos solemos visitar con cierta asiduidad. En uno de los post de aquel blog, ambos dejamos sendos comentarios. Curiosamente, aquel post versaba sobre «ser un escritor fracasado». ¿Una indirecta, quizás, de mi viejo amigo el cosmos? Uhm. ; )
Entonces no nos conocíamos de nada, pero algo debió ver ella en mi comentario que, por lo que fuese, hizo que me siguiese la pista y acabase entrando en mi blog.
Según me hizo saber a través del primer comentario que me dejó, lo primero que leyó mío le gustó, lo que provocó que las visitas se fuesen sucediendo a lo largo de las siguientes semanas.
En justa correspondencia yo también visité su blog, leí una de sus piezas, me gustó lo que leí y le dejé un comentario. Aquel sencillo gesto mío fue recibido con una inmensa alegría por Ana, ya que, como ella misma me confesó, llevaba poco tiempo en el mundo de los blogs, apenas conocía a nadie, y de las pocas visitas que recibía celebraba con agradecido júbilo cualquier comentario que le dejasen, por muy breve que fuese.
Le confesé que yo conocía muy bien esa sensación, pues yo mismo lo viví en primera persona en mis comienzos. Le conté que en mis inicios apenas recibía tres o cuatro visitas cada vez que publicaba algo, y que los escasos comentarios que me dejaban eran celebrados por mí como gotas de agua en el desierto.
Con el paso de los días, y de manera muy natural, comenzamos a intercambiarnos correos. En esos correos ella se refería a mí como ¡Pedrooooooo!, y yo, siguiendo la broma, me refería a ella como ¡Vilmaaaaaaa! (benditos dibujos animados de Hanna-Barbera). Teniendo en cuenta los gritos que nos damos cada vez que nos escribimos, aún no sé cómo es que no nos hemos quedado sordos ninguno de los dos. Ni afónicos. Milagros de la naturaleza humana, supongo.
Al poco de conocernos, Ana me trasladó su intención de hacerse con mis libros. Yo la invité a que, antes de hacerlo, se leyese los adelantos gratuitos que tengo disponibles en mi blog —en el apartado MIS LIBROS— , ya que, al no conocerme aún ni conocer mi estilo, temía que las piezas contenidas en los mismos no fuesen acordes a sus gustos literarios. Ella, como gran dama que es, agradeció el gesto, e insistió en adquirir mis libros, a pesar de no estar familiarizada con mi forma de ver y entender el mundo y lo que en él sucede.
Una vez adquiridos mis libros, y siendo ella bloguera, le pedí a Ana, como hago siempre que un lector dispone de su propio blog, que una vez leídos me hiciese llegar una valoración o crítica, además de una foto, con vistas a hacerle el correspondiente post de agradecimiento con enlaces a su blog.
Ana aceptó encantada el reto, y, a pesar de que algunos de los cuentos incluidos en los libros no logró cumplir sus expectativas —si algo hemos de tener siempre muy presente como autores es que no vamos a gustar a todo el mundo, ni que todo lo que escribimos va a ser recibido de la misma manera—, mi querida Ana me hizo llegar esta emotiva carta que, con su permiso, reproduzco a continuación:

Amigo, Pedro.
Te conocí a través del blog de otra persona. Tu comentario me debió de gustar, porque sin saber la razón hice clic en tu nombre y me colé en tu “casa”.
Nada más entrar leí “El síndrome de sobreexposición a la realidad” y me gustó tanto que te dejé un comentario. No tardé en recibir respuesta, como era de esperar de un caballero como tú, aunque yo aún no lo sabía.
Tanto me gustó el síndrome de sobreexposición que decidí plagiarte. No lo conseguí, pero lo intenté ¡lo confieso! y hasta publiqué el plagio, eso sí, con tu autorización.
Desde entonces yo me dirijo a ti como Pedroooooooooooooo y tú me respondes como Vilmaaaaaaaaaaaaaaa! Y así comenzó nuestra “relación”.
Según dices, eres un hombre de talla grande. No te conozco, pero puedo decir que si el cuerpo lo tienes grande, el corazón lo tienes inmenso.
Me fuiste guiando hacia las comunidades de G+, cuando acababa de aterrizar en las redes y andaba más perdida que en un desierto sin brújula, y hasta me enseñaste cómo conseguir hacer los guiones largos en los diálogos. Puede parecer una tontería, pero a mí estos gestos de generosidad me llegan directos al corazón.
Bueno, de ti como escritor no puedo opinar porque sería como si un párvulo pretendiera valorar a un maestro. No resultaría políticamente correcto. Disculpadme por nombrar la política en estos momentos, ya lo dejo. Ja.
Desde el primer relato que leí, ya vi que eras todo un seductor, porque empecé a leer y no podía parar. Tienes un humor típico de los seres dotados de inteligencia, no un humor macarra ni facilón, es... ¡es un humor que me encanta!
He tardado en hacer la valoración porque considero que no estoy preparada; he visto y leído algunas magníficas de tus lectores. Pero bueno, dicen que “de todo ha de haber en la viña del señor”, y un acto de humildad tampoco viene mal.
Pedro, junto a estas humildes líneas te envío dos composiciones de fotos. Sé que eres un maestro también en estas cosas y yo una aprendiz que acaba de empezar. Pero he hecho lo que he podido, con mucho cariño e ilusión, y estoy segura que valorarás más la buena intención que los resultados.
Gracias por estar ahí.
Un abrazote,

Ana/Vilma



Lo confieso, que alguien hable de mí con tanto cariño y afecto hace que me enternezca casi tanto como una rebanada de pan Bimbo (¡toma publicidad encubierta!).
Buscando por Internet frases relativas a la amistad, encontré estas dos:

«Un amigo es la persona que nos muestra el rumbo y recorre con nosotros una parte del camino»

«La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad»

No quisiera cerrar este post sin recordaros que a Ana Palacios la podéis encontrar en su blog CUENTA CONMIGO. Os aseguro que, si decidís hacerle una visita, os lo va a agradecer un montón. Y si además le dejáis un comentario, os digo desde ya que la vais a hacer muy feliz.
Ana es una buena anfitriona; amable, cariñosa y cercana. Posee una educación exquisita, escribe con gusto y en sus letras demuestra una manifiesta preocupación por temas de calado social. Ama a los animales, de los que dice que los seres humanos nos preocupamos menos de lo que debiéramos. También ha escrito dos libros: Más allá de las palabras y Las vivencias de Sol y Luna (dos gatos adoptados).
Su dirección web es esta:


No hace falta que le digáis que vais de mi parte, ya que Ana os va a atender igual de bien vayáis de parte de quien vayáis. Porque Ana es, ante todo, una gran dama. Me considero afortunado de poder contarla entre mis lectoras y amigas.
Gracias, Ana.

¡Vilmaaaaaaaaaa! ¡¡¡Yabadabadouuuuuuu!!!

Os presento formalmente a Sol y Luna. Ambas son las protagonistas
de uno de los dos libros escritos por Ana Palacios.