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miércoles, 3 de junio de 2026

ADELANTO GRATUITO DE "DOS CHIFLADOS AL CUADRADO"

Ejemplares físicos de mi nueva novela

Lo primero: he cambiado la cabecera del blog. Aprovechando la inclusión de mi nuevo libro a mi producción literaria, he aprovechado para modificar tanto el collage como la tipografía.

Lo segundo: ayer me llegaron a casa los ejemplares físicos que pedí de mi último libro, mi nueva novela Dos chiflados al cuadrado.

A propósito de este envío, he de advertir a todos mis lectores que, por desgracia, ya no podré satisfacer la demanda de libros físicos dedicados y autografiados de mi puño y letra, debido a que Amazon ha cambiado la política con respecto a los ejemplares de autor.

Por lo que sé, la nueva política de envíos sólo afecta a los autores residentes en Canarias.

Os explico.

Hasta ahora, cada vez que un autor autoeditaba en formato físico a través de la plataforma de autopublicación de Amazon, se le brindaba la oportunidad de adquirir ejemplares físicos a precio de coste, a fin de que el autor pudiese revenderlos sin que eso le generase pérdidas. Esto ya no es posible. Al menos para los autores residentes en Canarias. Si deseas adquirir ejemplares físicos de tu libro, has de pagarlos al precio que hayas puesto de venta al público. Es decir, que yo he tenido que pagar mis libros al mismo precio que un comprador cualquiera, más gastos de envío, a fin de tener un ejemplar físico de mi propio libro. ¿Qué os parece?

La causas para esta nueva política de envíos se hallan en el incremento de los costes de transporte por culpa de la guerra. Es decir, que en este mundo globalizado en el que vivimos de un tiempo a esta parte, la guerra “la pagamos entre todos”; menos las grandes fortunas, claro, que no sólo no pagan sino que se benefician de ella. En fin, lo de siempre. Los ricos cada vez más ricos y los pobres... a joderse.

Imagen: interior del libro en la versión en papel.

Como podéis comprobar, he vuelto a utilizar la misma tipografía, tamaño de letra e interlineado que en mi anterior novela.


Lo tercero: el otro motivo de este post es anunciar la disponibilidad de un adelanto gratuito de algunas páginas de mi nuevo libro. Así podréis haceros una idea aproximada del estilo, la tipografía, el interlineado, etc.

Podéis acceder al mismo haciendo click aquí.

También dispondréis de un enlace permanente en la sección MIS LIBROS del blog, en la barra habilitada justo debajo de la cabecera.


Por mi parte, nada más. Bueno, sí. Viendo cómo va el mundo, y estando en manos de quienes estamos, hoy el arte se hace más necesario. Desde este humilde rincón, hoy más que nunca reivindico el arte como el último bastión frente a la barbarie. Amén.

 



jueves, 5 de febrero de 2026

EL DESTINO TAMBIÉN JUEGA

Foto con un muestrario de apuntes y borradores de mi autoría

 

La vida me ha enseñado que por mucho que planees algo, y que orientes todos tus esfuerzos en aras a lograr tu objetivo, nada de eso prevalecerá cuando el destino decida entrar en escena. Esto viene a cuento por lo que me ha ocurrido con el último proyecto que tengo entre manos.

A finales de marzo de 2025, tras dos años de ausencia y sin escribir nada en todo ese tiempo, regresé a mi actividad bloguera. Al mismo tiempo comencé a garabatear en una libreta mis primeras ideas para una nueva novela.

Todo marchaba a buen ritmo; tenía la historia más o menos definida en mi cabeza, disponía de bastante material acumulado de un borrador anterior y las nuevas ideas fluían con relativa facilidad. En resumen, todo me hacía suponer que cumpliría sin problemas el plazo que me había marcado al inicio del proyecto.

Sin embargo, uno nunca debe dar nada por hecho. Eso es algo que aprendes a medida que vas cumpliendo años. Cuando creía que hacia finales de septiembre tendría mi libro totalmente acabado, vino el azar y jugó sus cartas a mis espaldas.

Sobre la segunda semana de septiembre me vi obligado a acometer la compra de un par de muebles para mis libros. Los que tenía se me habían quedado pequeños y obsoletos, pues las baldas donde reposaban los libros se habían ido doblando debido al sobrepeso que se habían visto obligadas a soportar durante años, hasta el punto de que una de ellas llegó a venirse abajo, literalmente, al arrancar de cuajo los enganches situados a ambos lados del mueble.

Aquel incidente me hizo ver algo que resultaba evidente: tras tantos años acumulando libros, libretas y cuadernos y viejas agendas con toda clase de apuntes y anotaciones, aquello amenazaba con echarme a mí de mi propia casa, y acabar yo durmiendo en el rellano de la escalera. Debía hacer una criba y desembarazarme de algunas cosas. Así que me puse a ello. Conseguí llenar un par de bolsas de plástico con libros que ya no quería y los regalé.

Hecho esto, urgía hacer lo mismo con todo el material acumulado en cuadernos, libretas y cualquier trozo de papel que tuviese a mano en el momento de venirme alguna idea o concepto. Como ya he confesado en alguna que otra ocasión, desde que empecé a escribir en serio tengo por costumbre anotar cualquier chorrada que juzgue interesante en el primer trozo de papel que tenga a mano, a fin de no olvidarla y trabajarla más adelante. Esta costumbre la adquirí a raíz del consejo que una antigua profesora de lengua que tuve me brindó siendo un imberbe: “Más vale un lápiz corto que una memoria larga”.

Teniendo en cuenta que llevo escribiendo y discurriendo tonterías desde los quince años más o menos, imaginad la cantidad de hojas que habré emborronado a lo largo de mi vida. Y encima, como soy muy poco dado a tirar nada, al menos hasta que no lo veo publicado o pasado a limpio en algún archivo de texto, la cosa ha ido creciendo de manera alarmante. Así que me puse manos a la obra. Fui leyendo una a una todas aquellas anotaciones y las iba pasando a limpio en diferentes archivos de texto, según su naturaleza.

Todo iba bien, hasta que en una de estas me topé con una historia que escribí hace la friolera de catorce años y que, desde entonces, había permanecido guardada en un estante. Dicha obra, que tiene una historia bastante curiosa detrás y que algún día desvelaré, apenas llegaba a los cuarenta y cinco folios. Aún así, la historia estaba completa, es decir, que tenía un principio, un desarrollo y un final.

Al principio la leí con curiosidad, luego, con renovado interés, y, al final, me quedé totalmente enamorado de la historia y los personajes. La cosa es que, según iban pasando los días, una nueva idea o giro argumental venía a mí, como un banco de peces acude de manera instintiva hacia el plancton. Eso me hizo disponer de una libreta en exclusiva para esta historia, donde iba anotando cada idea o línea de diálogo que se me iba ocurriendo, hasta acabar recomponiendo la historia por completo y ampliándola hasta casi el doble del borrador original.

Hacia finales de diciembre del año pasado ya tenía la historia prácticamente acabada, y albergaba la intención de tenerla lista para mediados de enero. Pero, una vez más, el destino volvió a jugar sus cartas, y todos mis planes se vinieron abajo por culpa de un inoportuno, a la par que doloroso, ataque de gota, que me ha mantenido prácticamente inmovilizado durante todo el mes de enero, sin acceso al ordenador.

Desde hace unos días he reanudado las tareas de corrección, a fin de tener esta nueva novela lista para su publicación más pronto que tarde... siempre y cuando el destino no vuelva a conspirar en mi contra.

Crucemos los dedos.



jueves, 20 de octubre de 2022

FUMATA BLANCA: ¡HABEMUS NOVELA!

 

Al fin puedo anunciarlo: ¡habemus papa!

Esto... er... perdón. Se me ha ido la olla.

Mejor empiezo de nuevo.

Allá va.

Al fin puedo anunciarlo: ¡habemus novela!

Así es, amigas y amigos, mi primera novela, mi cuarto libro como autor autoeditado, ya está disponible en las plataformas Amazon, tanto en formato papel como en digital.

Y para presentarlo al gran público, incluso al pequeño público, e, incluso, al público minúsculo —es decir, lectores de menos de 35 cm de altura—, he pensado que una buena manera de promocionar el lanzamiento sería a través de una especie de conversación entre mi blog y yo.

Al menos será una presentación original pues, que yo sepa, no creo que se haya hecho algo parecido con anterioridad.

Así pues, allá va la presentación oficial y oficiosa de mi nuevo artefacto literario.


Hola, blog.

—¿Qué te cuentas?

Pues mira, precisamente hoy sale a la venta mi nuevo libro.

—¿Ah, sí?

Sí.

—Uhm, vaya. Enhorabuena, chaval.

Gracias, blog.

—Ha costado, ¿eh?

Pues sí. Ha sido un proceso largo y repleto de obstáculos. Pero, viendo el resultado final, no tengo duda alguna de que ha valido la pena.

—Imagino. Y oye, ya que estamos en el tema, ¿de qué se trata?, ¿de una nueva recopilación de cuentos cortos y relatos?

No.

—¿Ah, no? Uhm. ¿Un libro de poemas, quizás?

Tampoco.

—¿Un manual de instrucciones acerca de cómo rascarse los sobacos en plan Bukowski mientras comes porquerías y te tragas la temporada completa de una de esas series de televisión que devoras últimamente?

Nop.

—¿Un libro de recortes con fotos tuyas en pelotas?

¿Qué? ¡No! ¿Estás de coña?

—Vaya, me tienes intrigado. ¿De qué se trata, pues?

De mi primera novela.

—¿Tú has escrito una novela?

Así es.

—Vaya. Eso son palabras mayores. ¿De verdad has escrito una novela?

Pues sí.

—¿Y cómo la has titulado?

Un rockero de andar por casa.

—¿Y de qué va?

¿En serio quieres saberlo?

—¡Pues claro, tío! Tú me conoces mejor que nadie, y sabes que no soy de preguntar por preguntar. No soy un bienqueda. Bastantes de ésos hay por esos mundos de Jobs. Si pregunto algo es porque tengo interés en conocer la respuesta.

Pues va de un tipo de mediana edad, británico, amante del rock de los 60 y 70. De hecho, vivió con tal intensidad la década de los setenta que quiso retener su esencia hasta el fin de sus días. Para ello no se le ocurre otra cosa que encerrarse en su casa y no volver a salir de ella nunca más. Eso ocurrió el 31 de diciembre de 1979. La novela arranca en pleno siglo XXI. Han pasado treinta y tantos años, y nuestro protagonista aún no ha pisado la calle desde aquel lejano 1979. Y entonces, un día, una visita inesperada entra en su vida dispuesto a ponerlo todo patas arriba.

—Uhm.

Sé sincero. Con esas pinceladas, ¿tienes interés en conocer el resto de la historia?

—Pues sí, la verdad.

Me alegro.

—¿Puedo hacerte algunas preguntas con respecto a la novela?

Sí, claro.

—¿Hay humor en ella?

Sí. Aunque de un tipo muy diferente al desplegado en mis libros anteriores. No tan absurdo ni tan surrealista.

—¿Qué clase de humor?

Más británico. Irónico, sarcástico, flemático. Y con mucha crítica social.

—¿Y qué más podré encontrar en tu novela?

Pasión por la música. Sobre todo por el rock clásico de los setenta, ya sabes, Deep Purple, Jethro Tull, Rory Gallagher, Yes, Led Zeppelin, Rolling Stones, Thin Lizzy, James Gang, Cactus, The Allman Brothers Band, etc.

—Pero, ¿y qué pasa con aquellos o aquellas a los que no nos gusta la música rock? ¿Nos aburriremos como ostras?

Confío en que no. Además de la música en mi novela trato de muchos otros temas. Para que te hagas una idea, la música en mi libro es como la banda sonora de una película, suena de fondo, para realzar o enfatizar una determinada atmósfera, o incluso para poner en contexto al lector ante una situación determinada, pero no resulta invasiva, ni acaparadora. O eso espero. Déjame ponerte un ejemplo práctico. Yo no tengo ni idea de medicina, ¿vale? Y aún menos de ginecología. Sin embargo, el año pasado me leí un libro escrito por Adam Kay, un médico residente londinense de ginecología que, a través de las páginas de su libro, va desgranando las virtudes y miserias del servicio de sanidad público británico. Y lo hace de una manera cercana, con un lenguaje sencillo, que consigue captar la atención tanto del profesional como del profano, haciendo uso de esa ironía y esa manera tan británica de sacarle punta a todo. Como dije al principio, yo no soy médico, sin embargo, a pesar de aparecer en él numerosos casos prácticos y términos clínicos o médicos, en ningún momento me aburrió o me sacó del libro, al contrario, me enganchó desde el principio y no lo abandoné hasta acabarlo. Y lo disfruté muchísimo.

—Antes decías que, además de la música rock, en tu novela tratas de muchos otros temas. ¿Qué temas exactamente?

Amor, amistad, literatura, crítica social, reflexiones, dudas existenciales, reconciliación con el pasado...

—Vale. Ahora hablemos de temas más prácticos. ¿Qué precio tiene el libro?

El libro en papel lo he puesto a 11 euros. Y la versión digital tiene un precio de 3,15 euros. A mi modo de ver son precios bastante asequibles, teniendo en cuenta los costes de producción. Además, todos mis libros están suscritos al plan Kindle Unlimited, por lo que son susceptibles de entrar en campañas y promociones realizadas por Amazon con independencia del autor, de modo que en momentos puntuales su precio podría variar, e incluso salir gratis, para los afiliados a este sistema de lectura.

—Oye, pues me has convencido. Me han entrado ganas de leer tu novela. Resérvame un ejemplar.

¿En serio? Vale. Hecho. ¿Lo quieres en papel o en digital?

—No tengo manos, Pedro.

Huy, perdona. Fallo mío. Digital entonces.

—Sí. Digital.

Hecho. Ya me dirás qué tal. ¿Quieres que te lo dedique?

—No. Lo que quiero es que me dejes unos días para leer con calma y disfrutar de la lectura. Vamos, si a usted le parece bien, señor autor.

Por supuesto. A tus pies, blog.

—Tampoco tengo pies, Pedro.

Ah, claro. Pues permíteme postrarme a tus códigos y algoritmos. ¿Te parece bien?

—Desaparece, anda, desaparece. Y déjame leer tranquilo.


Pues eso, que ya tengo novela nueva en el mercado. Ojalá consiga una recepción igual de entusiasta a la que han cosechado mis otros libros. O mejor. Total, por pedir que no quede.

Os dejo el enlace a la web de Amazon pinchando aquí.


La próxima semana ampliaré detalles en torno a este nuevo artefacto literario, además de colgar un adelanto gratuito con algunas páginas de muestra, para quien desee hacerse una idea del contenido.

Hasta entonces, recibid un afectuoso abrazo.