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miércoles, 14 de octubre de 2026

NUEVA PROGRAMACIÓN TELEVISIVA OTOÑO 2026

 



Como cada año, las cadenas de televisión llevan tiempo trabajando en la programación que regirá su parrilla televisiva en los próximos meses.

A propósito, como dato anecdótico, ¿sabéis porqué se le llama “parrilla televisiva”? Muy sencillo: porque a los telespectadores nos tienen “fritos” con tantos programas, series y anuncios de mierda.

Cabe matizar que todos los programas que listaremos a continuación pertenecen a canales de la TDT en abierto, es decir, destinados a toda esa gente, entre la que me cuento, que considera un gasto inútil suscribirse a una plataforma de pago para que en esa plataforma de pago acabes pagando para que te pongan programas, series y anuncios de mierda.  Si de tragar mierda se trata, al menos que sea gratis, ¿no?


PROGRAMACIÓN OTOÑAL 2026


AL COJO VIVO

Programa centrado en el análisis y el debate político, ese sucio juego donde siempre acaban llevándoselo calentito unos pocos a costa del trabajo y el esfuerzo de la mayoría.

Al presentador —tamaño XXXXXL— no le quedan nada bien las chaquetas —me refiero, literalmente, a la prenda de vestir—, pues durante la emisión del programa amenaza con vérsele las costuras —y ahora sí que no me refiero a la prenda de vestir—.

El presentador tamaño XXXXXL se suele acompañar de una serie de colaboradores de distinto signo político, a los que basta con que abran la boca para que se les note a la legua de qué pie ideológico cojean, de ahí el nombre del programa: Al cojo vivo.


TODO ÉL ES MENTIRA

Un programa donde se analizan noticias falsas, los “clickbait” y bulos que inundan las páginas de actualidad.

Presentado y conducido por Evaristo Nomejodas, famoso por haberse dado a conocer en el mundo de la televisión como un auténtico capullo, ensañándose en ocasiones de forma sádica y excesivamente cruel con gente anónima e indefensa, y que de un tiempo a esta parte vive una especie de blanqueamiento de su imagen haciéndose el guay, el simpático, el enrollao, y hasta el chistoso.

Según cuenta él mismo en uno de sus libros autobiográficos, de pequeño sufrió acoso y bulling. Se ve que no aprendió nada de la experiencia, pues de mayor se comportó exactamente igual o peor que los capullos que le machacaban de niño. Puto imbécil.


EL BOCHORNO DIARIO DE JORGE

Programa de entretenimiento en el que a gente anónima se le brinda la oportunidad de hacer público asuntos que perfectamente se pueden tratar en privado, pero que mola más ir a la tele y contarlo, buscando esos 15 minutos de fama que ya profetizase el fatiga de Andy Warhol en una exposición de su ¿obra? que tuvo lugar en Estocolmo en 1968.

El presentador, en otros tiempos azote de famosos, se ha hecho tantas operaciones estéticas y su rostro se ha desfigurado de tal modo que me recuerda horrores a los extraterrestres de la serie ochentera “V”. Temo que en cualquier momento se tire de la cara dejando al descubierto el rostro de un lagarto extraterrestre. Eso sí, un lagarto extraterrestre gay, que también existen, y no tiene nada de malo.


FIRST DATES (PRIMERAS CITAS)

Un programa para emparejar a personas de todos los sexos que existen actualmente, unos catorce más o menos, y subiendo, y donde tiene cabida todo tipo de gente excepto la gente normal.

De vez en cuando ocurren cosas curiosas en ese programa, como tías que se autodenominan la hostia de feministas y autosuficientes y que se acaban mosqueando con su cita porque éstos se niegan a pagarles la cena. Feminismo a la carta, creo que se llama eso.


SIESTA

Un programa de cotilleos que se emite únicamente los fines de semana —gracias a Dios—, en el que suele colaborar gente que es famosa por haberse casado-arrejuntado-divorciado-separado-follado-enrollado-peleado-enemistado-enfrentado a/con/contra otra gente que también es famosa y que casi nadie sabe exactamente porqué son famosas, y cuyas gilipolleces a mí me la traen al pairo.

Como su mismo nombre indica, es un programa ideal para echarse una siesta mientras estos anormales se tiran mierda los unos a los otros.


LO DEL ÉVOLA

Un programa donde dan cabida a etarras chachi piruli, independentistas chachi piruli, expresidiarios chachi piruli, fiscales generales condenados en firme por prevaricación chachi piruli, cantantes de rock que no cantan un carajo y que hablan de su “legado artístico” sin haber compuesto una canción en su vida y que coleccionan guitarras sin tan siquiera saber tocar una nota chachi piruli, y... pues eso. Vamos, lo mejor de cada casa.


Y TÚ MÁS PLUS

Programa de debate político donde unos contertulios de derechas y otros contertulios de izquierdas se tirarán mierda los unos a los otros en una espiral de “y tú más”, sin que ningún bando admita o reconozca errores de su bancada. Más o menos lo mismo que ocurre en nuestro Parlamento pero sin las gilipolleces de Gabriel Rufián, ese gran “hombre de estado” que aspira a cargarse precisamente el estado del que cobra religiosamente un pastón mensualmente. Spain is different, sin duda.


EL SINREMEDIO

Programa presentado por el Gran Missouri, un tipo que siente como alguien de izquierdas, piensa como alguien de izquierdas, habla como alguien de izquierdas, pontifica como alguien de izquierdas, pero vive como alguien de derechas. Curioso personaje, desde luego. Y no es el único, aviso. La hipocresía es moneda de cambio frecuente en este sindiós en el que llevamos instalados desde hace demasiado tiempo.


GALA DE LOS PREMIOS OLLA (A PRESIÓN)

Soporífera ceremonia de intercambio de premios, y alguna que otra puñalada trapera, entre la gente del cine patrio. Por supuesto, la gran mayoría se consideran de izquierdas, aunque viven como gente de derechas. Ya he dicho que el Gran Missouri no es el único. Eso sí, para aliviar sus conciencias burguesas cada año se esfuerzan en reivindicar alguna causa noble, igualito a como hacen los grandes magnates estadounidenses con sus galas benéficas de 50.000 pavos el cubierto. Así pueden dormir como bebés.


EL HORMIGUERO, LA REVUELTA, CARA AL SHOW, AL CIELO CON ELLA, EL PERRO ANDALUZ, LA ROCA, MALAS LENGUAS, CODIGO 10, ETC.

Los he sufrido todos al menos una vez y, antes de repetir, prefiero mil veces ver por trigesimocuarta vez un episodio cualquiera de Friends o de Big Bang Theory. Incluso uno de los Simpson con sus acostumbrados cortes de publicidad cada ocho minutos.


PUBLICIDAD

Y ya que hablamos de publicidad, seguiremos fusilando tus pelis y series favoritas cortando la emisión cada ocho minutos para emitir catorce minutos de anuncios. Y nada de quejas, ¿eh?, que esto es un negocio, y los negocios se montan para ganar pasta. ¿Estamos?


OTROS PROGRAMAS

Los desinformativos seguirán desinformando como hasta ahora.

Las tertulias deportivas seguirán estando copadas por hooligans de diferentes equipos de fútbol haciéndose pasar por periodistas deportivos, y exfutbolistas y exentrenadores con currículums de pena opinando de todo sin tener ni puta idea de nada.

Los programas de previsión metereológica seguirán jugando a ser Nostradamus sin acertar ni una. Vamos, como el Nostradamus original.

¿Y la cultura, pa' cuando? Ni está ni se la espera.


En definitiva, que los sufridos espectadores seguiremos friéndonos como chuletones argentinos en la parrilla televisiva.

Haciendo mías las palabras del gran Groucho Marx, casi mejor apagar la tele y leerse un libro.


Hasta el miércoles que viene.




miércoles, 2 de septiembre de 2026

AL FIN GANÉ MI PRIMER CONCURSO LITERARIO

Con ustedes, la viva imagen de la honestidad: Ana Rosa (AR)

 

Tras un más que inmerecido descanso, vuelvo a la actividad. Y lo hago anunciando algo que llevaba años anhelando poder gritar a los cuatro vientos: ¡al fin he ganado mi primer concurso literario!

Pero, antes de proseguir, me vais a permitir un inciso.

En mis comienzos como aspirante a escritor me presenté a varios concursos literarios. Pero nunca gané nada. Ni tan siquiera logré un segundo premio, ni una mención especial o un accésit. Nada.

Así que un día, hastiado y decepcionado, me dije a mí mismo que no merecía la pena presentarse a ningún concurso más. Sobre todo a aquellos en los que el ganador ya estaba decidido de antemano, antes incluso de convocarse. Era una absoluta pérdida de tiempo, energía y dinero, y no andaba yo muy sobrado de ninguna de las tres cosas. Ni entonces ni ahora.

Así que durante más de una década me olvidé de los concursos, y concentré todos mis esfuerzos en escribir y publicar en mi blog, y en revistas literarias como Moon Magazine. También aproveché el tiempo para lanzar varios libros al mercado. Pero, por más empeño que ponía en ello, la cosa no acababa de funcionar como ambicionaba, ni como íntimamente creía merecer —todos los que escribimos creemos merecer mejor suerte con lo que hacemos. Y quien diga lo contrario, miente. O se miente a sí mismo, que no sé qué es peor—.

Ya me había olvidado de los concursos literarios, hasta que hace apenas unas semanas me llegó a mi correo el siguiente mail:


«¡Enhorabuena!

Nos complace comunicarle que nuestro jurado, compuesto por diversas personalidades del mundo de la cultura y las artes, además de un tío que no tiene ni puta idea de cultura ni de arte pero es el que pone la pasta, ha decidido por unanimidad, siguiendo el sabio consejo del que pone la pasta aunque no sepa un carajo de cultura ni de arte, que su novela haya resultado ganadora de nuestro prestigioso concurso literario Satélite en la edición de este año.

Las razones para su elección han sido muchas y muy variadas. A continuación le ampliamos algunas de ellas:

—Usted luce bien en las fotos. No es ni feo ni guapo, sino una extraña mezcla de ambas cosas, como el Carlos Sobera.

—Usted tiene una edad intermedia, ni demasiado joven ni demasiado mayor. Y eso mola cantidubi.

—En una de las fotos que ha subido a las redes sociales se le ve sosteniendo una pluma estilográfica, y eso quiere decir que usted sabe escribir. Ni se imagina la de libros que hemos premiado en el pasado de tipos que no sabían escribir. Lo bueno es que los libros de esos zoquetes que no saben escribir los acaban comprando gente que tampoco sabe leer, así que... la cuadratura del círculo.

—Ha publicado varios libros, aunque no haya vendido un carajo. No obstante, el mero hecho de haberlos escrito y publicado ya indica que usted tiene cosas que decir, y eso, unido a la foto con la estilográfica que mencionábamos en el punto anterior, refuerza nuestra opinión de que en su caso no se trata de un advenedizo tipo Mar Flores o la Preysler, y que no será necesario contratar los servicios de un negro literario para que escriba los libros por usted, aunque sea su nombre y su careto el que se muestre en la portada. Eso que nos ahorramos.

—Y ya no hay más razones. Ni falta que hace. Si el tipo que pone la pasta dice que p'alante, pues p'alante vamos. El dinero manda, amigo.

Para ser totalmente sinceros con usted, le confesamos que no hemos leído su manuscrito. No tenemos tiempo. Hoy día casi nadie tiene tiempo para leer. Ni siquiera wasaps. Por algo inventó Dios los mensajes de voz. Así que ya sabe: hoy casi nadie lee. Ni siquiera el tío que pone la pasta. Precisamente ese tío menos que nadie. Bastante tiene con pasarse la mayor parte del día ideando maneras de ganar más pasta de la que ya tiene, y que no podrá gastar ni en cien vidas que viviese. ¿Acaso existe alguna ley que ponga límites a la avaricia? Debería haberla, pues eso haría de éste un mundo mucho mejor, con menos desigualdades. Pero como no la hay: ajo y agua.

Leyendo lo anterior bien podría llegar a preguntarse, ¿y porqué se empeña esta gente en crear y fomentar un premio literario si nadie lee ni compra libros? Muy sencillo: porque da prestigio. Es una forma de ganarnos el respeto y la admiración de las masas. La gente es así de simple. Y lo es precisamente porque no leen. Y gracias a eso nos ganamos muy bien la vida, no se crea. De hecho, nos va mucho mejor así, que la peña no lee, a que si la gente le diese por leer. Eso se lo aseguro.


Por cierto, ya le hemos concertado siete entrevistas con diferentes medios de nuestro grupo mediático: el Grupo Pausa.

Pero antes, ponemos en su conocimiento que nuestro equipo de marketing ya está trabajando en encontrarle una imagen distintiva. Tiene que ser algo exclusivo, único e indistinguible, a fin de destacar entre el mar de mediocridad que nos rodea a diario. Para ello, nos vemos en la obligación de advertirle de los estereotipos que no podremos utilizar para fabricar su “imagen de marca”, porque ya están cogidos. A saber:


—La boina de rústico y el espíritu guerracivilista son marca registrada de David Uclés. Así que nada de boinas ni de sacar a colación en cada entrevista que le hagan lo malos malísimos que fueron los unos y lo buenos buenísimos que fueron los otros durante la Guerra Civil Española.

—El peinado imposible y el bronceado exagerado pertenecen a Sonsoles Ónega.

—La larga melena entrecana, sombra de ojos tipo oso panda y el hacer apología de la ignorancia supina son propiedad exclusiva de Mario Vaquerizo.

—La barba de tres días y la pose de cuñado engreído y petulante que opina de todo sin saber de nada (tipo Gonzalo Miró) son exclusivas de Juan Del Val. Y de Gonzalo Miró. Entre nosotros, deseando estamos que Gonzalito escriba un libro (o que se lo escriban, lo mismo da), para premiarlo como se merece.

—El hacerse pasar por una autora femenina cuando, en realidad, detrás se ocultan tres tíos con barba y bigote es exclusivo de Carmen Mola que, dicho sea de paso, no mola nada. Apesta a estafa.

—La cara de oler constantemente a mierda alrededor y la soberbia de quien se cree por encima del Bien y del Mal por ser hija y nieta de quien es son marca registrada de Alejandra Rubio (que aquí, entre nosotros, ya le podemos adelantar que será la futura Premio Planeta de un año de éstos. Aún nos falta por decidir si se lo damos a la madre o a la hija. Total, ninguna de las dos sabe escribir. Pero eso al tío que pone la pasta le da igual. Tampoco él sabe leer. Ni falta que le hace. Mientras tenga pasta para parar un tren, todo se la suda).

—La cara de cemento armado tras haber sido denunciada por firmar un libro que no había escrito, donde, para más inri se incluían plagios a otros autores, y esgrimir en su defensa excusas tan peregrinas como que “los plagios se debían a un error informático”, obligando a que la editorial retirase más de 50.000 ejemplares de las librerías y, a pesar de ello, seguir pontificando en tu programa de televisión sobre honestidad, verdad, sinceridad, honradez, probidad, veracidad, rectitud moral e integridad, pertenecen a Ana Rosa Quintana. Menuda jeta.

En fin, Sr. Curbelo, le damos nuestra más sincera enhorabuena por su premio y le invitamos a que se ponga en contacto con nosotros para recoger su premio y su cheque.


Al leer el último párrafo lo vi todo claro. Se habían equivocado de persona. No me habían premiado a mí, sino a un tal Curbelo. Alguien debió escribir mal el nombre del ganador y se dirigieron a mí por error. Así que les escribí para advertirles del error y, tras aclararlo con la organización, quedé descartado y me volvieron a ignorar como hasta ahora. Vuelta a la normalidad.

Ya me extrañaba a mí. ¿Cómo iba a ganar yo un concurso literario al que ni siquiera me había presentado?

Eso no es posible.

¿Verdad que no?

¿O sí?

 

miércoles, 22 de abril de 2020

NOTAS DESDE EL CONFINAMIENTO 2

Woody Allen en "Bananas". Os advierto que la barba es falsa; como las promesas de chichinabo de muchos de esos "vendehumos profesionales" que cada cierto tiempo se alzan como "la voz del Pueblo".

 
Saludos desde el confinamiento.
Acabo de leer en prensa que las autoridades competentes —y también las incompetentes. Todo sea por no discriminar y favorecer la integración, sea cual sea tu nivel de incompetencia— han decidido devolver un gran contingente de tests de coronavirus defectuosos y solicitar el reembolso de la pasta al proveedor. Me pregunto dónde coño comprará esta gente el material sanitario, ¿en Ali Express?

Continúan los bulos en Internet. El gobierno se queja de que los bulos tienen un claro objetivo de desgaste. «Pero mira que son gilipollas estos tíos de la oposición. Con la que está cayendo y estos capullos gastando dinero sin tino en campañas de desprestigio contra nuestra gestión al frente del gobierno. No necesitamos que nadie nos eche mierda encima. Ya nos valemos por nosotros mismos para mostrar a la opinión pública nuestra incompetencia».

Malas noticias para los optimistas irredentos. Aquellos que auguraban que una vez que superemos el virus nuestra sociedad será muy diferente a como la conocíamos, más generosa, más solidaria, más happy, más guay del Paraguay, con todo el mundo llevándose chachi y ayudando al prójimo y dándose besos y abrazos por la calle y cantando bajo la lluvia y tal; la verdad, me fastidia ser yo quien os chafe la fiesta, pero, por mi experiencia, la Humanidad no habrá aprendido una mierda cuando todo esto acabe. ¿Queréis pruebas de lo que digo? Poned la tele a cualquier hora del día. Sé lo mucho que duele vernos reflejados en el cruel espejo de la triste realidad, pero es lo que hay. Cuando todo esto acabe seguiremos gritándonos gilipolleces unos a otros, pisándonos mientras hablamos, defendiéndonos de nuestras mutuas acusaciones con el típico ataque infantil del «y tú más», señalando la paja en el ojo ajeno al tiempo que nos negamos a ver la viga en el propio. Y esto no sólo pasará entre pseudoperiodistas de chichinabo que abren hilos de investigación para saber cosas tan súper importantes y trascendentales como quién se acuesta con quién o quién no se lleva con fulano o mengano o quién ha cortado con quién. Al acabar el confinamiento y volver a nuestras rutinas seguirán llevando a la tele invitados de mierda sin nada interesante que decir ni aportar, salvo contar gilipolleces y perpetuar que la rueda de la imbecilidad siga girando.
Y todavía hay quien piensa que cuando todo esto pase seremos mejores personas. Criaturillas. Cómo os envidio, carajo.

La gente sigue aplaudiendo a los sanitarios cada tarde a las 20:00 horas. En Canarias lo hacemos a las 19:00 horas, ya que aquí todo lo hacemos una hora antes que en península; hasta nos adelantamos una hora para elegir a qué políticos queremos para que nos sigan mintiendo y sangrando a impuestos otros cuatro añitos.
Curioso lo de los aplausos. Muchos de los que aplauden son los mismos que denuncian y presionan a sanitarios que viven en sus mismos edificios para que se larguen cuanto antes y «no contagien al resto». Me pregunto a quién coño van a acudir esta gente cuando caigan enfermos. También me pregunto si no hay vacuna contra la mezquindad. Ése sí que es un virus dañino de cojones.

El Banco de España calcula que la economía caerá este año hasta un 13% y aleja una recuperación rápida. Obviamente, esto sólo afectará a «los de abajo». Los otros, «los de arriba», incluso ganarán más que antes de la crisis. Como siempre. Ah, y para aquellos que aún dudan de que el Sistema funciona: los que antes criticaban a la casta, ahora pertenecen de pleno derecho a ella. Son sólo unos pocos, es cierto, pero es que siempre ha sido así. El quítate-tú-para-ponerme-yo se lleva practicando desde que el mundo es mundo. Si queréis saber más acerca de esta arraigada estirpe de vendehumos profesionales que llevan viviendo entre nosotros desde el principio de los tiempos, os recomiendo que le echéis un vistazo a la película Bananas de Woody Allen. En apenas hora y media aprenderéis más del comportamiento humano y su influencia en la Historia que leyendo mil libros de Psicología, Antropología e Historia. Y encima os echaréis unas risas. Además, no conviene olvidar que la peli comienza con «el tradicional asalto a la Embajada de los Estados Unidos en la República de San Marcos». Con un inicio así, ¿quién puede resistirse? Yo no, desde luego.

En fin, esto ha sido todo por hoy. Confío en que toda esta mierda pase pronto —y no sólo me refiero al Covid19—.