Hoy
os hablaré de Jotapé.
¿Y
quién es Jotapé? Pues Jotapé es un blogger la mar de salado —odia
el dulce, ¿sabéis? Es de esa clase de personas que prefiere un buen
bocata de calamares a una tarta de chocolate. En fin, cada loco con
su tema—.
A
Jotapé podéis encontrarle en el siguiente blog que él mismo
administra:
Reflexiones Jotapenianas: http://reflexionesjotapenianas.blogspot.com.es/
Como
habréis podido deducir por el título de su blog, Jotapé es un
reflexionador nato. Y ya sabéis el dicho: «La
vida está repleta de reflexiones, ¿quién la reflexionará? El
reflexionador que la reflexione, buen reflexionador será».
Y
Jotapé es un buen reflexionador. De los mejores que conozco. No en
vano, cada mañana al levantarse, Jotapé es de los que se hacen no
menos de 100 reflexiones de cuatro series de 25 antes de desayunar.
Un monstruo, vamos.
A
Jotapé lo conocí un buen día —digo que era bueno porque hacía
solecito y corría una brisa bastante agradable—. Como digo, aquel
día que hacía tan bueno, Jotapé me dejó un efusivo comentario en
mi blog a propósito de uno de mis posts. A este primer comentario le
siguieron nuevas visitas y nuevos comentarios, igual o más elogiosos
que el primero. Es decir, que al bueno de Jotapé le gustaba lo que
yo escribía. Y eso me ponía muy contento.
Cuando
anuncié mi intención de publicar mi primer libro de relatos, Jotapé
fue uno de esos generosos lectores de este blog que me dijeron: «Oye
Pedro, pues yo quiero uno».
Dicho
y hecho.
A
las pocas horas de ponerlo a la venta, Jotapé hizo su pedido de un
ejemplar en papel a través de la web de Amazon, y un par de días
más tarde ya lo tenía en su casa.
Según
él mismo me confesó, devoró aquel libro. Y eso me puso mucho más
contento si cabe.
Pero
mejor será que os lo cuente él mismo con sus propias palabras. Os
dejo con este simpático relato escrito por Jotapé.
SUMMER
LOVE (AMOR DE VER-ANO) por JOTAPÉ
Esta
es la historia de un amor de verano. Del verano de 2015. Paseaba por
la playa cuando me encontré a semejante ejemplar tomando el sol. En
una playa de aguas cristalinas, arena fina, y donde el aire y la
tranquilizante canción de los sonidos de las olas te transportaban a
un estado de relax. Exceptuando los gritos de los niños, sus tiradas
de arena cuando pasaban por tu lado y las pelotitas de tenis que
siempre acababan dando diana en ti. Pero bueno, no nos desviemos del
tema.
De
seguida charlamos y charlamos bajo los jodidos rayos tórridos del
sol en un ambiente tan especial como es en la orilla de la playa, con
gente pasando y mirando e intentando averiguar de qué coño
estábamos hablando. Malditos/as cotillas!
De
seguida nuestra historia cuajó, y pasamos más tiempo juntos. Íbamos
incluso a la piscina (para evitar la arena por todos lados, pero la
impertinencia de los niños no fue eliminada…)
Nuestra
historia estaba repleta de diferentes pequeñas historias a cuál más
curiosa y divertida.
No
olvidar los ratos en los que ha compartido conmigo sus historias
mientras me relajaba y nos tumbábamos en la cama (para leer, mal
pensados).
Nuestra
historia era casi como un libro, con sus pequeñas historias, páginas
y personajes cada cual más dispares a poder ser.
Con
sus historias me ha hecho reír, olvidarme de los problemas,
disfrutar de mis vacaciones. Hemos estado juntos muchos días de este
verano. Me gustaría que vosotros también conocierais a otro
ejemplar idéntico al que yo encontré. Os alegrará la vida, os
entretendrá, os fascinará y todo lo que comience por “os” y
acabe por “rá”…
Pero
como ya dije y di título a este relato, aquello era, o mejor dicho,
fue, un amor de verano. Y una vez todas las historias fueran
contadas, todo conocimiento interior salido a la luz y sus secretos
me fueron revelados —¡pues coño, era un amor de verano!—, todo
se acabó al llegar a la última página, y con ella regresó la
rutina. Y con la llegada del otoño, finalizó el ver-ano.
No
me arrepiento de nada, y me volvería a “enamorar” de otro
ejemplar que se parezca a éste. Es más, os recomiendo a todos que
tengáis la suerte que he tenido yo.
Jtpé.
Aventura
de Verano 2015.
FIN
¿Qué
os ha parecido? A mí personalmente me ha encantado. De hecho, sólo tengo palabras de agradecimiento para todos aquellos de vosotros que
decidís sumaros a este pequeño juego que he establecido con todos
los compradores de mi libro. Así que...
Gracias,
Jotapé.




