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sábado, 9 de julio de 2016

GRACIAS, EDITORIAL ARGONAUTAS


Érase una vez tres amigos, Elena, Santi y Juancho, que un buen día decidieron hacer realidad una inquietud que hacía tiempo les rondaba por la cabeza: crear una revista digital donde dar cabida única y exclusivamente a autores noveles.
El 1 de junio de 2014 nació la Revista Argonautas.
«La revista surgió de comentarios en nuestros blogs. Un día Elena me dijo que se le había ocurrido un disparate y empezamos a trabajar en ello. De hecho, no nos conocimos en persona hasta poco antes de que saliese el primer número de la revista», confiesa Santi, uno de los fundadores del proyecto, en una entrevista publicada en el número de Abril de 2016 de la propia Revista Argonautas.

Mosaico con diversos números de la Revista Argonautas

Al año de dar a luz la revista, los tres socios fundadores del proyecto Argonautas decidieron ir un paso más allá y crear juntos su propia editorial, sustentada sobre los mismos principios que los impulsaron a crear un año antes la revista, es decir, dar cabida única y exclusivamente a autores noveles y desconocidos al gran público lector.

Imagen de la web de la Editorial Argonautas. Una preciosidad.
Pronto los primeros fichajes de la recién creada editorial comenzaron a ver publicados sus trabajos: Luis Cano Ruiz, Oscar Sejas, Sofía Krysiak, Keiko McCartney y Joaquín Rosado Martel.
Los tres amigos veían así su sueño cumplido, que no era otro sino ayudar a otros a alcanzar sus propios sueños de ver sus obras publicadas por una editorial.

Catálogo completo de la Editorial Argonautas

Un día, siguiendo el consejo de mi amigo Jaume Vicent Bernat, compañero mío en la revista MOON MAGAZINE, alma mater del blog Excentrya y un tío estupendo, decidí contactar con Elena Álvarez solicitándole una reseña de mi primer libro de relatos Absurdamente. Antología del absurdo Vol. I.

Portada de mi primer libro de relatos ABSURDAMENTE

Lo cierto es que aunque la pillé en un momento de muchísimo trabajo, Elena se mostró encantadora y muy receptiva ante mi propuesta de lectura, y me emplazó a un par de meses más tarde para leer y valorar mi libro.
Y un día, para mi sorpresa, llegó la reseña de mi libro que Elena publicó en su blog Nihil Omnis Veritas Est, y en el que ella misma escribía lo siguiente:
«Por motivos de trabajo, pospuse durante meses la lectura de Absurdamente, hasta que, sin comerlo ni beberlo, cuando finalmente pude ponerme con él, tuvo lugar un efecto dominó: En cuanto leí la primera página, todas las demás cayeron una detrás de otra. Entonces, no pude sino preguntarme: ¿Por qué demonios no he leído esto antes? ¡Cuántos dolores de cabeza me hubieran aliviado estas historias!».

Podéis leer la reseña completa aquí.

A partir de entonces, entre Elena y yo se estableció una relación de camaradería basada en el respeto y la admiración mutuos, lo que nos llevó a que un día, de manera sorpresiva por mi parte, Elena me propusiese prologar el libro de uno de los autores de su editorial. El libro en cuestión se titula Cómo sobrevivir a Carla, escrito por Luis Cano Ruiz.

 
Portada del libro de Luis "Cómo sobrevivir a Carla".

Mi reacción inicial, aparte de la lógica sorpresa, fue de temor, ya que, como le dije a Elena: «¡Pero si a mí no me conoce ni Dios! ¿Cómo pretendes que prologue el libro de uno de tus autores?».
El que no me conociese ni Dios no menguó en modo alguno el desbordante y contagioso entusiasmo de Elena, lo cual no hizo sino aumentar mi admiración hacia ella, hasta el punto de acabar diciéndole: «Vale, Elena. Tú ganas. Lo haré».
Y lo hice.
Y aquí está la prueba.



Así pues, amigos, os lo digo en serio: si queréis disfrutar de una lectura amena, entretenida, divertida y refrescante para este verano, no lo dudéis, haceros con un ejemplar de Cómo sobrevivir a Carla de Luis Cano Ruiz, editado por la buena gente de Editorial Argonautas.

Podéis comprarla aquí.

Y para concluir este post, quisiera dar las gracias una vez más a Elena Álvarez y a todo el equipo de Argonautas, por la confianza depositada en este autor que, a pesar de los pesares, aún sigue sin que lo conozca ni Dios. Tiempo al tiempo.

Un abrazo.