Soy
un escritor autopublicado. Esto quiere decir que no dispongo del
respaldo de una gran editorial —ni siquiera de una pequeña
editorial—, por lo que yo me lo tengo que currar todo solo.
El
escritor autopublicado cuenta con una serie de desventajas con
respecto al autor que publica bajo el paraguas de una editorial.
Entre
las desventajas que más me afectan a mí personalmente se encuentran
dos que considero cruciales.
La
primera de ellas tiene que ver con mi presencia en las redes
sociales, ya que de mí depende única y exclusivamente
que mis libros gocen de una cierta presencia.
No
es ningún secreto —porque ya lo he confesado en más de una
ocasión— que a mí las redes sociales se me dan francamente mal.
Me quitan mucho tiempo y energía que podría emplear en idear nuevas
historias y en escribirlas. Además de eso, me agobia sobremanera el
hecho de estar constantemente dando la vara con lo bueno que son mis
libros (que lo son), e invitar al personal a que compre alguno de
ellos.
La
otra gran desventaja con la que cuenta un escritor autopublicado es
tener que lidiar con la idea generalizada de que autopublicación
es sinónimo de baja calidad en el producto ofertado.
Existe
una cierta mala fama en torno al escritor autopublicado,
y me temo que en algunos casos con razón.
El
tener la posibilidad de poder publicar sin pasar por ningún filtro
de calidad es un arma de doble filo. Escribir no es juntar
letras. Tampoco es contar una historia más o menos coherente sin
más, ni llenar folios con ideas, pensamientos u opiniones. Escribir
es algo más.
Escribir
es darlo todo en cada texto que decidas hacer público; escribir es
seducir al lector, intrigarlo, enamorarlo, invitarlo a entrar en tu
pequeño universo con intención de retenerlo allí el tiempo
suficiente como para que se sienta liberado de la realidad que a muchos tanto
nos agobia.
Si
consigues hacer eso habrás hecho un buen trabajo.
¿Y
cómo se consigue eso? Trabajando tus textos, trabajando de manera
compulsiva, obsesiva, casi enfermiza; llevándote tus historias a la
cama, dándole vueltas mientras duermes, o mientras comes, o mientras caminas, o
mientras escuchas música o ves la tele. Y leyendo. Leyendo a los
grandes, y también a los pequeños, leyendo buenos y malos libros;
los buenos, para aprender lo que hay que hacer, y los malos para
evitar cometer sus mismos errores.
Un
escritor lo es las veinticuatro horas del día los siete días de la
semana. Un escritor no deja de escribir nunca.
La
diferencia entre un buen escritor y un mal escritor no la marcan ni
los editores, ni la crítica especializada, ni los eruditos ni
académicos de turno; la diferencia entre un buen escritor y un mal
escritor la marcan sus lectores.
Ahora
bien, todo depende del grado de exigencia que tú, como
lector, poseas.
Si
eres un lector exigente —como yo— estoy convencido de que no te
conformarás con cualquier cosa. Y menos aún si tienes que pagar por
ello.
Obviamente
no puedo garantizarte que mis libros te vayan a gustar, ni que vayan
a cumplir todas tus expectativas. Ningún escritor puede garantizarte
eso. Ninguno. Ni siquiera el escritor más vendido del mundo puede
garantizar que sus libros puedan gustarle a todos los lectores que
decidan acercarse a ellos. Y no pueden porque es imposible gustar a
todo el mundo.
Lo
que sí puedo garantizarte es que mis libros han sido escritos
siguiendo un riguroso y exhaustivo proceso de selección, corrección
y maquetación. No hay en ellos nada de lo que pueda avergonzarme.
Por
ello, y a fin de disipar cualquier posible duda que podáis tener en
torno a la calidad tanto de diseño y maquetación como de ortografía
y sintaxis de mi obra, he decidido por primera vez poner a
vuestra entera disposición un adelanto totalmente gratuito de
unas 30 páginas de cada uno de mis dos libros publicados hasta el momento.
Ambos
adelantos están en formato pdf, el cual podréis leer en
cualquier dispositivo electrónico, Ipod, Tablet, PC o portátil.
Podéis
bajar los archivos a través de los siguientes enlaces:
Las versiones completas de ambos
libros están disponibles en las tiendas Amazon tanto en
versión impresa como en versión digital, con los siguientes precios
dentro del territorio español (para otros países ver la web de
Amazon en el país más próximo al tuyo):
Versión
en papel 9,00 €
Versión
digital 1,99 €
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Fotos: Muestras del interior de la edición impresa. |
¿Cómo
comprar mis libros?
Muy
sencillo: accediendo a la web de Amazon y tecleando en el buscador mi
nombre o el de alguno de mis libros.
También
puedes acceder directamente mediante el enlace que tienes en el
margen derecho de mi blog. Arriba, a la derecha, tienes un botón con
la imagen de mis libros. Sitúa el cursor y pincha en la foto; al
hacerlo te llevará directamente a la web de Amazon España.
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Foto: Mis libros y la máquina de escribir que usaba para escribir mis primeros relatos. |
RAZONES
POR LAS QUE ES BUENA IDEA COMPRAR CUALQUIERA DE LOS VOLÚMENES DE
ABSURDAMENTE Antología del absurdo.
—Porque
son muy divertidos (si te gusta el humor absurdo, la ironía y la
sátira).
—Porque
su precio es asequible a todos los bolsillos.
—Porque
te harán pasar horas de agradable lectura y relecturas.
—Porque
pueden ser un regalo perfecto para estas navidades (para ti o para
alguien a quien creas que podría gustarle leer algo como lo que yo
escribo).
—Porque
si eres un habitual de mi blog, o has leído algunas de las historias
que he ido publicando regularmente en él, y has disfrutado leyendo,
te garantizo que en mis libros encontrarás todo mucho más trabajado
y estructurado.
—Porque
en ambos libros hay historias y piezas nunca antes publicadas en
ningún otro lugar (ni siquiera en mi blog), y que nunca lo estarán.
—Porque
pretendo hacerme multimillonario antes de cumplir los 50, y la mejor
manera de hacerlo sin recurrir a la política es vendiendo mis
propios libros.
—Porque
intenté venderle mi alma al diablo, pero tras una exhaustiva
evaluación sólo me daba cincuenta pavos por ella, y claro, para eso me la quedo yo.
—Porque,
parodiando a mis grandes maestros Faemino y Cansado, «para
artistas como nosotros, que todo esto lo hacemos por la pasta»
es muy importante que nos compréis los libros que escribimos para seguir
malviviendo.
—Porque
sois geniales.
—Porque
sois espléndidos.
—Porque
sois cojonudos.
—Porque
sois grandiosos.
—Porque
sois maravillosos.
—Porque
sois generosos.
—Porque
sí.
En
fin, confío en que los avances gratuitos consigan despertar vuestro
interés hasta el punto de animaros a adquirir cualquiera de los
volúmenes de la colección (o los dos. Total, por pedir que no quede).
Y si por lo que sea no consideráis oportuno comprar ninguno de mis libros, pues oye, no pasa nada, lo importante es tener salud. Así que...
Un muy buen mensaje publicitario, Pedro. El ingenio juega a tu favor. Seguro que esta fórmula atrapa a algún que otro comprador indeciso.
ResponderEliminarYo sólo puedo, desde aquí, corroborar todo lo que dices de tus libros. Lo de hacerte millonario antes de los cincuenta lo tienes crudo. Si hubieras empezado a publicar a los diez años, no te digo que no... :)
A ver si estas Navidades, los lectores se animan (los tuyos y los míos, jeje) y que 2017 sea el año de tu lanzamiento hacia el estrellato.
Un abrazo, amigo.
Gracias, Josep. Como sabes, para mí ha sido un año bastante complicado en lo personal, lo cual me ha llevado a dejar de lado, entre otras cosas, esta parte importante del oficio de autor autopublicado: la promoción.
EliminarComo confieso en el post, las redes sociales y yo no nos llevamos excesivamente bien. Nos respetamos, y procuramos ser amables el uno con el otro, pero nuestra relación es fría y distante, y muy puntual. No acabo de cogerle el tranquillo. Se necesita invertir mucho tiempo y energía para trabajarlas como es debido, y yo prefiero invertir ese tiempo y energía en trabajar mis textos. Aún así, considero que son necesarias, ya que son la única manera que tengo al alcance de la mano para llegar a lectores de todo el mundo. De otra manera no habría conseguido que me lean de lugares tan dispares como Chile, EEUU, Alemania o Bélgica.
Con todo, cada venta de un libro es una pequeña victoria que te acerca un poquito más a tu gran sueño. La situación económica actual tampoco ayuda, de ahí que tengas que esforzarte al máximo por intentar convencer al posible comprador de que has puesto todo de tu parte para ofrecerle algo digno de la pequeña inversión que va a hacer. Hay mucho trabajo, muchas horas de corrección y edición invertidos en esos libros (¡qué te voy a contar si tú lo has vivido en tus carnes con tu propio libro!), y eso se nota en el resultado final. Por eso he decidido que la mejor manera de convencer al indeciso es ofrecerle una pequeña muestra gratuita de lo que se va a encontrar en mis libros, al estilo de esas azafatas y azafatos de supermercado que te dan a probar un trocito de queso para que puedas saborear por ti mismo sus deliciosas propiedades antes de comprarlo. Al menos, que nadie compre a ciegas. Quiero lectores satisfechos, porque un lector satisfecho es un lector que esperará con ilusión tu siguiente trabajo.
Me uno a tu deseo: que estas Navidades sean propicias para nuestras respectivas obras.
Un abrazo, amigo Josep.
Enhorabuena, a eso se le llama marketing!! te los compraría de nuevo!! ;-)
ResponderEliminarUn abrazo, Pedro.
Jajajaja, muchas gracias, Jordi. Se agradece. Pero, ¿sabes qué? Lo bueno de los libros es que una vez los compras o te los regalan son tuyos para ti para siempre, y podrás disfrutar de ellos las veces que quieras. En algún sitio leí una vez algo así como que "un libro es como un amigo fiel, que aguarda en silencio el momento en que decidas abrirlo y disfrutar de su compañía". Pues eso, tú ya tienes dos amigos un tanto absurdos en tu librería dispuestos a acompañarte siempre que los necesites.
EliminarPor cierto, espero crítica y opiniones del segundo. Confío en que te haya gustado tanto o más que el primero. ; )
Un abrazo, Jordi.
Interesante Pedro, me siento identificada con el tema de las redes sociales, yo decidí retirarme de ese absurdo y me siento libre. Y claro, también fui creando cierta expectativa con mis seguidores, que estoy segura respondía a sus inquietudes, pero también estás expuesta a que nadie te lea y eso es mas grave aún, son exigencias pero no sale más allá de tu círculo social y eso para mi no era gran cosa. Yo tengo una columna en el diario de mi ciudad Cochabamba y normalmente posteaba y nadie nadie leia, me preguntaba si ese era el público que quería llegar? y finalmente me di cuenta que era otro público, otros lectores más críticos, para bien o para mal. Felicidades por lo que haces. Te leeré.
ResponderEliminarDisculpa que no me dirija a ti por tu nombre, pero en tu perfil me sale "Unknown" (Desconocida). Dicho esto, permíteme agradecerte el tiempo que me has dedicado, primero para leer el post y luego para dejar tu comentario. Así pues, gracias.
EliminarSegún he podido constatar durante estos tres últimos años por testimonios de amigos y conocidos, el tema de las redes sociales daría para un intenso e interminable debate, ya que a pesar de ser beneficiosas, y yo diría que casi imprescindibles, para la proyección artística en general, roban mucho tiempo y exigen un alto grado de dedicación y conocimiento del medio para asegurarte unos resultados óptimos. Tienes que saber moverte en los diferentes círculos, evitar las pérdidas de tiempo innecesarias y no desfallecer en el empeño de dar a conocer el fruto de tu trabajo. Todo eso se complica aún más cuando se trata de un autor autopublicado, ya que no dispones del respaldo de una editorial que, por pequeña que sea, dispone de sus propios canales de promoción y difusión.
Ahora bien, las redes sociales no son el demonio. Ni tampoco la panacea. Son una herramienta, ni más ni menos, y como tal hay que tomárselas. Aún tengo mucho que aprender para poder sacarles todo el provecho y no morir en el intento.
Confío en que los adelantos gratuitos de mis trabajos consigan hacerte pasar buenos ratos de lectura. Ya me contarás qué te han parecido.
Un saludo, Desconocida. Y gracias por la visita.
Mil disculpas por haberme presentado como desconocida, y recién me di cuenta... si, el tema de las redes sociales se las debe tomar como herramienta, sucede que cuando "te pones la camiseta" se te complica la vida, el punto es saber manejar el tema... ya te comentaré las lecturas... saludos. Atte. María Esther Mercado H.
EliminarSaludos, María Esther.
EliminarEfectivamente es como tú dices (te confieso que tuve que buscar en San Google el significado de la expresión "ponerse la camiseta", que es algo así como "dedicarse a algo con entrega y pasión"). Por eso resulta necesario observar las cosas con una cierta distancia, y procurar tener muy presente el separar la "vida real" de la "vida virtual", aunque a veces se nos haga muy difícil hacerlo.
Gracias por la visita y por tomarte la molestia de identificarte. No es requisito indispensable para participar en este blog, aunque se agradece. Un saludo.