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El
escritor rumano Constantin Dumitrescu quedó gratamente sorprendido
cuando al revisar su correo se encontró con aquel sobre remitido por
la Academia de las Letras Germanas (Akademie Der Deutschen Letren).
Dumitrescu
se sentía excitado y emocionado a partes iguales.
A
decir verdad, y para ser más exactos, lo cierto es que estaba un
43,7% excitado y un 56,3% emocionado. Aporto este dato para aquellos
lectores que exigen precisión en el lenguaje empleado por el
escritor a la hora de abordar su trabajo. (Putos frikis).
Como
iba diciendo, un excitado y emocionado Dumitrescu dejó el resto del
correo a un lado de su escritorio y centró toda su atención en
aquel elegante sobre color vainilla.
Le
llamó poderosamente la atención el lacre bermellón que sellaba el
sobre al dorso. Estampado sobre el lacre se mostraba el distintivo
sello de la Academia de las Letras Germanas, compuesto por un
Águila Federal (Bundesadler) con gafas y diccionario en ristre
mientras corrige con implacable devoción un manuscrito cualquiera. Este águila
es conocido coloquialmente como Putten Korrektor Tikismiken.
Dumitrescu
empleó el abrecartas con precisión de cirujano, pues deseaba
conservar en perfecto estado aquel magnífico sello.
Una
vez abierto el sobre, extrajo la carta y comenzó a leer:
Estimado
señor Dumitrescu:
Nuestra
Academia de las Letras Germanas (Akademie Der Deutschen Letren) se
complace en anunciar a usted que ha sido galardonado con nuestro
prestigioso premio Goethe es un escritor cojonudo y encima es
alemán (Goethe ist die hostien) relativo al pasado ejercicio de
2015.
Como
sin duda usted ya sabrá, dicho premio es concedido año por año por
los académicos de la lengua alemana al que consideran escritor más
sobresaliente de año anterior o, en su defecto, a escritor que a
ellos les salga del níspero (Akademien entstehen nisperen);
exactamente igual a como Academia Sueca lleva haciendo año por año
con sus dichosos Nobel de Literatura—.
Se
ruega asistir a gala con traje de etiqueta; es decir, que usted
compre traje y no se le ocurra quitar etiqueten. Esto es
tremendamente práctico, ya que de este modo usted podrá devolver
traje en los quince días posteriores a compra del mismo.
Como
suponemos extrañará a usted nuestra política de ahorren, permita
explicación. Si algo aprendimos tras fracaso de nazismo es que
judíos tenían razón: mejor manera de hacerse rico
es eliminar gastos superfluos.
¡Qué
jodíos los judíos!, ¿no le parece a usted?
A
continuación ampliamos a usted detalle de itinerario a seguir. Por
favor, se insta a cumplir horario de manera estricta.
(El resto de la entrada estará próximamente disponible en alguno de mis libros).
Jajajjajajajjaja. ¡Tienes que decirme cómo has aprendido a hablar ese alemán tan fluiden! Me encanta, Pedro! Un besazo
ResponderEliminarSaludos, Eva. : )
Eliminar¿A que soy una caja de sorpresas? Y no conoces ni el 10%. Soy como la caja de bombones de la que hablaba la madre de Forrest Gump. Bueno, más bien soy el producto de haberme hinchado a comer cajas y cajas de bombones; y hasta a Forrest Gump a la brasa si se descuida.
Uhm, bombones...aaaarg...¡qué rico el chokolatten!...estooo, ¿de qué estábamos hablando?
Un beso, buena mujer. Danke schon. ; )
Jajaja!!! No he parado de reír cob este espléndido y divertido relato Pedro. Mi enhorabuena por tan genial historia. Un gran abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias, Marina. Siempre que escribo algo y recibo a cambio un comentario favorable, o elogioso como el tuyo, el primer pensamiento que se me viene a la cabeza es: "Objetivo cumplido". Reconforta saber que lo que haces con tanta dedicación halla eco en vosotros.
EliminarUn abrazo, Marina. Y gracias por leer con tanto sentido del humor.
Me he partido la cahen, estrujen, bajen.
ResponderEliminarEres un cracken, la ostien.
Te kiere, tuya siempren
Klaren.
Danke schön, hermosen frau. : ) Muy amable usted. Agradezken en el almen sus cariñossen palabros. Mi alegre todo el díen. : )
EliminarPeter.
Por lo menos le dejaron plena libertad para redactar el discurso a su gusto y discreción. Pensaba que incluso eso se lo darían hecho.
ResponderEliminarNo, si es que esos alemanes no dejan nada a la improvisación. Deberían aprender de nosotros, que en eso somos unos genios. Así sabrían lo que es la emoción, jajaja
Como siempre, tus entradas tienen unas salidas tremendamente cómicas.
Un abrazo (lo siento, pero no sé cómo se dice en alemñá)
Un saludo, Josep.
EliminarHonestamente, yo prefiero más nuestra idiosincrasia puramente española, decididamente rendida a la improvisación y, ¿por qué no decirlo?, a la chapuza. Al menos así te echas unas risas. Las cosas demasiado serias siempre me han dado un poco de repelús. Me hacen sentir como fuera de lugar, como si estuviese pasando una reválida. La rigidez no va conmigo. En ocasiones, salirse del guión también tiene su encanto, ¿no crees?
A propósito, permíteme un consejo: siempre que tengas dudas acerca de algún idioma haz como yo, tira del traductor de Google. Es una mierda, pero te echas unas risas.
Un abrazo, Josep.
A partir de ahora escribiré mal -¡vale!, peor-, no vaya a ser que a algún iluminado de éstos se le ocurra darme un premio. Sólo con leer el detallado programa se me ha disparado el nivel de estrés, ya en escuatro, así que voy a relajarme jugando con el Gúguel Transleitor, sí señor, una pasada.
ResponderEliminarY ya que estoy por aquí, correspondo a su gran recomendación del escritor británico, por uno ruso, aunque quizá ya lo conozca: Stanislav Lem, el autor de Solaris, cuyos relatos de ciencia ficción humorísticos me vuelven loco.
Y si además los lee en su ruso original, pasándolos a su vez por el Gúguel Transleitor, ya son la monda lironda.
De nada. A mandar.
Saludos.
Saludos, Don José.
EliminarTranquilo. No tema usted. Por muy mal que escribamos usted y yo jamás seremos recomendados para ningún premio. A diferencia de los premiados en este tipo de concursos a nosotros nos leen, y hasta nos conocen, por lo que quedamos automáticamente descartados. ; )
Lo del traductor de Google -y por ende, cualquier traductor electrónico- tiene la desventaja de traducir de manera literal palabra por palabra, con el riesgo que ello comporta, ya que hay frases hechas o determinados giros idiomáticos que requieren de la exhaustiva labor de un traductor profesional que domine la jerga. Como ejemplo se me ocurre la típica expresión española: "De perdidos al río", que en inglés exacto, palabra por palabra, sería algo así como: "From lost to the river". Ya me dirá usted cómo le explica usted a un súbdito de su graciosa majestad británica lo que significa semejante frase.
A Stanislaw Lem lo conocía vagamente por una recomendación que me hizo hace algún tiempo un amigo y blogger a propósito de sus "Diarios de las estrellas". Hasta el momento he podido conseguir dos o tres libros suyos que, desgraciadamente, permanecen en mi "lista de lecturas pendientes". Lo de "desgraciadamente" viene por el poco tiempo que disponemos a veces para disfrutar de todo lo que nos gusta o nos apasiona. Qué lástima no poder dedicarme a la política para pasarme el día leyendo libros en el Congreso. :P
Un abrazo, Don José. En nada me voy para su blog a ver si ha subido usted la segunda parte de su relato. ; )
Saludos, Julio David.
ResponderEliminarQue conste que no tengo absolutamente nada en contra de los alemanes. Esto lo digo porque no quiero cerrarme puertas de cara a futuras nominaciones a premios literarios procedentes de tan bella tierra. ¿A quién no le gustaría tener en su vitrina un GOETHE IST DIE HOSTIEN? A mí sí, desde luego. Y orgulloso que lo luciría. Hasta le haría una foto y la subiría al blog. : )
Eso sí, desde ya advierto: a mí eso de los horarios tan rígidos, como que no. A mí me gusta hacer las cosas a mi ritmo.
Un abrazo, Julio David. Y gracias por leer y comentar.
Saludos Pedro,
ResponderEliminarMe he reído mucho con tu relato, sobre todo con el itinerario tan exhaustivo que tiene que llevar a cabo el pobre premiado. Ingenioso y original. ¡Qué difícil es hacer reír! Pues conmigo lo has conseguido.
Un abrazo.
Hola, Ziortza,
EliminarSé que está feo que yo lo diga, pero tengo que darte la razón. Y no es que esté feo el tener que darte la razón. Al contrario. Estar de acuerdo con alguien es muy bonito. Lo que está feo es que precisamente sea yo quien diga que escribir humor es muy difícil. Pero, ¡es que lo es! Y mucho. De ahí que cada vez que un lector o una lectora me hace saber a través de un comentario o un mensaje que algo de lo que he escrito le ha hecho reír, eso me haga muy feliz. Y te doy las gracias por ello.
Un abrazo, Ziortza (bonito nombre, por cierto). Saludos de "gente". ; )
Puajaja!! Me encantan los programas personalizados, los vas a poner de moda. Impecable y desopilante como acostumbras. Eres un genio. Un abrazo
ResponderEliminar¡Ana Lía! ¡Qué agradable sorpresen, fräulein! : ) Pues mira, yo espero que no se pongan de moda, no vaya a ser que un día de estos les de por premiarme y me tenga que ceñir a tan riguroso itinerario. No me imagino yo teniendo que educar a mis "intestinen" para que suenen a determinada hora, minuto y segundo. :P
Eliminar¿Genio, yo? Nah, sólo soy un tío que escribe cosas. Un abrazo, chiquilla. Por cierto, ¿sabes adónde me voy ahora? ¡I'm on the highway to hell! ; )
mein got! que moviden... jajaja
ResponderEliminarMuy bueno. Además es un programa bastante útil el que facilitan los señores alemanes. Mañana mismo lo pongo en práctica en aquellos puntos que no impliquen viajar allén de los pirineos.
Saludos, Ángel Molina. ¿Cuadriculaden nosotros? Nain. Metodiquen.
EliminarUn abrazo, y gracias por pasarte por aquí y por dejar tu huella en forma de comentario.
Muy buena ese itinerario tan puntual y descriptivo, menos mal que no le escribieron el discurso. ¡Muy bueno! jajaja, me he reido a pierna suelta. Un abrazo.
ResponderEliminarPobres alemanes; no han quedado muy bien retratados en mi relato. Confío en que tengan mejor sentido del humor del que les presupongo. Celebro que te hayas reído. Un abrazo.
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