miércoles, 29 de abril de 2026

¡NI DIA DEL LIBRO NI LECHES!

Día del Libro en Ourense (Foto tomada del periódico El Faro de Vigo)

 

Para quien no lo sepa, todos los 23 de abril se celebra el Día Mundial del Libro y el Derecho de Autor (no así el Izquierdo de Autor. Ya se sabe que los zurdos están muy mal vistos en cualquier orden de la vida. Yo tenía un amigo que poseía la extraña particularidad de tener dos pies izquierdos, lo que le llevaba a ir siempre desencaminado por la vida).

La elección del 23 de abril como Día del Libro no obedece a un capricho, sino a la conmemoración de la muerte de tres escritores universales: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega. Por este motivo, la UNESCO estableció en 1995 esta fecha para fomentar la lectura, estimular la industria editorial y celebrar la protección de la propiedad intelectual.

Hace unos días se celebró el Día del Libro de 2026 en todo el mundo, y parte del extranjero. En Burundi, por ejemplo, la gente en masa salió a las calles de Buyumbura, la ciudad más poblada de Burundi, pidiendo a gritos libros por un tubo. Conviene matizar que, en el centro de Buyumbura, el gobierno tiene instalado un tubo de 2 metros de diámetro a través del cual se dejan caer un montón de libros que son un insulto a la literatura, como Premios Planeta o libros escritos por famosos de medio pelo que no tienen nada interesante que contar, pero como salen por la tele, va y les publican un puto libro (la hija de Terelu Campos o el chorra de Mario Vaquerizo son dos ejemplos perfectos de esta moda de mierda). También suelen caer por el tubo de Buyumbura libros de autores coñazo de los que llevan siglos promulgando a los cuatro vientos “la muerte de la novela”, mientras ellos, curiosamente, siguen publicando novelas que no interesan a nadie.

Como era de esperar, y por quinto año consecutivo, ninguno de mis libros estuvo en la lista de los Libros Más Vendidos. Tampoco estuvo, y esto sí que me duele, en la lista de los Libros Menos Vendidos. Sí estuvo, al menos, en la lista de los Libros Y Autores Que No Venden Un Carajo. Algo es algo. Sin embargo, mis libros duraron poco en esa lista, apenas unos minutos, ya que pronto desaparecieron para dar paso a otros libros y autores que tampoco venden un carajo. El mundo de la autopublicación es muy duro, amigos.

Una lástima, la verdad. Este año tenía la esperanza de vender al menos once mil setecientos cuarenta y seis ejemplares entre mis cuatro libros publicados hasta el momento, o como mínimo cinco mil trescientos veintidós, lo que me hubiese permitido quitarme de encima al pesado de mi casero por una buena temporada.

¿Y por qué albergaba esa esperanza? Bueno, como se suele decir: “la esperanza es lo último que se pierde”. Aunque, en mi caso, no estoy muy seguro de que esa máxima se cumpla a rajatabla. Esto lo digo porque mi estudio, el lugar donde trabajo, es una auténtica leonera, y lo más probable es que, de seguir la esperanza a mi lado, permanezca extraviada bajo una abultada pila de papeles, de libros leídos o a medio leer o blocs de notas con ideas y garabatos de todo tipo. Pobrecita; la esperanza, digo.

Y es que en mi estudio, o zona de trabajo, donde, como ocurre con el Universo, el caos se expande a sus anchas, he perdido de todo. He perdido apuntes, he perdido cómics, he perdido cedes, y hasta he perdido la paciencia. Lo único que no he perdido han sido los kilos que me sobran. Para eso tendría que reconvertir mi estudio en una sauna, y pasarme allí encerrado, sudando como un cerdo, un porrón de horas al día. Aunque, ahora que lo pienso, estos últimos veranos en mi estudio sí que han sido una sauna.

Volviendo al tema de lo poco que se venden mis libros; la verdad, no soy capaz de hallar una respuesta lo suficientemente consistente como para aclarar lo que pasa. El porqué mis libros no se venden un carajo sigue siendo un misterio para mí. Y eso que lo he intentado todo para darlos a conocer.

Hace poco, sin ir más lejos, aprovechando la inminente publicación de mi nueva novela, inserté así, como quien no quiere la cosa, unos enlaces directos a la web de Amazon de todos mis libros aplicándoles una sustancial bajada de precios, tanto en formato papel como digital, a golpe de click —y de tarjeta de crédito, claro—.

¿Y sabéis qué? Ni por ésas. A pesar de mis esfuerzos, no vendí ni un solo ejemplar.

Pero ahí no queda la cosa. En mi vida diaria también procuro sacar a colación el tema de mis libros. Por ejemplo, hace unos días mantuve la siguiente conversación con una chica la mar de simpática que acababa de conocer.

Hola —dijo ella.

Hola. Soy escritor.

Muy bien —dijo ella, obviando mi patético intento por centrar la conversación en mi faceta artística.

Tengo cuatro libros publicados —insistí.

De acuerdo.

Son muy divertidos.

Vale.

Y han cosechado muy buenas críticas. Incluso ha habido lectores que me han pedido dedicatorias y autógrafos.

¿Quiere una bolsa o trae una de casa?

Tengo bolsa, gracias. Y cuatro libros publicados.

Son 17,85. ¿Efectivo o tarjeta?

Efectivo. Se trata de una trilogía de cuentos y relatos y una novela. Todos ellos escritos con mucho humor y mucho...

Gracias por su visita. Si es tan amable de retirar su compra. He de seguir atendiendo a los demás clientes.

Señorita, ¿a cómo está el kilo de naranjas? —intervino una septuagenaria algo despistada que, justo en ese momento, se acercó hasta la caja del súper.

Todos nuestros productos están etiquetados con su precio. Si tiene alguna duda sólo tiene que pasarlo por el escáner.

¿Qué es un escáner? —dijo la señora.

Si me permite —intervine yo, siempre dispuesto a ayudar—. Yo acompaño a la señora. Buenas, señora. Si tiene la amabilidad de acompañarme le enseñaré qué es un escáner y cómo funciona. Por cierto, soy escritor, ¿sabe? Y tengo cuatro libros publicados. ¡Y son la mar de divertidos!

Tranquilos. Quiero dejar claro que no le vendí ningún libro a la pobre mujer. ¿Me tomáis por un desalmado? Puede que no venda un carajo, pero uno tiene su corazoncito. A lo mejor ahí se encuentra la clave de porqué no vendo un carajo. En fin, habrá que seguir dando la brasa en redes.

A propósito, ¿os he dicho ya que soy escritor y que tengo cuatro libros publicados? Pues sí. Lo soy. Y mis libros están la mar de bien. Son muy entretenidos, con mucho humor y eso. Y además, están muy bien de precio, oiga. Por menos de lo que cuesta un kilo de aguacates hoy en día te puedes hacer con la trilogía al completo en digital. No me diréis que no es para pensárselo. Total, ¿qué son cinco euros hoy en día? Nada. Clickead en la sección MIS LIBROS y allí los veréis. Tenéis adelantos gratuitos de todos ellos. Podéis clickear sin problema. Tranquilos, no muerden. Todos mis libros están bien educados.


 

4 comentarios:

  1. Eres la monda, Pedro. Tienes el "arte" de encontrar la parte humorística en todo, incluso en lo trágico, como es no vender ni un ejemlar de tus libros.
    Del mismo modo que has citado la frase de que la esperanza es lo último que se pierde, yo añadiría esa que dice que mal de muchos... (ahora no la sé terminar, dudo entre consuelo de pocos o de tontos).
    Si te consuela, cosa que dudo mucho, yo tampoco he vendido ninguna de mis recopilaciones de relatos, pero en mi caso hay una explicación: he dejado de promocionarlos, porque no servía de nada. Y como no me gusta dar la brasa, pues he tirado la toalla hace tiempo. Otros, sin embargo, que también se han autoeditado, no tienen reparo en mencionar sus obras una y otra vez por las redes sociales. Lo que no sé es si les da buenos resultados.
    Quizá si a esas posibles compradoras del super les hubieras dicho que tus libros son de humor, habrían cambiado de parecer, pero bien pensado el humor se está perdiendo en este país a marchas forzadas, y lo comprendo porque yo mismo lo estoy perdiendo, aunque leyéndote lo recupero.
    Mis recopilaciones fueron objeto de muy buenas crítcas y de algunas reseñas muy favorables, y ni por esas. Hay un blog que, aprovechando el día del libro, publicó hace unos días una relacion de los libros que otros blogueros han publicado para dar así un toque de atención a sus lectore/as, a ver si se animaban a comprar alguno. Tampoco he sido uno de los afortiunados. Pero como ya he dicho en más de una ocasión, ya no pretendo vender ni un ejemplar más de los pocos que vendí hace una eternidad, y he abandonado esta ardua y violenta tarea de la promoción boca-oído para no marear a la gente y perder los pocos amigos que me quedan. ¡Cuántos comentarios favorables llegué a recibir de mis libros!, incluso diciéndome que corrían a comprarlos, y nada de nada. Buenas palabras e intenciones, pero del dicho al hecho...
    En fin, amigo, me doy cuenta de que muchas veces acabo hablando de mí tras leer tus cuitas literarias, y es que hasta en esto tenemos puntos en común. Dicen que la desgracia une a los que la padecen, así que algo es algo, como dijo un calvo.
    Ten por seguro que cuando publiques tu próxima novela, por lo menos tendrás un comprador asegurado: mi menda, y no para quedar bien contigo (que también, je, je) sino porque todo lo que has publicado hasta ahora me ha encantado.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Saludos, Josep.
      No soy un tipo que pueda presumir de muchas cosas. Salvo por mi estatura (1,86 m) y mis gafas de pasta a lo Woody Allen, no suelo destacar en nada. De lo único que puedo presumir (y enorgullecerme) es de poseer un sentido del humor a prueba de bombas. Aunque, en ocasiones, viendo lo que ocurre a mi alrededor, mi sentido del humor también tiende a esfumarse, como el dinero público que, casualmente, siempre acaba en el bolsillo de "los de siempre". Si no fuese capaz de reírme de mis desgracias, apaga y vámonos, como diría el otro, porque, según el día, esto es insoportable.

      Yo fui uno de los afortunados que pilló tu "Irreal como la vida misma", lo leí y lo disfruté. Y hasta lo recomendé. Pero la gente es como es. Sufrimos el Síndrome del Bienqueda, ya sabes, eso de decir cualquier cosa que se nos pase por la cabeza con tal de quedar bien ante los demás, y ocultar lo más posible nuestras verdaderas intenciones u opiniones. También es verdad que, en ocasiones, casi es mejor que te digan una mentira piadosa a que te larguen en toda la jeta una verdad incómoda. Tengo un amigo que si por algo se distingue es por su "brutal sinceridad". Lo malo es que este amigo carece de filtro, y nunca, jamás, disfraza lo que tenga que decirte, por muy chungo que sea. Yo, lo admito, hay veces en que lo evito, porque, según tu estado de ánimo en el momento, hay verdades que pueden hundirte en la miseria.

      Agradezco siempre tus palabras de apoyo. Lo creas o no, son un estímulo. Y ten por seguro que esto no te lo digo para quedar bien. Si no fuese por el cariño y la complicidad que algunos de vosotros me habéis regalado a través de los años, hace tiempo que habría tirado la toalla. Tenlo por seguro.

      Un abrazo, amigo.

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  2. Esta entrada se me escapó. O el gadget no me avisó o como estaba de viaje, se me pasó.
    En tu próxima novela tendrás dos compradores asegurados, Josep Mª y yo. Eso tenlo por seguro. Imagino que tan solo dos compradores no compensa, pero seguro que caen más.
    Es una vergüenza que se den premios Planeta a autores muy mediáticos con el solo afán de asegurarse las ventas, aunque sus libros sean infumables y, lo que es peor, ilegibles. Pero lo que manda es la pela o el euro y a los dueños del emporio (porque eso ya no es una editorial) es lo único que les interesa.
    Esperando tu nueva novela nos tienes a algunos. No ganará el Planeta, pero seguro que es mucho más interesante que muchas de las que lo han ganado en los últimos años.
    Un beso.

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    1. Creo que hay alguien en las plataformas que me la tiene jurada. Normal, como no pago por publicitarme, ni por suscribirme a planes de promoción en redes, o tener dominio propio ni gaitas de ésas. Soy un outsider. Un escritor "maldito" Jajajaja.

      El mundo editorial ha cambiado muchísimo en las últimas décadas. Cuando veo documentales, o entrevistas a autores o editores del pasado (en Youtube hay un montón de ellas), o leo libros de editores o autores hablando del mundo editorial de antaño (hasta los años 80, más o menos, que es cuando se empezó a torcer la cosa con la entrada de los grandes grupos editoriales que acapararon el negocio -Mondadori, Planeta, Plaza & Janes, Prisa, Grupo Z, etc)-, parece que estemos hablando del Pleistoceno. Ahora todo son números, estimaciones, cuota de mercado, nichos, público objetivo, etc. Hace poco leía a alguien del mundo editorial decir que la mayoría de libros que se editan actualmente en España apenas llegan a vender 100 ejemplares, y eso tirando por lo alto. Normal que no se cubran costes, y que pocos se atrevan a apostar por escritores que no conoce ni Dios (como servidor). También es verdad que se publica mucho, y no todo es bueno, ni el mercado es capaz de absorber todo lo que se produce. Como reza la vieja canción de salsa "no hay cama pa' tanta gente" (no me gusta la salsa, pero esa canción se oía mucho por mi barrio y se me quedó en la memoria).

      De mi novela sólo puedo adelantarte que está lista desde hace un mes más o menos, pero estoy pendiente de un último trámite que está tardando más de lo esperado, y no por mi culpa. Ya te contaré. ; )

      Un beso, Rosa.

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